En Lucha nº 82
23 de febrero: ¡100 0ignidade Galega!
Cien euros para las madres trabajadoras
Corea del Norte: ¿El próximo objetivo?
Bolivia: Rebelión contra el Fondo
Porto Alegre, otro paso adelante
El dia en que el mundo dijo: “¡ No a la guerra !”
Los motivos reales de la guerra contra Irak
¿De qué ha servido la guerra en Afganistán?
8 de marzo: día de la mujer trabajadora
Primer cumpleaños de la campaña “Contra la Europa del capital y la Guerra”
De la farándula a las barricadas
Diccionario del paro y otras miserias de la globalización
“Bloody Sunday” (Domingo sangriento)
Marxismo para anticapitalistas
“Las revoluciones no funcionan”
Luchas/protestas/manifestaciones...
Valeo o la confirmación del efecto iguazú.
Ardystil: inseguridad y negligencia laboral
300 Despidos en Iberphone (CCOO ¿Sindicato Luchador?)
Es probable que, a pesar de las enormes manifestaciones del 15-F, Bush y sus aliados sigan adelante con sus planes, y que la guerra estalle durante este mes de marzo. Por desgracia, el mundo en el que vivimos nos tiene acostumbrados a que los dirigentes no escuchen a la gente. La democracia actual es así.
Bush y los suyos llevan semanas arremangándose para ensuciarse las manos de sangre en una guerra que ellos calculan corta y efectiva. La mentalidad de guerra conlleva a asumir todas sus consecuencias.
Esta vez, como ya ha pasado anteriormente, las víctimas serán rápidamente olvidadas bajo la denominación de simples daños colaterales. Pretenden que sea una guerra corta para convertirla en un golpe de efecto.
Bush y sus aliados más directos, Aznar, Blair y Berlusconi, están viviendo momentos de impopularidad no vistos hasta el momento, y si la guerra se prolonga en el tiempo, la oposición en las calles puede radicalizarse y convertirse en un movimiento contra sus gobiernos. En EEUU, la posibilidad de que puedan darse bajas en el ejército puede hacer resucitar el efecto Vietnam y dar alas a la movilización popular.
Las Naciones Unidas siguen atascadas sin saber muy bien a quién acabar defraudando, si a los que todavía la consideran un instrumento para la paz, o a los que pretenden instrumentalizarla, es decir, a Bush y los asesinos que defienden la guerra como fin.
Es de esperar que acabe haciendo lo de siempre, es decir, ceder a los intereses de los poderosos.
En Kosovo, EEUU intervino militarmente como si estuviera removiendo chatarra en el patio trasero, y la ONU poco hizo para pararle los pies. Aquellos que todavía creen en su neutralidad, deberían reaccionar.
Esta guerra es ilegal e ilegítima, y hay que pararla tenga o no el respaldo de Naciones Unidas. Es sabido que la legalidad no se basa en leyes que se respetan ni que se aplican a todos por igual. La legalidad forma parte de la estrategia de los intereses del mercado y de los que sobornan y amenazan.
Es decir, una cobertura que se manipula y se reinterpreta en función de unos intereses de clase.
Agencias independientes y de la misma ONU ya han advertido de la catástrofe de la guerra para el pueblo iraquí y para la región.
El frágil sistema sanitario iraquí, enormemente dañado por los doce años de sanciones, no podrá soportar la oleada de nuevos bombardeos. El 92% de los hospitales visitados no disponen de los equipamientos médicos básicos. Los equipos de cirugía y postoperatorios están inservibles. Los análisis de laboratorio básicos están restringidos por la permanente carencia de equipamiento esencial y de suministros.
Además, la guerra tiene como objetivo estructuras civiles. Los planes del Pentágono amenazan explícitamente la precaria infraestructura civil, violando con ello el Derecho Internacional.
Uno de los primeros objetivos de la prevista campaña militar será la red eléctrica de Irak, lo que causará un daño catastrófico a los sistemas de agua, de saneamiento, de salud pública y de distribución de alimentos. Como en la Guerra del Golfo de 1991, este tipo de guerra causará un enorme número de bajas civiles, muchos de ellos niñas y niños.
Los efectos de la guerra traspasarán las fronteras. Oriente Medio en general puede verse afectado. Éste es otro de los objetivos de Bush, sacudir a aquellos países árabes que todavía no se hayan alineado correctamente. La guerra puede dar manga ancha para que Sharon, con un Gobierno que ha salido reforzado de las últimas elecciones, aumente el terrorismo de Estado contra los palestinos.
Esta guerra convertirá el mundo en un lugar más inseguro e inestable, tanto a nivel económico y político como social.
La guerra contra Irak es una guerra por el petróleo y por el control geográfico de la zona.
Bush y sus aliados pretenden redibujar el mapa de Oriente Medio al viejo estilo colonialista. Las inspecciones y el trabajo de la ONU forman parte de una pantomima ridícula. Sólo sirven para dos cosas: dar tiempo a EEUU para que termine su despliegue militar en la zona del Golfo, y decorar la guerra con un envoltorio de legalidad y diplomacia que apesta.
Nuestro “No a la guerra” debe ser también un “No” al nuevo orden mundial, a la batalla por el reparto del pastel.
En este sentido, debemos mantenernos alerta y saber con quién podemos seguir trabajando y buscando alianzas.
Chirac y Schröder por el momento se oponen a la guerra, pero por sus propios intereses. Al unilateralismo de Bush, los gobiernos de Alemania y Francia pretenden contraponer el multilateralismo, es decir, el control compartido del mundo. Estos dos países representan otra visión del “equilibrio”, pero no la paz. La alternativa franco-alemana, basada en ampliar las sanciones y el envío de cascos azules, es únicamente una forma más “humana” de saquear Irak. Si al final estos países se rinden a EEUU será una muestra de su debilidad a la hora de mantener el pulso.
El movimiento que hay que seguir construyendo debe luchar por mantener su independencia, no puede apoyarse o depender de ningún gobierno.
En el Estado español reforzar nuestra oposición al imperialismo significa redoblar la oposición al PP. Ana Palacio, ministra de Asuntos Exteriores, conocida también como la ministra dinamita, fue de las que mantuvo un discurso más agresivo en el Consejo de Seguridad de la ONU del 14 de febrero. El apoyo incondicional de Aznar, Blair y Berlusconi a las consignas de Bush está dividiendo a la clase dirigente europea.
Hasta el momento, el fracaso de la guerra radica, en parte, en la dificultad de Bush, y de sus aliados, a la hora de establecer vínculos reales y creíbles entre Irak y Al-Qaeda.
Esta obsesión no sólo persiste porque sirve como excusa para dar continuidad a un discurso, sin sentido, basado en la amenaza internacional, sino porque también sirve como colchón ideológico para sostener la teoría del choque entre civilizaciones.
La administración Bush , que se caracteriza por un fundamentalismo cristiano radical, se ha dedicado desde el 11 de septiembre a expandir el racismo contra los árabes y los musulmanes. La farsa sobre las detenciones de supuestos miembros de Al-Qaeda en el Estado español y Gran Bretaña ayudan a sostener este racismo y a crear una situación de alarma.
El movimiento contra la guerra debe responder decididamente en contra de este racismo. Esto significa establecer lazos con la comunidad árabe y con la musulmana, manifestarnos juntos, al mismo tiempo que nos oponemos, sin tregua, al racismo estructural de la Europa y del mundo de hoy, que se plasma en leyes de extranjería y controles de inmigración.
El 15 de febrero fue una jornada mundial histórica. Millones de personas dijimos “No a la guerra”.
En el Estado español, las manifestaciones que se produjeron en varias ciudades, así como en pequeñas localidades, son de aquellas que quedan grabadas para la posteridad. En Madrid salió más de un millón de personas, en Barcelona un millón y medio, en València medio millón, en Sevilla un cuarto de millón, en Bilbo doscientas mil personas…
¿Cuál debe ser el próximo paso?
La llamada para las manifestaciones internacionales del 15-F procedió del Foro Social Europeo (FSE) de Florencia, en noviembre de 2002. Allí también se acordó organizar una respuesta inmediata internacional ante el comienzo de los bombardeos. La mañana siguiente —dado que el ataque casi seguro empezará por la noche— se proponen bloqueos de carreteras, paros en el trabajo, ocupaciones estudiantiles, concentraciones… Para el fin de semana después del inicio del ataque, se organizarán manifestaciones unitarias en las grandes ciudades.
En el Estado español, también se están considerando acciones que no esperen el comienzo de la guerra, tales como una huelga general, una consulta social, boicots a productos estadounidenses…
La clave para que esto ocurra es involucrar a más gente.
Hasta ahora, el movimiento organizado contra la guerra ha sido pequeño, en comparación con el más de 90% de oposición a la guerra entre la población, y los hasta 7 millones de personas que salieron a la calle el 15-F.
La prioridad es conectar a los activistas existentes —los que en los recientes meses o años nos hemos movilizado contra el Banco Mundial, la UE, y para el FSE, y que organizamos las protestas del 15-F—, con los miles, o decenas de miles, de potenciales nuevos activistas.
Se trata de convertir el sentimiento contra la guerra en un nuevo movimiento amplio y masivo.
Tenemos que crear plataformas o asambleas contra la guerra, no sólo al nivel de cada ciudad, sino en cada barrio, cada facultad, incluso en los lugares de trabajo. Debemos empezar con lo que todas y todos tenemos en común; nuestra oposición a la guerra.
Si logramos formarlas en los diferentes ámbitos, seremos capaces de organizar no sólo a los activistas de siempre, sino a miles de personas más en cada localidad.
La amplitud de la oposición a la guerra significa que, por la primera vez en generaciones, podamos plantearnos seriamente la posibilidad de huelgas y otras acciones masivas para no simplemente demostrar nuestro descontento, sino para efectivamente parar la máquina de la muerte.
Ésta debería ser nuestra meta estratégica.
El cierre del diario vasco Egunkaria es un paso más en la política represiva del Gobierno del PP. Además de ser un grave ataque contra la libertad de expresión es, claramente, parte de su ofensiva contra los derechos nacionales del pueblo vasco.
