La Universidad balear contra los recortes

Por Aligi Molina. La comunidad universitaria balear tiene fama, entre sus mismos estudiantes, de tender poco a la movilización. El caldo de cultivo para cambiar esta realidad está servido. Las movilizaciones desde la lucha estudiantil contra el Plan Bolonia han sido pocas a pesar de los recortes de presupuesto que viene sufriendo la comunidad universitaria, empezando por la reducción de los salarios de los funcionarios aplicado en junio de 2010. Desde entonces, los ataques a la Universidad no cesan. El Gobierno balear del PSOE acumula ya dos años consecutivos de recortes al presupuesto de la Universidad: un 4,4% en 2010 y un 7,5% en 2011.

Ante los recortes en la financiación se han tenido que implantar numerus clausus (cuota limitada) en siete nuevos estudios el último año, además de recortar el número ya limitado de plazas en otros estudios. Aun así, en algunas carreras existen clases con más de 100 alumnos, con un único profesor y sin infraestructura suficiente para todos ellos. Esta falta de espacio es otro problema importante a pesar de que existen planes para construir nuevos edificios, pero que no se pueden acometer por falta de presupuesto.

En el pasado mes de abril, los estudiantes del grado de Trabajo Social han empezado a movilizarse por la falta de profesores, por el aumento del precio de los créditos y, en definitiva, por la mala gestión de sus estudios. El mensaje de indignación se ha hecho llegar a la rectora Montserrat Casas el pasado 18 de abril con manifestaciones en el acto de toma de posesión de su nuevo equipo de Gobierno.

Los estudiantes tenemos que apoyar estas movilización y hacer que el movimiento se extienda al resto de estudios. Los recortes en un derecho fundamental como la educación lo sufrimos todos, puesto que perdemos en cantidad —número de plazas— y al mismo tiempo, en calidad. Esta pérdida se genera a raíz de la falta de financiación pública que lleva a la Universidad a buscar recursos en iniciativas empresariales privadas. Éstas participan, entre otras fases, en la creación de los planes de estudio, el eje central de los cuales deja de ser la persona y el desarrollo de su espíritu crítico, pasando a ser el capital privado y la satisfacción de sus intereses, formando a las personas según las necesidades del mercado. Se ve ya el inicio del proceso de privatizaciones de otro pilar básico de los derechos sociales.

Esta lucha necesita el apoyo de todos los y las estudiantes y el impulso de las organizaciones anticapitalistas y movimientos sociales para dotarla de transversalidad, haciendo ver a los colectivos universitarios la necesidad de luchar juntos.