Grecia: vence el miedo, pero continúa la batalla

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Por Andy Durgan. No sería ninguna sorpresa, como dijo la BBC, el hecho de que “dirigentes mundiales dieran la bienvenida” a la victoria electoral de la derecha el 17 de junio. El grupo de la eurozona volvió a insistir que las “reformas” fueron “la mejor garantía” para superar los “retos duros económicos y sociales” a los que se enfrenta Grecia.

Para evitar que las fuerzas opuestas al rescate triunfaran –principalmente la coalición de izquierdas Syriza–, la clase política europea y las instituciones financieras han lanzado una campaña de miedo según la cual la victoria de Syriza hubiera significado la salida del país del euro y una catástrofe total.

El partido ganador, Nueva Democracia (ND), ha visto cómo su voto ha subido del 18,9% al 29,6% en seis semanas. No obstante, la totalidad de las fuerzas favorables al rescate siguen siendo minoritarias: el 42% del voto popular, comparado con el 69% en las elecciones de 2009. Además, el número de escaños de ND está muy inflado por el “regalo” de 50 escaños que recibe por ser el partido más votado. Con una abstención de casi el 40%, tampoco se pueden ver los resultados electorales como una reflexión definitiva de la opinión de la totalidad de la población.

A ND no solamente le ha ayudado la campaña internacional, sino que también ha hecho todo lo posible para recuperar facciones y dirigentes a los cuales había separado del partido en los meses anteriores. Además, la dirección de ND ha afirmado todo tipo de cosas en su busca de votos: desde prometer que van a “renegociar” el plan de rescate (con la insinuación por parte de determinados dirigentes europeos de que, si el pueblo griego "se comportaba", las condiciones del rescate serían más suaves) hasta apelar a los votantes de la ultraderecha con arengas contra la inmigración y su supuesto vínculo con la delincuencia.

No hay que olvidar que ND, que ahora lo venden como un salvador, es el partido corrupto que falseó las cuentas. Se espera que ahora forme gobierno con los socialdemócratas del PASOK –que después de ser la principal fuerza del gobierno sigue perdiendo apoyo (de 37% de hace tres años al 12%). Con esta última traición, el PASOK enfrenta la posibilidad de perder lo poco que queda de su base popular.

La formación de un nuevo gobierno no significa el final de los problemas para la economía griega ni que la situación política vuelva a ser estable.

A pesar de que desde la troika (UE, FMI y BCE) se habla de relajar la agenda de recortes y “reformas”, los dirigentes de la UE han dejado muy claro que el plan de rescate en su conjunto debe seguir adelante, con todo lo que esto significa para la gran mayoría de la población: más recortes, más pobreza y más sufrimiento.

A pesar de no ganar las elecciones, la oposición al rescate ha salido reforzada. Las fuerzas a la izquierda del PASOK han sacado casi un 40% del voto; su mejor resultado desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Destaca el excelente resultado de la coalición Syriza, cuyo apoyo ha aumentado en diez puntos, llegando al 27% del voto. Entre la gente más joven fue el partido más votado.

Syriza se presentó con un programa que fue todo un reto a la política de austeridad de la UE. Por eso se tildó en la prensa internacional a su líder Alexis Tsipiras como el “hombre más peligroso de Europa”. El voto para Syriza fue un voto de rechazo a la política punitiva y antipopular impuesta por la UE y los bancos. Sin embargo, en los días antes de los comicios Syriza hizo un gran esfuerzo para aparecer como una formación más "responsable", sobre todo con la insistencia de sus dirigentes en su compromiso con la UE.

La razón por la que Syriza perdió las elecciones no fue porque sus propuestas políticas no fueras suficientemente realistas. Por el contrario, el problema con Syriza ha sido precisamente el giro hacia el ‘realismo’ de renegociar la austeridad. Esto significó que el tono y el contenido del debate electoral se volvieran más favorables para las fuerzas pro austeridad. Syriza no consiguió contestar al terrorismo ideológico respecto a la salida del euro, exactamente porque no tuvo una posición clara en contra de él.

El dato más alarmante de los resultados electorales fue, sin duda, que los nazis de Amanecer Dorado mantuvieron su voto, casi un 7%, a pesar de que todos los sondeos previeron una bajada en su apoyo. Después de las acciones violentas de los nazis en las últimas semanas, nadie puede creer que sus votantes no sean conscientes de lo que votan. Además de resistir a los recortes y a los nuevos ataques contra los trabajadores y trabajadoras griegas que sin duda vendrán, la izquierda tendrá que movilizarse masivamente contra la amenaza nazi. Los resultados electorales han dejado en evidencia la posición tanto de Syriza –al menos de su dirección– como la del Partido Comunista (KKE) de intentar minimizar la amenaza fascista. La campaña lanzada hace meses por la coalición anticapitalista ANTARSYA (formada entre otros por el SEK, organización hermana de En lucha en Grecia) y otros colectivos locales movilizando contra el fascismo, ahora es más necesaria que nunca.

El voto para ANTARSYA disminuyó respecto a las pasadas elecciones, en parte debido al gran apoyo recibido por Syriza, ya que decenas de miles de personas han optado por un voto hacia una opción más reformista frente al miedo impulsado por la derecha. Pero, durante los meses que vienen, la defensa de ANTARSYA de salir de la eurozona, dejar el euro y nacionalizar los bancos bajo control popular como la única manera de romper con la política de austeridad será clave para clarificar los problemas reales a los que se enfrenta la clase trabajadora.

Después de las elecciones, la lucha ha vuelto a un terreno mucho más favorable para los y las anticapitalistas: la calle y los centros de trabajo. ANTARSYA no es solamente una coalición electoral. Además, en contraste con el sectarismo del KKE, ha visto como muy positivo el ascenso de Syriza, buscando siempre la máxima unidad en la lucha con sus bases.

La situación está muy polarizada; incluso más potencialmente explosiva que nunca. Con 17 huelgas generales y un sinfín de luchas a sus espaldas, la clase trabajadora griega sigue teniendo en sus manos el futuro de las políticas de austeridad. Lo que pase en Grecia en los próximos meses será clave para el futuro de las clases populares en Europa.