El caso de Egunkaria es un ataque directo contra la promoción e, incluso, contra la existencia, como idioma de uso cotidiano, del euskera. Tanto es así que hasta el PSOE, generalmente asiduo aliado del PP en todo lo que concierne a su política represiva en Euskadi, se opone al cierre del diario.
Es evidente, con un rechazo tan amplio ante este último acto represivo del PP, que poco tiene que ver Egunkaria con ETA. Sin embargo, si incluso fuera así, rechazamos, como siempre, lo que políticamente representa la ofensiva de un estado centralista contra la expresión política legítima de un movimiento de liberación nacional. Hay que ver esta última acción del Gobierno como una más después del cierre de Egin y de la ilegalización de Batasuna.
A pesar de nuestro rechazo hacia la estrategia de ETA, el problema de fondo sigue siendo político, y la solución también. Mientras que el Estado español siga negando el derecho de autodeterminación a cualquier minoría nacional, no se acabará el conflicto que desde hace décadas padece Euskadi.
Por eso estamos no, solamente, en contra del cierre de Egunkaria, sino también en contra de la Ley de Partidos y en contra de todo el entramado represivo dirigido contra la izquierda abertzale.
101 días después del naufragio del Prestige, el Gobierno del PP no ofrece soluciones reales ni se han asumido responsabilidades por todo lo sucedido. El movimiento social de protesta no decae. La plataforma Nunca Mais , que engloba a organizaciones ecologistas, sociales y políticas, llamó a la movilización en la capital del Estado.
Madrid vivió una demostración de fuerza y de poder de convocatoria. Galicia no se rinde y la cadena CNN + informó de más de 1.000.000 de manifestantes. 1.200 autobuses provenían de Galicia, miles de coches particulares y todas las plazas posibles de avión y tren fueron cubiertas. Pero no sólo de Galicia, se vio mucha gente de Euskadi, Sevilla, Valladolid, Salamanca o Barcelona.
La organización fue eficaz, a las 6 de la mañana habían quedado un equipo de personas para que a las 12:00 todo estuviera a punto: equipo de sonido, venta de material, pancartas, etc.
El recorrido se tuvo que pelear hasta el final. El Delegado del Gobierno de Madrid, Francisco Javier Ansuátegui, prohibió la marcha por el Paseo del Prado y calle Alcalá. Pretendía meternos en la “ratonera” de Atocha-Carretas y así silenciar la protesta.
La prohibición fue recurrida por Nunca Mais y el Tribunal Superior de Justicia declaró nula la resolución del Delegado Ansuátegui al “vulnerar el derecho de reunión y manifestación”. Antes de la hora fijada ya el ambiente era espectacular, banderas celestes, negras de Nunca Mais, monos blancos cubiertos de chapapote.
Los manifestantes ocupaban los dos kilómetros de recorrido, entre la marea blanca, azul y roja la escenografía se completaba con los sonidos de la tierra gallega: bombos, pandereitas, gaitas, tambores, bocinas de mar y los gritos de “Dimisión”, “El de bigote, que limpie chapapote” o “Fraga, c....., estrena el panteón”.
Un escenario móvil de 16 metros, que representaba el petrolero Prestige, retransmitía por megafonía las surrealistas frases de Fraga y Aznar mezcladas con composiciones musicales de Burla Negra. En el petrolero, Fraga, escopeta de caza al hombro, amenazaba a los presentes. La pancarta de cabecera: “Queremos coñecer a verdade. Esiximos responsabilidades”.
El escritor Manuel Rivas leyó el “Manifesto da Dignidade”. Pidió la dimisión del ministro de Fomento, Álvarez Cascos, y del Presidente de la Xunta, Manuel Fraga, por su gestión de la crisis. Nunca Mais reclama una solución definitiva para el petrolero hundido; una comisión de investigación en el Congreso, un “Plan Galicia” de ayuda, con plazos determinados y asignación de recursos; medidas preventivas para que no se produzca otra marea como la del Prestige incluyendo inspecciones rigurosas; limpieza completa del litoral y del mar.
Se exige al Gobierno español y a la Xunta un espacio europeo de seguridad marítima y una normativa de responsabilidad medioambiental. Rivas finalmente aseguró: “Galiza despertó. Galiza ha dejado de ser un país de siervos”. El acto terminó con miles de personas gritando “Miña terra galega”; versión que de la sureña “Sweet home Alabama”ha hecho el grupo vigués Siniestro Total.
Interesante resultó comprobar en los carteles, pancartas de mano y gritos (¡Nunca Mais a la guerra!) la conexión que se hacía entre dos catástrofes: la del Prestige y la de la guerra, con un mismo protagonista, el petróleo.
Xoán Vazquez, activista de Nunca Mais y de En Lucha, comentaba: “Si toda esta gente joven al volver a Galiza siguen luchando en sus pueblos o ciudades con constancia, entonces el PP estará contra las cuerdas”. Se trata de conseguir el ambiente de combatividad necesario para echarles del Gobierno.
A este ambiente se refiere el PP con el término “vasquización”, y nosotros y nosotras somos para ellos los “ladradores del resentimiento”. Ojalá todos “ladremos” como Nunca Mais.
Pablo Fernández, Madrid
Mientras en Galiza el PP ha elevado el desastre ecológico a la máxima potencia, en València sufraga, con dinero público, una manifestación rematada de folklore que potencia un plan que va a demoler el ecosistema acuático y la biodiversidad de los ríos desde Barcelona hasta Almería. Paisaje de hormigón que se nos viene con el PHN, un plan esencialmente de obras que tensa la demanda del agua en lugar de impulsar la gestión de recursos, brillando por su ausencia el mantenimiento del estado ecológico de las cuencas.
En las Cortes, el PP aprueba únicamente con sus votos la financiación con dinero público de la marcha del 2 de marzo, organizada por ASAJA a favor del PHN con 600.000 euros. Campaña en radio, prensa y televisión local que promete música y paella gratis para todos. Los organizadores estiman que en total se gastarán 1.200.000 euros. Se ha quedado solo en las Cortes y solo en el Senado: el PP fue el único grupo que votó a favor de una moción de apoyo al trasvase y al PHN. Aprovecha los problemas de suministro (causados en muchos casos por la sobreexplotación del agua y la ardua contaminación) para corroborar un plan que utiliza la naturaleza como bien mercantil.
Suculenta coyuntura a empresas constructoras, compañías eléctricas y multinacionales que están apropiándose de grandes áreas para explotar regadíos y urdir una agricultura intensiva. Utiliza la catastrófica riada para justificar el trasvase del Ebro y se vale de la instrumentalización de las instituciones para crear la ilusión de interés común.
Son las sucias medidas del PP después de fracasar en su intentona de enfrentar a valencianos, andaluces, aragoneses y catalanes. La lucha contra el PHN suma múltiples movilizaciones (300.000 personas en Zaragoza, 300.000 en Barcelona, 400.000 en Madrid…) que culminan en la Marxa Blava , donde 15.000 personas reclamaron en Bruselas que la UE no financie el plan.
El pasado 24 de noviembre 100.000 personas recorrieron la ciudad de València unidas contra el PHN. El próximo 6 de abril, en Barcelona se extiende la respuesta para luchar por una nueva cultura del agua, por la racionalidad y el respeto medioambiental. Porque otro mundo es posible.
Regina Martínez, Elx
No encuentran pruebas para poder retener en la cárcel a los 16 marroquíes y argelinos detenidos, en Girona y Barcelona, el pasado 24 de enero.
Se les acusa de pertenecer al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, así como a Al Qaeda. El juez, Ruiz de Polanco, urge a la policía para que muestre las acusaciones. La prueba definitiva iba a ser una sustancia que resulta no ser ricina. La policía argumenta que no se ha completado el volcado de los CD (la otra prueba) y pide más tiempo al juez. Para que la operación no resulte un fiasco la otra opción sería extraditarlos a Francia, pero Jean Louis Brugiere (uno de los tres jueces antiterroristas) no va a reclamar la extradición dadas las débiles conexiones entre los detenidos en los Estados español y francés.
No es de extrañar que Sebastiá Salellas, abogado de 8 de los 16 detenidos, pida su puesta en libertad. Es lo que comporta el encarcelar sin pruebas saltándose el tan cacareado Estado de Derecho.
El “muy democrático” diario ABC conecta la detención de los presuntos terroristas con la inmigración ilegal y la delincuencia, al plantear en sus páginas dichas noticias de forma sucesiva un día tras otro.
Antonio Barranco, Barcelona
A principios de año, el Gobierno del PP anunciaba una ayuda de 100 euros al mes para aquellas madres trabajadoras con niños a su cargo, medida que entró en vigor el mes pasado.
Inicialmente esta iniciativa podría parecer socialmente justa y que favorece el tan cacareado bienestar social, pero uno no puede evitar hacerse este tipo de preguntas. ¿Qué gastos cubren 100 euros mensuales en la manutención de un hijo? ¿Por qué no se auspicia una medida socialmente más justa promoviendo ayudas de mayor cuantía a aquellas familias con menos ingresos? ¿Por qué una ayuda sólo para madres trabajadoras fuera del hogar familiar marginando a las amas de casa? ¿Por qué sólo a las madres y no a los padres trabajadores con hijos a su cargo?
Al responder a estas preguntas, haciendo un análisis mínimo de esta iniciativa, ésta se nos aparece como una acción electoralista más, en la línea de la política retrógrada, conservadora y trasnochada del Gobierno Aznar.
Jesús Castillo
Según estimaciones de oficiales estadounidenses en Corea del Sur, más de un millón de personas podrían morir en los primeros días de una guerra entre EEUU y Corea del Norte. Este hecho no impide a George Bush aumentar cada día más la tensión entre los dos países.
Bush culpa de esta crisis al “impredecible” régimen de Kim Jong-il, pero cualquiera que haya seguido la escalada beligerante de Bush, y su camarilla, podía verla venir.
