Huelga en el metro de Madrid, para que la limpieza no sea un trabajo-basura

Hace dos semanas comenzó una huelga por tiempo indeterminado de los trabajadores de la limpieza del Metro de Madrid. Mientras los trabajadores precarizados luchan por sus derechos el gobierno se desmarca y apuesta a la respuesta de las empresas. De la unidad depende el éxito de nuestros compañeros.
El pasado 16 de diciembre comenzó una huelga por tiempo indeterminado de los trabajadores de la limpieza del Metro de Madrid por mejores condiciones de trabajo. La limpieza de toda la red está subcontratada a cuatro empresas: Valoriza Facilities, SAU; Clece, SA; Eurolimp, SA y Ferrovial Servicios, SA. Sus empleados reclaman entre otras cosas la equiparación del salario y demás condiciones laborales sea cual sea la empresa concesionaria para la que trabajen, estabilidad en el empleo a través de un contrato de trabajo indefinido, un aumento de salario acorde con el incremento de los servicios prestados en el último período y la aplicación del Plus de Toxicidad, Penosidad y Peligrosidad como el que perciben los compañeros del servicio de limpieza de calles. Para leer el detalle de las revindicaciones puedes visitar Kaos en la Red.
Al ser su actividad parte del sistema de transporte público la huelga es especialmente notoria para la gran mayoría de la población. El que sea una lucha tan visible aumenta los (ya altos) intereses en juego. Quien los tiene y muchos es la presidente de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien ha decidido que no quiere que este conflicto manche su imagen o la de su administración y por tanto pasó a la ofensiva, agresivamente, al plantear que si no se resolvía pronto el conflicto contrataría a nuevas empresas para realizar la limpieza. Lo que logra con esta medida no es otra cosa que agudizar la tensión entre capital y trabajo, forzando a que se “resuelva” a favor del más fuerte mientras el gobierno se desentiende del tema.
Curiosamente, la tercerización de los servicios ha hecho que tal desmarque represente presión sobre las empresas ya que supuestamente no estarían obteniendo beneficios mientras dure la huelga. Pero obviamente también representa que intentarán a toda costa resolverlo a costa de sus trabajadores. De hecho ya han despedido a 50 empleados. Se trata de una medida que claramente intenta romper la huelga: algunos de estos trabajadores llevan 15 años trabajando en dicha empresa y otros incluso estaban de baja.
Las negociaciones están estancadas. Las empresas no quieren bajo ningún motivo ceder en las revindicaciones planteadas. En un momento pidieron que el gobierno se hiciera cargo de los aumentos que supondría la mejora. Por su parte el gobierno no quiere saber nada. Se ha limitado a tensar el conflicto buscando rescindir el contrato con las empresas e incluso intentó debilitar la lucha contratando servicios urgentes de limpieza con otras compañías (Electren, S.A., Proliser, S.L. y más tarde Urbaser, S.A.,). Básicamente lo que hace el gobierno es contratar rompehuelgas.
La precarización ataca dividiendo a los trabajadores, quitándole seguridades y condiciones de vida. La lucha de los limpiadores del Metro de Madrid apunta a mejorar esta situación. Y si bien luego del conflicto seguirá habiendo subcontratas que tercericen el servicio público, puede que sea bajo mejores condiciones para todos. No sólo salariales sino de derechos (como el contrato indefinido) que darán más poder de organización y lucha para los trabajadores. Quizás por eso a las empresas y al gobierno les guste tan poco.


















