El sector educativo de Madrid preparado para ir a la huelga contra los recortes
Por Sam Robson (*). Al cierre de esta edición el inicio del nuevo curso escolar en Madrid sigue siendo muy incierto. Una asamblea que convocaron los sindicatos para el día 20 de julio, en plenas vacaciones, a la que asistieron entre 800 y 1000 profesores y profesoras dejó claro la voluntad de luchar y luchar en serio.
Hay distintas opiniones sobre las acciones que deberíamos llevar a cabo pero hay acuerdo unánime en que hace falta una respuesta bien contundente. Esto proviene de la gravedad de la situación ante unos ataques que suponen un asalto frontal contra la enseñanza pública.
Realmente existe el sentimiento de que si no luchamos el gobierno de Esperanza Aguirre va a acabar con la educación pública. Las instrucciones de inicio de curso y el recorte de cupo de profesorado van a suponer la pérdida de más de 3.000 puestos de trabajo, el empeoramiento de las condiciones condiciones de trabajo y la desaparición de la tutoría del horario lectivo en Secundaria, que supone un retroceso de décadas en la atención educativa. Estos recortes afectan sobre todo a las familias y alumnos con más necesidades educativas y no contribuye a la lucha contra el elevado fracaso y abandono escolar que sufre la Comunidad de Madrid. Y todo esto viene después de los recortes salvajes del curso pasado, que ya suponían la pérdida de 2.500 puestos de trabajo y la privatización de centros públicos, entre otros retrocesos.
Sin duda, gran parte del profesorado se siente animado por el espíritu incontenible del movimiento 15M (y también las huelgas griegas y las revoluciones árabes que ya forman, cada uno, parte de una nueva esperanza en la posibilidad de luchar con confianza). Se habla de la posibilidad de hacer una huelga indefinida, pero es probable que la pérdida de salario mine apoyo a tal propuesta. Otra idea que está circulando es la de hacer huelga de tres días a la semana para reducir la pérdida de sueldo pero todavía parar el sistema educativo. En todo caso, desde hace un año cobramos un 7% menos, gracias a Zapater0 y sus “ajustes”, que equivale al coste de por lo menos un día de huelga al mes. Si hubiéramos hecho una huelga contundente hace un año, es muy posible que hubiéramos frenado todos los ataques y nos hubiera costado menos.
Por otro lado es comprensible que las asociaciones de madres y padres teman los efectos de una huelga extendida y es muy necesario convencerles de que si no luchamos fuerte ahora, las consecuencias para sus hijos y hijas serán peores. Y La necesidad de unir a todo el profesorado subraya la importancia de una campaña pre huelga de debates y acciones de todo tipo que ayudan a dar confianza a toda la comunidad escolar para que luchemos juntos y juntas y que venzamos al proyecto neoliberal de Aguirre.
(*) Profesor de Secundaria en Madrid y miembro del sindicato STEM


