En 2001 Bush interrumpió los contactos con Corea del Norte, establecidos durante la etapa Clinton. En enero de 2002, la incluyó en el famoso “eje del mal”. En este tiempo, barcos de guerra, equipados con armamento nuclear, han patrullado las aguas coreanas como una forma de apoyo a los 37.000 soldados apostados en Corea del Sur. La guinda la pusieron las declaraciones racistas de Bush, afirmando que odiaba a Kim Jong-il y llamándole “pigmeo”.
El régimen norcoreano, suponiéndose el siguiente en la cola, detrás de Saddam Hussein, en la “guerra contra el terrorismo”, ha hecho planes para enriquecer el uranio y construir una fuerza nuclear de disuasión que le evite ser la próxima víctima de la “doctrina” de la guerra preventiva. Su respuesta a las amenazas de Bush ha sido clara: “Un ataque preventivo no es algo exclusivo de Estados Unidos. Nosotros también podemos llevarlo a cabo. Es una cuestión de vida o muerte”. Desde diciembre, Corea del Norte ha expulsado a los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), se ha retirado del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, ha reiniciado operaciones en un complejo nuclear que tiene capacidad para producir armas atómicas y ha amenazado con reanudar sus pruebas de misiles.
Pero la Casa Blanca tiene varias razones para intentar suavizar la situación. En primer lugar, la inminente guerra en Irak que centra toda su atención. En segundo lugar, los aliados de EEUU en la región, Corea del Sur y Japón, han buscado estrechar lazos con Corea del Norte, están intentando que EEUU atenúe sus amenazas y no son en absoluto partidarios del conflicto armado. En tercer lugar, el enfrentamiento con China, ya que es el más cercano aliado de Corea del Norte y la mayor potencia de la zona.
Sin embargo, nadie debería subestimar la determinación de la Casa Blanca para llevar más lejos sus planes de guerra. Bush está preparado para jugar al póquer geopolítico con las vidas de millones de personas.
Amparo Torres, Mataró
Estos días estamos viviendo momentos históricos, ya que nunca antes se había construido un movimiento de masas, a nivel mundial, como el que el 15 de febrero vimos materializarse en las calles de muchas ciudades. Millones de personas expresaron su “No a la guerra”, pero los motivos y los objetivos detrás de cada “No” podían ser bien diferentes.
Cuando estalla un movimiento como el actual, muchas personas se implican por primera vez en la acción social. Un movimiento social es, por su propia naturaleza, un espacio donde convergen ideas heterogéneas; coexisten todo tipo de pensamientos y por eso la consciencia de la gente que participa sólo puede mantenerse si se mantienen el debate y se apuesta por la acción. Cuando una idea es adoptada por la mayoría de la gente que forma parte del movimiento se convierte en una fuerza material de enorme potencia, porque tienen el poder del número (“la unión hace la fuerza”).
En la historia encontramos buenos ejemplos de movilizaciones de masas: en términos antibélicos como los que vivimos hoy, tod@s conocemos las manifestaciones contra la guerra de Vietnam en los años 70, o el movimiento por los derechos civiles y contra la segregación racial en EEUU durante los 60. También cabe destacar el movimiento antinuclear que se desarrolló, especialmente en Gran Bretaña y Alemania, durante la carrera armamentista en el período de la Guerra Fría , o el movimiento estudiantil antiautoritario que sacudió Europa y, especialmente, París en mayo de 1968.
Dejando a un lado el poder de las masas cuando se movilizan y se manifiestan, otra manera de actuar es mediante el boicot o la no cooperación: Martin Luther King lideró el boicot por el cual la comunidad negra no cogió los autobuses para ir al trabajo o a la escuela, pues en ellos se producían actos de racismo: los negros no tenían el derecho “de mezclarse” con los blancos y tenían que sentarse en los asientos de detrás. Después de más de un año de boicot, el Tribunal Supremo de EEUU declaró que la segregación en los autobuses era contraria a la ley, puesto que todas las personas son iguales.
Más allá de no cooperar dentro de la legalidad vigente, otro tipo de acción es la que se basa en desobedecer las leyes: es la llamada desobediencia civil. Teorizada por Henry David Thoureau y practicada después por Gandhi —entre otros—, es el derecho legítimo de no obedecer las leyes consideradas injustas. Fue en Seattle (1999) cuando 50.000 personas empezaron a “desobedecer” el derecho de los altos jefes de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a reunirse para planificar sus políticas neoliberales y los tratados de comercio desiguales. Con su denuncia consiguieron abortar la reunión y la revisión de sus políticas.
A partir de entonces, las contracumbres son actos inevitables y el desarrollo del movimiento antiglobalización va creciendo.
Pero la mayor arma que tienen las masas dentro del modelo de producción capitalista —y la más temida por los gobiernos y por los empresarios— es la capacidad de no vender su fuerza de trabajo, es decir, declarándose en huelga.
Si Bush y sus vasallos supieran que si empiezan la guerra contra Irak la respuesta no sólo serán manifestaciones, sino huelgas generales —como lo propusieron algunos sindicatos italianos—, seguro que se lo pensarían más de una vez. En todos estos casos —boicot, desobediencia y huelga— es imprescindible la coordinación y la organización de las personas que toman parte en las acciones. Y en la llamada “Era de las comunicaciones” también es necesaria la utilización de los medios de comunicación para hacer visibles las protestas y para hacerlas llegar al resto del mundo (aunque sus manipulaciones y simplificaciones puedan suponer un verdadero peligro).
Así, la manifestación masiva del 15F fue un acto de enorme importancia, pero no deja de ser puntual y diverso. Es decisivo que ese “No a la guerra” se convierta en algo más, porque el movimiento antiguerra y el movimiento anticapitalista tienen puntos en común que pueden conectar fácilmente.
El movimiento no puede decaer y es fundamental consolidarlo en algo más consciente y politizado, en una protesta que esté en contra de la guerra pero que no se conforme con la paz capitalista.
Los verdaderos intereses de la guerra ya se han desenmascarado, ahora tenemos que desenmascarar el sistema. El “No” detrás del cual había muchos “No”: no a Bush y al imperialismo norteamericano, no a la guerra preventiva, no a más muertes por petróleo, no al seguidismo del PP, no a la falsa democracia… puede resumirse en uno de solo: “No al capitalismo”.
Glòria Casas
por Puca Wara, desde Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Siguiendo las demandas del FMI y del Banco Mundial, el presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Losada, promulgó el 9 de febrero el proyecto que incluía un impuestazo del 12% al salario, como una manera de disminuir el déficit fiscal y el congelamiento de los salarios y del presupuesto para las universidades, entre otras medidas.
Las voces críticas no se dejaron esperar. Los primeros en tomar medidas fueron los policías y los suboficiales de La Paz, que el martes 11 al anochecer se acuartelaron en las instalaciones del GES (Grupo Especial de Seguridad) exigiendo la anulación de la medida y un 40% de incremento salarial. Por la noche, diferentes divisiones de la policía a nivel nacional se fueron sumando a la medida de protesta. Esto demuestra, claramente, la lucha de clases que existe incluso dentro de los aparatos represivos del Estado.
Luego unos “muchachitos” de entre 13 y 17 años, del Colegio Fiscal Ayacucho de La Paz, salieron en una marcha de protesta, pidiendo que se restituya a su director. La policía militar, dentro del Palacio de Gobierno, les tiró gases para dispersarlos. Lo que vino después era de no creer: estos muchachitos comenzaron a apedrear el Palacio de Gobierno como forma de protesta, los gases siguieron y los adolescentes se refugiaron en la esquina que los policías amotinados tenían tomada.
La policía militar siguió con los gases, pero esta vez los policías amotinados les respondieron y allí comenzó el enfrentamiento. Los manifestantes se sumaron a la protesta en apoyo a los policías en la lucha contra el impuestazo, que luego se fue convirtiendo en una lucha contra las medidas neoliberales del Gobierno y finalmente contra el Gobierno.
Cuando los muertos ya sumaban 8, el presidente decidió anular su proyecto de presupuesto, cuando hasta ese momento había asegurado que no negociaría bajo presión.
Al anochecer, miles de personas salieron a las calles de La Paz y El Alto pidiendo la renuncia del presidente, del vicepresidente y de sus ministros.
Para el jueves 13 había sido convocado, por la Central Obrera Boliviana (COB), un paro general y una marcha nacional en rechazo al impuestazo, y a pesar de que las medidas habían sido levantadas, la convocatoria se mantuvo en pie, pero ahora exigiendo la renuncia del presidente. El país estaba prácticamente paralizado y en todas las capitales de departamento del país se vieron multitudinarias marchas.
El discurso recurrente del Gobierno ha sido que hay que defender la “democracia”. Nos preguntamos: ¿de qué democracia nos habla el hombre más rico de Bolivia, el presidente Sánchez de Losada, si para disminuir el déficit fiscal se aprieta los cinturones a los que menos tienen? ¿De qué democracia nos habla si cuando el pueblo grita que tiene hambre le meten bala?
La democracia está al servicio de la burguesía y los “representantes” elegidos son parte de ella. En Bolivia, en los últimos días, el Gobierno ha perdido lo poco de legitimidad que tenía, todos son conscientes de que no es ni el 20% de la población la que lo eligió. Hoy, con más de 40 muertos en poco más de 6 meses de gobierno, es la gran mayoría la que quiere que se vaya con su sistema a otra parte.
Versión recortada de un artículo de Socialismo o Barbarie (periódico) del 20/02/03. La edición completa está en www.mas.org.ar.
Mientras Bush y Blair preparan la guerra contra Irak, Sharon sigue con la suya contra los palestinos.
Las acciones contra la Intifada, ya sea el asesinato selectivo de militantes de Hamas o el abrir fuego contra niños de ocho años que tiran piedras, dejan las calles ensangrentadas. La política de asesinatos selectivos, usando helicópteros Apache, está aprobada por EEUU por ser en “defensa propia”. La matanza de niños en las ciudades ocupadas ha sido condenada por el Consejo de Seguridad de la ONU (resoluciones 1402, 1403) pero EEUU veta cualquier acción de castigo contra el Estado israelí.
En otro frente, Israel sigue construyendo un muro para separar a los palestinos de los israelíes. Se construye dentro del territorio palestino y divide, incluso, a pueblos palestinos. Los que quedan tras ella tienen que pasar por controles para llegar a trabajar, a comprar o para regresar a casa a dormir. El muro está defendido por soldados bien armados y pasa a 25m de muchas casas. Hay familias que dejan sus hogares para evitar que sus hijos estén en el punto de mira de los soldados.
En el frente “diplomático”, Sharon intenta convencer a Bush de que después de Hussein, tiene que ser Arafat. Acabar con el líder palestino sería una victoria simbólica y podría persuadir a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de firmar cualquier acuerdo, a cambio de no perder el poco poder que le queda. Mientras tanto, Arafat intenta reconstruir su posición, exigiendo el diálogo con Sharon, presentando un discurso moderado y prohibiendo a sus policías lanzar granadas o cohetes contra blancos israelíes. Es un juego peligroso porque tiene a Sharon y a Hamas en su contra.
Tras más de 50 resoluciones de la ONU contra Israel incumplidas, la mayoría de los palestinos entienden que Israel está por encima de la ley. No esperan una intervención de la ONU. Tampoco se fían de la ANP, y la Intifada es tanto una rebelión contra la debilidad de Arafat como contra la ocupación. La Intifada parece una lucha difícil de ganar, pero hay que recordar que también sirve de inspiración a todos los que viven en Oriente Medio bajo gobiernos dictatoriales. Sólo en las ciudades de Egipto viven y trabajan 65 millones de personas.
El 15 de febrero las manifestaciones en Oriente Medio eran menos grandes que las de aquí. ¿La razón? Las medidas extraordinarias tomadas para evitar manifestaciones que fácilmente podrían dirigirse contra sus propios gobiernos. Sami Baroudi, de la universidad de Beirut, comenta que en la manifestación del Cairo, se oían gritos por la democracia. Abdulla al-Ashaal de la universidad del Cairo, avisa a occidente: “Si hay un ataque de EEUU contra Irak, a pesar de que Iraj coopera con los inspectores, no creo que la policía pueda controlar las manifestaciones”.
La lucha por la libertad en Palestina depende de la lucha por la democracia en todo Oriente Medio. El movimiento pro-democrático vuelve a despertar encontrando su máximo exponente en la resistencia a la guerra. La solidaridad del movimiento internacional contra la guerra la hará más fuerte.
Mike Orr, València
La III edición del Foro Social Mundial de Porto Alegre ha significado, sin duda alguna otro gran paso adelante para el movimiento de movimientos. 130 mil activistas de todo el mundo, especialmente de Brasil y de EEUU participaron en este encuentro ya consagrado y que se desplaza el próximo año a India.
Aunque para algunos haya sido el Foro de los “grandes hombres”, como dijo Naomi Klein, en alusión a la presencia en Porto Alegre de Lula y Chávez, éste ha significado mucho más que la aparición de estos personajes.
El aumento en el número de participantes de las diferentes delegaciones, así como en el campamento de la juventud, son una muestra de que el Foro ha servido, sobre todo, para coordinar y para extender diversas luchas, como la lucha contra la guerra.
De hecho, la participación de estos “grandes hombres” hay que verla más como consecuencia de la fuerza del movimiento que no por su debilidad, ya que todos los que quieren mostrarse como una alternativa al neoliberalismo tienen que tratar de identificarse con el movimiento para mantener su credibilidad. El tiempo dirá si se trata sólo de buena voluntad o si, por el contrario, intentarán llevar a la práctica las propuestas del movimiento. Por el momento, su lucha contra el imperialismo es defendida por el movimiento como lo hicieron las mas de 100 mil personas que acudieron al mitin de Lula. A la vez que mantiene su independencia como movimiento, como el Movimiento de los Sin Tierra que está particularmente atento a las acciones del Gobierno de Lula, o como se pudo ver en muchos de los debates. El viaje del nuevo presidente del Brasil a Davos para asistir al Foro Económico Mundial, junto a los poderosos del mundo, fue extensamente criticado, por la mayoría de activistas.
Como movimiento dinámico que es, y que se amplía día a día, los debates que tiene son vivos y necesarios. Su naturaleza ideológicamente amplia y abierta pone a prueba, diariamente, las diferentes formas de lucha que existen. Asimismo, igual que pasó en el Foro Social Europeo de Florencia, estuvo muy presente el debate sobre cómo podemos conseguir el mundo por el que luchamos, es decir, si necesitamos gobiernos que quieran aplicar nuestras políticas o si, por el contrario, necesitamos una revolución desde abajo que tenga como principio las necesidades de las personas y no la ganancia de beneficios económicos por parte de las grandes multinacionales. El debate sobre reforma y revolución es un debate abierto…
El más que posible ataque a Irak centró gran parte de los debates y acciones, demostrando una firme disposición para intentar parar la guerra antes de que empiece. Fue en el FSM donde la fecha del 15-F pasó de ser una movilización de los movimientos europeos, a ser una movilización, ya histórica, a nivel internacional. Todas las delegaciones volvieron a sus países con la idea de movilizar masivamente para el 15 de febrero, y el éxito, como se ha visto, ha sido espectacular.
Pero, además, ha significado el encuentro de las diferentes luchas que se han dado por todo el planeta en el último año, desde Argentina y Venezuela hasta Italia y EEUU. Diferentes experiencias con un enemigo común, la globalización capitalista que es tanto económica como militar. Para reafirmar otra vez, y con más fuerza que nunca, que un mundo sin guerras es posible y necesario.
Jordi, Comité Contra la Globalització i la Guerra, UAB
Ver por la calle un cartel convocando una manifestación es algo corriente para nosotros. El hecho de que la población de una ciudad o de un país como España se lance a ocupar las calles por un objetivo común, como sucedió el pasado día 15, está totalmente asumido por la sociedad.
¿Pero qué pasa si el cartel lo ves en plena calle de Andorra?… ¡Un cartel convocando una manifestación en contra de la guerra, en Andorra!
Es algo realmente innovador, sorprendente, revolucionario y totalmente fuera de contexto si partimos de la base de que el ciudadano andorrano no tiene derecho a manifestarse, derecho fundamental para cualquier ciudadano y más en un país desarrollado y en el siglo XXI.
Ésta no es la primera manifestación que se hace en Andorra, en pocos meses los ciudadanos han salido ya tres veces a la calle, han convocado tres manifestaciones en contra del horno incinerador, en solidaridad con la gente de Galicia, por el tema del Prestige, y esta última en contra de la guerra.
Fue una manifestación en plena ciudad a las cinco de la tarde, hora en que la mayoría de la población está trabajando. Pero aún así se concentraron unas dos mil personas, en su mayoría jóvenes y familias con niños pequeños.
No fue una manifestación cargada de ideología política. Lo realmente importante, al menos desde mi punto de vista, fue que las calles principales se colapsaron, no por el tránsito, como es habitual, sino por la reivindicación unánime de ¡No a la guerra!
Judith García
“La sociedad está despertando” es una frase que últimamente estoy oyendo mucho y a gente que no se puede considerar revolucionaria, pero que sin embargo se está movilizando contra la guerra.
Lo bueno es que no sólo se movilizan, sino que incitan al resto a hacer lo mismo y a manifestarse contra algo con lo que no están de acuerdo. Animan a convertirse en ciudadanos activos y no en simples marionetas. La ministra de Cultura y los medios de comunicación afines al PP se han quejado, porque opinan que la entrega de los Goya no era el lugar adecuado para decir No a la guerra.
Pero entonces ¿dónde podemos opinar? En la calle se nos reprime, en el Congreso no aparecen, en el trabajo no es el lugar adecuado (a no ser que sean minutos de silencio por atentados, entonces sí).
Utilizan los medios a su alcance para evitar que expresemos nuestra disconformidad. A los empleados del Reina Sofía los multaron por hacer un acto contra la guerra. Si los dejamos nos acabarán quitando cualquier opción a manifestarnos. Nos quieren quitar la calle. No sólo no hay que dejarles, sino que hay que tomar el resto.
Pepe, Madrid
Me sorprendió bastante el breve artículo de la página 15 En lucha de febrero: “CGT: no a las expulsiones sindicales”.
Me gustaría que hubiera sido más extenso para que se hubieran expuesto cuáles han sido los choques que ha habido entre la CGT y estos dos trabajadores y qué diferencias sobre la manera de trabajar son a las que se refiere.
Tal vez quien firma el artículo pueda exponer más ampliamente y con más claridad el tema, pues según tengo conocimiento, la dirección de la V Zona en Barcelona, junto con CCOO, UGT y CSIF, intentan aplicar los protocolos de Movilidad Geográfica Obligatoria firmados en Madrid por CCOO, UGT y CSIF el año pasado; así que la Plataforma de trabajadores, con el apoyo de CGT, convocó una huelga indefinida para conseguir que éstos desplazamientos no perjudiquen a los trabajadores.
Violeta, Sevilla
Hoy día, nos vemos envueltos en un sistema económico que nos aprieta y ahoga, cada vez los precios suben más pero lo que no suben son los sueldos, por lo menos los de la gran mayoría.
Es por ello que nos vemos obligados a buscar alternativas para no prescindir de aquello que más nos gusta y, por qué no decirlo, de lo que nos da una cierta libertad.
Esta subida de precios afecta también a la música, hoy día comprar un disco puede privarnos de hacer otras cosas con nuestro dinero, es por ello que ha surgido lo que llaman “top manta”, es decir, comprar en la calle y no en los grandes almacenes aquella música que nos interese.
Es cierto que la calidad puede ser un poco inferior, por ser una copia, pero éste no es el problema. Todos los medios de comunicación parecen estar de acuerdo en que esta opción no es la más correcta ya que haciéndolo nos convertimos en ladrones, “los artistas” pierden dinero. Además a estos humildes trabajadores, que en su gran mayoría han tenido que dejar atrás a su familia para buscar el pan que tanto les falta, se les cataloga de “piratas” por lo mismo que a nosotros, los consumidores se nos cataloga de “ladrones”, pero ¿quién es el auténtico pirata o el auténtico ladrón?. ¿Aquél que trabaja en la calle para comer o aquél que quiere poco a poco ahorrar para el futuro?
Ya que no nos debemos olvidar de que la vida se encarece y todo se privatiza, lo que no me parece correcto son las mafias que manipulan a estos trabajadores, al igual que no me gustan las mafias de las multinacionales que son las que manejan el mercado. ¿Quiénes son los piratas?
José Manuel Cremades, Alacant
El pasado 15 de febrero pudimos vivir en el Estado español, entre otros muchos lugares del mundo, uno de los días de lucha más activos de toda la sociedad; en este caso, fue contra la guerra de Irak.
Aunque no se entienda bien cómo, esta vez los medios de comunicación no han estado del lado del poder y por una vez la gente ha respondido intuyendo la verdad. Pero estaba claro que a unos meses de las elecciones, el partido gobernante no se iba a quedar con los brazos cruzados, viendo como iban sus votos a las urnas de la oposición. Y así ha sido.
En Euskal Herria estamos sufriendo el “buen hacer” del Gobierno, en estos días posteriores a su vergonzosa actuación en el asunto de la guerra.
Decenas de jóvenes (y no tan jóvenes) detenidos, un medio de comunicación más cerrado, ikastolas en el punto de mira… y un largo etcétera de acciones violentas contra todo lo “vasco”, en nombre de la “ley” camuflando una bonita campaña electoral.
¿Cuándo va a conocer la gente toda la verdad sobre lo que está pasando aquí? ¿Cuándo vamos a salir tod@s a la calle para pedir una paz real para todo el mundo?
Naiara Agirregoitia, Bilbo
El 15 de febrero fue un aviso global a los jefes del mundo. ¡No vamos a permitir otra guerra contra Irak! La iniciativa salió de la asamblea de movimientos sociales del Foro Social Europeo y se extendió por todo el planeta.
En Europa tuvieron lugar manifestaciones de alcance impensable hasta la fecha.
En Roma, Italia, salieron casi tres millones de personas. Fue una marcha de ámbito estatal, a la cual acudieron trenes y autobuses de todas partes del país.
En Inglaterra, donde la Stop The War Coalition se ha convertido en una pesadilla para el Gobierno de Tony Blair, acudieron a la cita más de un millón y medio de personas. La manifestación partió de dos puntos distintos para facilitar la movilidad y acabó juntándose al final, donde representantes del movimiento contra la guerra, de la comunidad musulmana y personajes públicos acabaron leyendo varios manifiestos y animando a la gente a seguir luchando.
En el Estado español, las manifestaciones más masivas fueron las que se dieron cita en Madrid, Barcelona, València, Sevilla y Bilbao. El Gobierno de Aznar, aunque lo intentó, no pudo silenciar el clamor social.
En Alemania, donde salieron más de un millón de personas, la prensa ha tratado de convertir la manifestación en una simple demostración de apoyo al Gobierno de Schröder. La confusión también se adueñó de los titulares y de las editoriales de la prensa francesa.
Chirac y Schröder están aprovechándose del movimiento. No buscan la paz, sino rentabilizar el fenómeno para tener más fuerza a la hora de negociar su parte del botín ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. De eso se llama confrontación entre imperialismos, regateo, lucha de intereses, pero nunca paz.
La Europa que realmente cuenta no es la que se esconde tras los proyectos políticos de gobiernos como el francés o el alemán, sino la que se manifiesta en calle, autoorganizándose y formando parte de un movimiento que debe ir más allá y profundizar más en la crítica y en la acción.
Aquellos que hablan de EEUU como un todo, sin matizar y tener en cuenta la creciente oposición a la guerra, se equivocan de lleno.
En EEUU existe un movimiento fuerte y cada vez más popular.
Con los atentados en las torres gemelas, ya fueron muchos los que empezaron a organizarse y a buscar alternativas al giro bélico-fundamentalista de la Casa Blanca.
En la actualidad, el movimiento sigue planteándose la movilización como respuesta al golpeo constante de los medios y de las instituciones. Los medios, como en todo el mundo, no paran de faltar a la verdad. Tratan a la gente como tontos, no paran de arengar consignas dignas de la II Guerra Mundial e historias de terror. No se cansan de bombardear con informaciones falsas y ensayos estudiantiles disfrazados de “información de inteligencia”.
Aún así, el 15-F se manifestaron medio millón de personas en Nueva York. La ciudad fue tomada por la policía. Ésta actuó brutalmente contra los manifestantes que intentaron acercarse a la sede central de Naciones Unidas.
En Los Ángeles fueron 100.000, 5.000 en Houston, 7.000 en Chicago y Sacramento. Al día siguiente en San Francisco salieron 250.000 personas.
Para el 15 de marzo, el movimiento contra la guerra ha organizado una protesta con la intención de rodear y acosar a la Casa Blanca.
La clase dirigente árabe se encuentra en una encrucijada.
De hecho, no se trata de nada nuevo, porque ésta siempre se ha visto atrapada entre sus intereses y la resistencia de sus poblaciones. Muchos de ellos necesitan la ayuda económica de EEUU. Muchos de ellos tiene miedo a sus propios pueblos y necesitan el apoyo de EEUU para apuntalar sus regímenes. La mayoría de ellos esperan y rezan para que la guerra pase y para que, al final, ellos sigan reteniendo el poder como lo hacen ahora.
Mientras, las clases populares en el mundo árabe se manifiestan en la calle.
En Egipto, 13 activistas fueron detenidos y 11 de ellos torturados. El gobierno de Hosni Mubarak dio el visto bueno al despliegue y a las desmesuradas normas de “seguridad” que se tomaron durante la manifestación.
Desde la Comisión organizadora de la Declaración de El Cairo, contra la guerra y la globalización, se redactó un manifiesto contra la represión policial y en defensa de los detenidos.
En uno de los párrafos del texto podía leerse: “Exigimos la inmediata liberación de nuestros colegas detenidos y que se detenga la persecución de los movimientos de solidaridad egipcios, que están ejerciendo su legítimo derecho de expresión pacífica colectiva, un hecho apoyado por una reciente orden judicial que rechazó la decisión del Gobierno de prohibir la organización de manifestaciones pacíficas contra la guerra en Irak.”
Se llevaron a cabo manifestaciones en varios países árabes: Palestina, Marruecos, el Líbano, en Irak, etc.
Las madres de la Plaza de Mayo, que encabezaron la manifestación en Argentina contra la guerra, mandaron un comunicado tras su estancia en Irak. En él podía leerse: “Nunca olvidaremos las caras de esas madres que sostenían en sus brazos a hijos que morían por la falta de medicamentos embargados por Naciones Unidas. Hemos comprobado la vergonzosa complicidad de las comisiones de Naciones Unidas con el genocidio planificado desde el Pentágono.” En la manifestación de Buenos Aires participaron más de 10.000 personas.
En América Latina, la manifestación más numerosa fue la de Montevideo , Uruguay, donde participaron unas 60.000 personas. En São Paulo, Brasil, se manifestaron 30.000 personas, y en México DF, 15.000.
El 15-F el mundo se alzó contra la guerra. Pero no solo fue un día que pasará a la historia, sino que significará un antes y un después para futuras luchas.
Roma: 2.000.000
Londres: 2.000.000
Madrid: 1.500.000
Barcelona: 1.500.000
Berlín: 500.000
Nueva York: 500.000
València: 500.000
París: 500.000
Zaragoza: 400.000
Sevilla: 250.000
Sydney: 250.000
San Francisco: (16-F) 250.000
Oviedo: 200.000
Melbourne: 200.000
Damasco: 200.000
Atenas: 200.000
Granada: 150.000
Montreal: 150.000
Bilbo: 150.000
Vigo: 100.000
Bagdad: 100.000
Cádiz: 100.000
Los Ángeles: 100.000
Las Palmas de Gran Canaria: 100.000
Bruselas: 100.000
Lisboa: 100.000
Dublín: 150.000
Toronto: 80.000
Estocolmo: 80.000
Atenas: 80.000
Ámsterdam: 80.000
Glasgow: 60.000
Oslo: 60.000
Córdoba: 60.000
Cádiz: 60.000
Seattle: 55.000
Sta. Cruz de Tenerife: 50.000
Santiago de Compostela: 50.000
Ciudad de México: 55.000
San Sebastián: 50.000
Montevideo: 60.000
Murcia: 50.000
Stuttgart: 50.000
Logroño: 50.000
Berna: 40.000
Tesalónica: 40.000
Palma de Mallorca: 40.000
Copenhague: 40.000
Valladolid: 40.000
Santander: 35.000
São Paulo: 30.000
Girona: 30.000
Vancouver: 30.000
Goteborg: 30.000
Tokio: 25.000
Algeciras: 20.000
Budapest: 20.000
Lyon: 20.000
Beirut: 20.000
Viena: 20.000
Perth: 20.000
Pamplona: 20.000
La Habana: 10.000
Zagreb: 10.000
Montpelier: 15.000
Luxemburgo: 15.000
Buenos Aires: 15.000
Río de Janeiro: 15.000
Helsinki: 15.000
Canberra: 10.000
Auckland: 10.000
Johannesburgo: 10.000
San Diego: 10.000
Filadelfia: 10.000
Minneapolis: 10.000
Sacramento: 10.000
Tel Aviv: 5.000
Houston: 5.000
Kuala Lampur: 5.000
Seúl: 5.000
Estación McMurdo (Antártida):~50
“El Irak de Sadam Husein representa una amenaza para la paz y la seguridad del mundo porque es la encrucijada donde convergen en un solo lugar, bajo un solo tirano, las armas de destrucción en masa, el apoyo estatal al terrorismo, la agresión internacional y una continua agresión a los derechos humanos.” Web del Departamento de Estado de EEUU.
“El régimen irakí [querrán decir iraquí] lleva doce años incumpliendo [las] resoluciones [de la ONU] que garantizan la paz.” PP , Por la paz, por nuestra seguridad.
Las magníficas manifestaciones del 15-F demostraron que casi nadie se cree estas mentiras —fuera del Pentágono o la Moncloa; si es que ellos se las creen— pero antes de tratar los motivos reales, miremos brevemente estas “explicaciones” oficiales.
Sadam rige una economía destrozada, cuyo gasto militar es casi 400 veces menor al de EEUU y al de sus aliados. Nadie en su sano juicio puede imaginar que Sadam atacará a Europa o a Estados Unidos. Sadam es una amenaza para su propia población, pero no para el resto del mundo.
Bush, que condena las armas de destrucción masiva, es Presidente del único país del mundo que ha utilizado bombas nucleares en una guerra.
Las brutalidades contra la población kurda son tristemente reales. Como explica la web del Departamento de Estado de EEUU: “5.000 murieron en el ataque a Halabja en marzo de 1988” . Lo que no explican es que los gases venenosos, utilizados en esta matanza de kurdos en Irak, provenían de EEUU y Europa occidental. Es así por la simple razón de que entonces Sadam era aliado de Occidente, y recibía armas para proseguir con la terrible guerra contra Irán, para contener la revolución islamista.
Respecto a las resoluciones de la ONU, hay que preguntarse dónde estaban las resoluciones anteriores a 1991, cuando todo esto ocurría. ¿Por qué el PP no puede hablar de 15 o 20 años de resoluciones rotas? Simplemente porque mientras Sadam actuaba como agente de los poderes occidentales, no tenía que enfrentarse a la ONU.
Se suponía que la guerra contra Irak formaba parte de la respuesta a los atentados del 11-S, pero no se han esforzado en aportar prueba alguna de la conexión. La única que existe no les sirve; tanto Sadam como Bin Laden fueron antiguamente agentes de Estados Unidos, que luego se giraron contra su amo.
Si EEUU consigue derrocar a Sadam, impondrá una autoridad militar o bien un nuevo títere. No instaló la democracia a Afganistán y no existe motivo alguno para pensar que la llevará a Irak con sus misiles y bombas.
Por todas partes se comenta que la guerra contra Irak tiene que ver con el petróleo, y esto ha contribuido mucho a aumentar la oposición.
Un informe de alto nivel del Gobierno de EEUU, National Energy Policy, de mayo de 2001, explicó: “Entre 1991 y 2000, los estadounidenses gastaron 17% más energía que en la década anterior, mientras en el mismo período, la producción doméstica de energía subió en sólo 2,3% […] Se proyecta que en 2020, el consumo energético de EEUU habrá subido en 32%.” De ahí el problema.
Otro informe, de un grupo independiente de asesores, fue explícito al sacar conclusiones:
“Irak sigue siendo una influencia desestabilizadora para los aliados de EEUU en Oriente Medio, así como para el orden regional y global, y para el flujo del petróleo hacia los mercados internacionales desde Oriente Medio […] EEUU debe llevar a cabo una revisión inmediata de su política hacia Irak, incluyendo aspectos militares, energéticos, económicos, y político/diplomáticos. EEUU debe desarrollar una estrategia, en la que cuente con sus aliados clave en Europa y Asia y con países clave en Oriente Medio, para reafirmar sus objetivos respecto a su política en Irak y para restaurar una coalición cohesionada de aliados clave.” (Strategic Energy Policy Challenges for the 21st Century, abril de 2001).
O sea, mucho antes del 11 de septiembre, la administración Bush se dirigía hacia Irak, y no por motivos de derechos humanos o de “terrorismo internacional”, sino para poder controlar su petróleo.
Pero tampoco es tan sencillo. La gente normal que necesita combustible para el coche va a la gasolinera, no ocupa un país. EEUU compra petróleo a Arabia Saudí y a Venezuela; no deberían tener problemas ni políticos ni morales ante el hecho de comprárselo a Irak.
Entonces ¿por qué lanzarse a una guerra para conseguir petróleo?
Una razón contradictoria es el mal estado de la economía estadounidense. En 2002, tuvo un déficit presupuestario —la diferencia entre lo que el Estado gasta y lo que cobra en impuestos — de unos 200 mil millones de dólares, y se prevé que será mucho mayor en 2003. Tiene un déficit comercial —la diferencia entre las importaciones y las exportaciones— de unos 400 mil millones de dólares al año. Esto se cubre mediante el aumento continuo de la deuda; EEUU es el mayor deudor del mundo, en 2002 debía 2.700 mil millones de dólares, sobre todo a Japón y Europa.
Todo esto hace que una guerra, cuyo coste económico se estima —en las previsiones más bajas— entre 100 y 200 mil millones de dólares, sea una opción muy arriesgada. Pero es un riesgo que la administración asume, precisamente porque no ve otra forma de salir de su situación.
Si logra controlar el petróleo de Irak —que tiene, como se ha repetido muchas veces, las segundas reservas más importantes del mundo— tendrá una solución, aunque sólo sea temporal, para sus problemas económicos. La posición de EEUU en el Golfo es, por tanto, la de un jugador de póquer que ha apostado alto y, aunque sólo sea por este motivo, no será fácil obligarle a retirarse.
Pero, y esta es la clave, la administración de EEUU no es simplemente “gente normal” que quiere combustible, sino que es un poder imperialista. Más exactamente, es el poder más fuerte del mundo actual, y quiere mantener esta posición.
El control del petróleo iraquí también aumentaría el poder político de EEUU, frente a los poderes que realmente le preocupan, que no son Irak e Irán, sino Unión Europea, Japón, Rusia y China.
En una película, la mafia paga a un asesino 1.000 dólares para matar a una persona que le debe 100 dólares. Visto en simples términos económicos, no tiene sentido. Pero la mafia no actúa por los 100 dólares, sino por los millones de dólares que vale todo su imperio, y que estarían en juego si se dejase escapar a un moroso.
La cuestión no es el beneficio directo, sino la importancia de mostrar quién manda. No sólo ocurre así en las películas, sino que los poderes imperialistas aplican el mismo principio.
Existe un documento asombroso, Rebuilding America's Defenses, editado en septiembre de 2000, que describe la visión de los dirigentes actuales de EEUU. Sus autores, el grupo llamado “Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense”, resumieron en 1997 sus objetivos de la siguiente forma:
“Al llegar al final del s. XX, Estados Unidos queda como el poder predominante en el mundo. Después de llevar a Occidente a la victoria en la Guerra Fría , América se enfrenta a una oportunidad y a un reto: ¿Tiene EEUU la visión para construir sobre los logros de las décadas recientes? ¿Tiene EEUU la resolución para formar un nuevo siglo favorable a los principios e intereses estadounidenses?
“[Lo que necesitamos es] un poder militar que sea fuerte y capaz de hacer frente a los desafíos actuales y a los del futuro; una política exterior que, audaz y decididamente, promocione los principios americanos en el extranjero; y una dirección nacional que acepte las responsabilidades globales de Estados Unidos.
“Por supuesto, EEUU debe ser prudente sobre cómo ejercer su poder. Pero no podemos, sin peligro, evitar las responsabilidades del liderazgo global o los gastos asociados a su ejercicio. América tiene un papel esencial en mantener la paz y la seguridad en Europa, Asia y Oriente Medio. Si huimos de nuestras responsabilidades, invitamos a otros a desafiar nuestros intereses fundamentales.”
Estas frases revelan que, más allá de los delirios de grandeza, los dirigentes de EEUU tienen miedo a perder su estatus. Saben que todos los poderes imperialistas anteriores han caído, y que les podría pasar lo mismo. Ya no tienen tanto predominio económico como el que tenían en los años 50; ahora la Unión Europea les alcanza en producto interior bruto, y con la ampliación de la UE les superará. Es esta debilidad económica la que les impulsa, cada vez más, a recurrir a soluciones militares, donde siguen teniendo una enorme superioridad.
El informe explica lo que implica este liderazgo:
“En la región del Golfo Pérsico, la presencia de fuerzas estadounidenses, junto con unidades británicas y francesas, ha llegado a ser un hecho semi-permanente. Aunque la misión inmediata de estas fuerzas sea imponer las zonas de exclusión aérea en el norte y el sur de Irak, representan el compromiso a largo plazo de EEUU, y de sus aliados más importantes, con una región de vital importancia.
De hecho, EEUU ha buscado desde hace décadas jugar un papel más permanente en la seguridad regional del Golfo. Mientras el conflicto sin resolver con Irak provee la justificación inmediata, la necesidad de una presencia importante de fuerzas estadounidenses en el Golfo trasciende a la cuestión del régimen de Sadam Husein.”
Aparte del interés directo en controlar la región —que obviamente incluye el factor petróleo— existe una preocupación mucho más amplia por mantener la credibilidad de Estados Unidos como un poder militar mundial. Un informe oficial, el 1997 Quadrennial Defense Review, lo explica sin rodeos:
“Si EEUU abandonara su capacidad de poder derrotar la agresión en más de un teatro de operaciones a la vez, nuestro estatus como un poder global, como el socio preferido de seguridad y de líder de la comunidad internacional se pondría en duda. Incluso, algunos aliados verían, sin duda, la capacidad para intervenir en una sola guerra como una señal de que, si EEUU estuviera muy comprometido en otra parte, ya no sería capaz de defender sus intereses… La capacidad de un solo teatro de guerra implicaría el minar… la credibilidad del compromiso de seguridad de EEUU en regiones clave del mundo. Esto, a su vez, podría llevar a aliados y amigos a adoptar políticas y actitudes de defensa más divergentes, debilitando así la red de alianzas y coaliciones de la que dependemos para proteger nuestros intereses en el extranjero.”
Aquí hablan de la importancia de tener la capacidad de llevar a cabo dos guerras a la vez —un tema muy vigente, dada la crisis incipiente en torno a Corea del Norte—, pero lo que hay que destacar ahora es la importancia para los dirigentes de EEUU de mantener la imagen de su capacidad militar. Igual que el viejo mafioso, si por un momento parece débil, está acabado.
Una retirada del Golfo, sin haber echado a Sadam, supondría tal debilitamiento. Éste es el motivo principal por el cual Bush y los suyos harán cualquier cosa antes de abandonar sus planes de guerra.
Incluso si descubriesen todo un lago de petróleo por debajo de Washington, y ya no les hiciera falta el petróleo iraquí, EEUU no dejaría al Oriente Medio en paz.
La tarea del movimiento contra la guerra es, por tanto, enorme. Pero, como vimos el 15 de febrero, también lo es nuestro movimiento.
Si logramos parar la guerra, y sí es posible, habremos no sólo contribuido a salvar miles de vidas en Irak —lo que no es poco— sino que habremos debilitado al mayor poder militar del mundo, al aliado esencial de muchos otros poderes. No olvidemos que Sadam empezó como uno de estos aliados, y siguen existiendo muchos más, igual de brutales.
La lucha contra esta guerra es parte de la lucha para conseguir otro mundo posible, en un sentido literal.
Las razones dadas por el Gobierno de EEUU y sus amigos para emprender una acción bélica contra Irak son muy similares a las esgrimidas, hace ahora más de un año, en la campaña militar contra Afganistán: combatir la amenaza del terrorismo (aunque esta vez no han sido capaces de convencer a nadie sobre el vínculo de Irak con estas redes terroristas), y liberar a la población de estos países de unos regímenes represores que anulan sus derechos.
Las autoridades, y los medios de comunicación afines, mantienen un silencio escrupuloso acerca de la situación actual en Afganistán. ¿Por qué no utilizan los “logros” obtenidos, en la consecución de estos objetivos durante la campaña anterior contra Afganistán, para justificar una nueva intervención? Sencillamente porque, pese al sacrificio de miles de vidas, nada se ha solucionado en este sentido, y decir esto llevaría a deslegitimarles.
Las afirmaciones acerca de una victoria militar de EEUU, que ha llevado al derrocamiento del régimen talibán y a un debilitamiento de la red de Al-Qaeda, son falsas. A más de un año del conflicto, Afganistán está lejos de ser un territorio pacífico y estable y se asemeja, más bien, a un campo salvaje: continuos ataques nocturnos a las tropas estadounidenses, reino de la anarquía en ciudades fuera de Kabul, territorios en manos de los “señores de la guerra”, descontrolado tráfico de drogas e innumerables asesinatos.
Las tropas internacionales y de EEUU están lejos de haber conseguido un control del territorio; los “residuos” de las tropas de los grupos disidentes siguen plantándoles cara, obligándoles incluso a retroceder varias posiciones a lo largo de la frontera de Afganistán con Pakistán.
La situación es parecida a la vivida un año después de la invasión soviética en 1979-80. Se habla de la existencia de campos de entrenamiento de soldados árabes y de una estación de radio de Al-Qaeda operando en el interior de Afganistán. Servicios de inteligencia europeos y norteamericanos han reconocido que seis miembros operativos de Al-Qaeda han tomado, recientemente, un papel central en la coordinación de las operaciones financieras y militares de la organización, lo cual confirma la habilidad de la red para reagruparse y para desarrollar un nuevo liderazgo en respuesta a la intervención militar en Afganistán. Más que debilitarse la amenaza se ha intensificado.
La pretensión de una mejora en las libertades y en las condiciones de vida de la población afgana, ha resultado igualmente falsa. Cinco mil afganos han muerto bajo los bombardeos y otros 20.000 como consecuencia “indirecta” del corte de suministros de la ayuda humanitaria internacional durante la campaña (y aún quedan 7 millones de personas bajo la amenaza de morir de hambre). En numerosas áreas donde los talibán han sido reemplazados por los “señores de la guerra”, la represión de las mujeres continúa siendo brutal (con restricciones a la libertad de trabajo, enseñanza, movimiento… y por supuesto con la obligación de llevar el “burka”).
Todas las denuncias de organismos internacionales al respecto han sido ignoradas y silenciadas por las autoridades. Éstas confían en la flaca memoria de sus habitantes ante unas guerras que se nos presentan como simples espectáculos mediáticos puntuales.
Por eso, recordar hoy la situación de Afganistán debe servirnos para desenmascarar las excusas esgrimidas para iniciar una nueva acción bélica contra Irak.
Ainoa Kaiero
A lo largo de la historia, EEUU ha demostrado, año tras año, que es realmente una amenaza global para cualquier país que le lleve la contraria…
Filipinas, 1898-1910: arrebatadas al Estado español, mueren 600.000 Filipinos.
Puerto Rico, 1898: arrebatado al Estado español.
Panamá, 1901-14: separa al país de Colombia y se anexiona el canal de Panamá.
Honduras, 1903: marines de EEUU intervienen contra la revolución.
Nicaragua, 1912-33: 20 años de ocupación y guerra contra las guerrillas.
Haití, 1914-34: ocupación.
República Dominicana, 1916-24: ocupación.
Cuba, 1917-33: ocupación militar. Convertida en un protectorado económico.
Rusia, 1917-22: 5 desplazamientos de tropas para intentar acabar con la revolución.
Yugoslavia, 1919: marines intervienen contra Serbia.
Panamá, 1925: marines acaban con la huelga general.
China, 1927-34: marines se despliegan por todo el país.
El Salvador, 1932: envían barcos de guerra para sofocar la revuelta indígena.
Japón, 1945: bombardean Tokio y otras ciudades, lanzan bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki.
Puerto Rico, 1950: rebelión por la independencia aplastada.
Corea, 1950-3: EEUU y Corea del Sur luchan contra China y Corea del Norte. Amenazan con usar armas nucleares. Al menos 2 millones de civiles coreanos murieron o fueron heridos.
Irán, 1953: la CIA acaba con la democracia.
Guatemala, 1954: invasión directa de la CIA después de que el Gobierno nacionalizara tierras que pertenecían a la multinacional estadounidense United Fruit Company.
Líbano, 1956: aterrizan tropas estadounidenses.
Vietnam, 1960-75: mueren 2 millones de vietnamitas en la guerra más larga de EEUU.
Indonesia, 1965: asesinan 1 millón de personas en un golpe asistido por la CIA
Camboya, 1969-75: repetidos bombardeos de EEUU. Mueren 2 millones de personas a causa del hambre y de años de bombardeos.
Chile, 1973: la CIA apoya y financia el golpe que derroca el gobierno democráticamente elegido.
Angola, 1976-92: la CIA apoya a los contra rebeldes en Suráfrica.
Libia, 1981: derribados 2 aviones libios.
El Salvador, 1981-92: tropas y escuadrones de aviones respaldan a los escuadrones de la muerte, mueren 80.000 y 1.000.000 de personas sale del país.
Nicaragua, 1981-90: la CIA dirige los ataques de la Contra.
Líbano, 1982-4: intervención de fuerzas estadounidenses, barcos de guerra bombardean Beirut.
Honduras, 1983-9: tropas de EEUU construyen bases para los escuadrones de la muerte.
Grenada, 1983: invasión estadounidense.
Libia, 1986: bombardean la capital Trípoli para intentar asesinar al presidente Gadafi.
Irán, 1987: un avión con pasajeros iraníes derribado sobre el Golfo Pérsico. Forma parte de una intervención estadounidense para apoyar a Sadam Husein en su guerra contra Irán.
Panamá, 1989-90: invasión, miles de civiles asesinados.
Guerra del Golfo: 1990-1: EEUU lidera al ejército aliado y matan a 100.000 iraquíes.
Somalia, 1992-4: EEUU lidera la ocupación de Naciones Unidas.
Ex-Yugoslavia, 1995: bombardean Serbia y ayudan en la limpieza étnica.
Sudán, 1998: bombardean una fábrica farmacéutica.
Irak, 1998: 4 días de ataques aéreos. Los bombardeos continúan hasta el día de hoy.
Serbia, 1999: 78 días de ataques aéreos de la OTAN.
Afganistán, 2001: EEUU lidera la guerra, mueren miles de personas, aún sin determinar.
Irak, 2003…
Los efectos de la globalización incrementan las desigualdades sociales y económicas, a la vez que acentúan las desigualdades entre hombres y mujeres. Según la ONU, hoy hay más personas viviendo en la pobreza que hace cinco años. Las mujeres conforman el 70% de los 1.500 millones de personas que viven en la pobreza absoluta, ellas son las que no tienen acceso a tierra, empleo, educación, servicio de salud, etc. En la sociedad capitalista se invierte muy poco para que la vida de las mujeres sea más llevadera y agradable.
El mercado echa mano de las mujeres en situaciones de crisis económicas y bélicas, y se dirige a ellas no para resolver sus necesidades, sino porque las mujeres constituyen un mercado que representa más del 50% de la población total.
El mercado no resuelve las situaciones de desigualdad, sino que las potencia. Excluye y discrimina a las mujeres pagándoles un menor salario, a la vez que se aprovecha de su papel reproductor y educador de los futuros trabajadores.
La globalización está provocando guerras contra la naturaleza, las mujeres, los niños y los pobres.
Actualmente vivimos pendientes de un ataque a Irak. En este momento extremadamente duro, son de nuevo las mujeres quienes soportan una gran parte del esfuerzo ante las graves consecuencias de las sanciones.
Sin duda, tras 10 años de sanciones, las mujeres han visto incrementadas sus responsabilidades familiares ante el deterioro de las condiciones de vida. El número de personas con problemas de salud mental aumentó en un 157% y, aspectos que afectan específicamente a la mujer, como la violencia doméstica y la prostitución, empiezan a ser reconocidos oficialmente como problemas de la sociedad iraquí.
EEUU justifica la guerra como una herramienta de democratización y de mejora de los derechos de la mujer. Sin embargo, si miramos el caso de Afganistán, la presencia de fuerzas internacionales no cambió la situación de las mujeres, ya que todavía no se atreven a quitarse el “burka” o a hablar en la calle con un extraño por miedo al castigo de su propia familia ni, tampoco, pueden trabajar.
Las distintas sociedades musulmanas comparten una historia de colonización y control. En varios países islámicos (Irán, Arabia Saudí y Afganistán especialmente) la cara más tradicionalista de la religión ha sido utilizada políticamente por las potencias occidentales para mantener el control sobre la población.
Los componentes esenciales de una sociedad musulmana, que no son diferentes a los que encontramos en otras partes del planeta, se han visto adaptados a intereses políticos. Así se ha acentuando la subordinación de las mujeres.
Las mujeres en las sociedades islámicas no son víctimas silenciosas ni pasivas, al contrario son las protagonistas en la resistencia a su opresión.
En muchos países musulmanes, los gobiernos encuentran amparo en las leyes y, en su interpretación del Islam, para acentuar y mantener el control sobre las mujeres. Partidos y grupos políticos han utilizado un discurso religioso en su propio beneficio.
Un ejemplo claro, son las campañas a favor del velo en los 80. Así, al obligar a la mujer a ponerse el velo, por supuestas razones religiosas, la población femenina se hizo invisible, volvió a la esfera doméstica y dejó de participar en la vida pública.
Todo esto formaba parte de una estrategia política para silenciar a los ciudadanos y para frenar el proceso democrático. La función del velo o hidshad, que en árabe quiere decir cortina, era la de difundir el mensaje de: “Callaros y que no se os vea”. Se utilizaba a las mujeres para confundir y engañar a ambos sexos en una sociedad civil llena de esperanza. El velo distraía la atención, con mucho éxito, del problema creciente de desempleo, y los gobiernos árabes no tenían que dar ninguna explicación al respecto.
Con el tiempo, el velo se ha convertido para muchas mujeres en una forma de reafirmar su fe y sus creencias. Hay que rechazar cualquier paternalismo racista, y por esta razón, deben ser ellas mismas las que luchen y decidan si quieren llevarlo o no.
Los medios occidentales han utilizado el velo para reforzar el discurso racista. Desenmascarar tal hipocresía forma parte hoy de la lucha contra el discurso del choque.
La realidad del día a día de muchas mujeres musulmanas es inadmisible. Ellas no pueden estar incluidas en las grandes tomas de decisiones, ellas se quedan en la sombra, “marginadas”. Mientras, ellos se consideran tutores de por vida de esas mujeres: responden por ellas, deciden por ellas, las defienden, las protegen…
Los seres humanos deberán escoger y decidir acerca de cómo alcanzar su liberación. Las mujeres deberán ser protagonistas de su liberación, uniéndose, organizándose y decidiendo su camino hacia un mundo sin opresiones.
De nuestra opresión no se benefician la mayor parte de los hombres, esto lo demuestra el hecho de que cuando las mujeres hemos conseguido avanzar en nuestra lucha ha sido al lado de los hombres trabajadores.
Así se explica el hecho de que en una sociedad tan atrasada como la española, de los años treinta, se consiguiera en unos meses de revolución algo que no se había logrado durante siglos, el derecho al aborto libre y al divorcio.
Este es el camino que debemos seguir; sólo la destrucción de este sistema puede permitirnos acabar con nuestra opresión.
En Argentina, la revuelta popular que empezó en diciembre de 2001 comportó un proceso de radicalización. Las mujeres empezaron a tomar parte en la lucha desde el inicio. “Lucharemos por cambios económicos, sociales, políticos, culturales y sexuales, que hagan posible la justicia, la solidaridad, la igualdad, la libertad, el respeto a la diferencia, sin violencia ni explotación ni opresión” (Feas—Feministas Autorganizadas de Argentina).
Raffaella Basso y Gemma Papell
El 8 de marzo, día internacional de la mujer, surgió de las mujeres trabajadoras que, a principios del siglo XX, luchaba con el objetivo de alcanzar el sufragio universal y mejores condiciones laborales.
En 1910, se realizó una conferencia internacional socialista en Copenhague. Su organizadora era Clara Zetkin, una socialista alemana militante del SPD, compañera de la revolucionaria Rosa Luxemburg y activista por los derechos de las mujeres. Zetkin, que sólo entendía la lucha por los derechos de las mujeres si estaba unida a la lucha por el socialismo, quería que a partir de esta conferencia surgiera una fecha que fuera el equivalente femenino al 1 de mayo. Se escogió finalmente el 8 de marzo para conmemorar los hechos que iniciaron la lucha dos años antes.
El domingo 8 de marzo de 1908, centenares de trabajadoras llenaban la Plaza Rutger en el corazón de Manhattan (Nueva York), manifestándose a favor del derecho a sindicalizarse y a votar. Eran principalmente trabajadoras inmigrantes de los talleres de confección de la próspera industria textil de Nueva York, la cual poseía los talleres más pésimos y sucios de toda la industria de la ciudad. Los jefes les cobraban las agujas, el hilo y hasta las sillas donde se sentaban, eran víctimas de abusos sexuales por parte de sus capataces y sus familias se amontonaban en viviendas de una sola habitación.
Durante el siguiente año, miles de trabajadores tomaron conciencia y se afiliaron a la Liga Sindical de las Mujeres. En 1909, un año después de la manifestación, se produjo la famosa huelga de las trece semanas, conocida con el nombre de “El levantamiento de las 20.000” que supuso un punto de inflexión en la historia del sindicalismo femenino americano.
El día anterior a la huelga, en la asamblea de la Liga Sindical , los líderes no hacían más que pedir calma y cautela. Escuchando, se encontraba Clara Lemlich, una joven trabajadora que a sus 19 años ya había sido detenida 17 veces, conocida por sus compañeras porque acababa de salir del hospital después de recibir una brutal paliza en un piquete por parte de la policía. Lemlich , harta de escuchar el pesimismo de los dirigentes, pidió la palabra y pronunció un discurso en Yiddish, la lengua nativa de la mayoría de las trabajadoras de los talleres: “He escuchado a todos los ponentes, y ya no tengo más paciencia para seguir escuchando más palabrería. Yo soy una de las que siente y sufre las situaciones de las que habláis. ¡Yo propongo ir a la huelga general!” La audiencia, de unas 3.000 trabajadoras, se puso en pie y aclamaron la propuesta. Los pañuelos y los sombreros fueron lanzados al aire. El voto para ir a la huelga fue unánime.
Al día siguiente, 15.000 mujeres dejaron de trabajar, ésta fue la primera huelga para muchas de ellas y también una huelga sin precedentes en la historia, por lo que la mayoría no estaban muy seguras de lo que tenían que hacer. Decidieron ir por otros distritos, con otras trabajadoras que hablaban las diferentes lenguas de las huelguistas. Los mítines se sucedieron durante todo el día y toda la noche.
Muchas de las huelguistas eran muy jóvenes, algunas de sólo 10 años. Vestidas pobremente y debilitas por el hambre estuvieron en los piquetes a pesar del barro y de la nieve de un duro invierno; soportaron las salvajes palizas y los arrestos de la policía. La militancia de estas mujeres se hizo famosa por su intransigencia a los dictados de sus amos y a la resistencia a la maquinaria estatal que intentó aplastar la huelga. Un magistrado se dirigió de este modo a un piquete formado por mujeres llenas de moretones: “Estáis en huelga frente a Dios y a la naturaleza, la primera ley de los cuales es que el hombre debe ganar su pan con el sudor de su frente.”
Unas cuantas mujeres adineradas de Nueva York apoyaron la huelga durante un tiempo, pero la unidad entre mujeres duró muy poco, ya que las ideas socialistas de las huelguistas no eran vistas con buenos ojos.
La magnífica lucha de las trabajadoras de los talleres consiguió mejores condiciones laborales, aunque no el reconocimiento sindical. Aquella huelga demostró a la clase dirigente americana que las trabajadoras eran capaces de organizarse y de luchar por sus derechos, tal y como dijo Clara Lemlich: “Ellos solían decir que ni siquiera se puede organizar a las mujeres, que no vendrían a las reuniones sindicales, que eran «trabajadoras temporales», bueno, nosotras les demostramos que no era así.”
El renombre internacional de la huelga y su importancia como ejemplo de la lucha de las mujeres por sus derechos, como parte de la clase trabajadora, hizo que se convirtiese en un símbolo de la lucha para la igualdad de la mujer. Por este hecho se propuso fijar el 8 de marzo como el día internacional de la mujer trabajadora durante la conferencia de Copenhague, con la intención de luchar por temas relativos a la igualdad de la mujer, como el sufragio universal, pero en base internacional.
El primer día internacional de la mujer trabajadora se celebró en 1911. Los mítines y manifestaciones que se realizaron contaron con la participación de más de 30.000 personas que ocuparon las calles de Alemania y Austria. Cada año, hasta el inicio de la I Guerra Mundial , el 8 de marzo vio a las mujeres en las calles de las grandes ciudades de Europa.
Fue en un entorno de guerra donde tuvo lugar la más importante celebración del 8 de marzo, en Rusia, en 1917. La desesperación de las mujeres para alimentar a sus hijos, mientras sus maridos estaban en el frente, junto con la dificultad de encontrar un trabajo, hizo que el 8 de marzo (23 de febrero en el antiguo calendario ruso) fuera una jornada especialmente combativa que, más adelante, desencadenaría la revolución de octubre. La revolución rusa consiguió mucha más igualdad para la mujer en pocos años, de la que muchos gobiernos capitalistas occidentales alcanzaron en las siguientes décadas.
Laia y Zaida, Barcelona
Cuando abro mi ordenador aparece un mensaje en la pantalla que me dice “Bienvenido”. Me molesta porque yo soy una mujer. Hace poco leí un titular periodístico que decía “un millón de manifestantes como un solo hombre”. Parece que lo habitual es que las personas sean hombres; excepto, claro está, cuando se trata de la señora de la limpieza, la enfermera y las amas de casa (seguro que olvido algún otro asunto del género femenino… ¡por supuesto!: la secretaria del jefe).
Es una vieja discusión ésta del uso del idioma que a mucha gente le puede parecer redundante y aburrida, pero que es a todas luces necesaria. Especialmente en organizaciones de izquierdas donde también a menudo se obvia el problema del sexismo, pese a manifestar en lo teórico una sensibilidad hacia la opresión de las mujeres.
Lo que no se nombra no existe, y lo femenino se invisibiliza porque vivimos en una sociedad donde la norma es masculina y lo femenino es lo otro, lo diferente, lo que se separa, lo que se aleja del canon; y en muchos casos la diferencia significa inferioridad, subordinación o dependencia. El hombre sigue siendo la medida de todas las cosas, pero no el hombre como especie, sino el hombre como género. Esta identificación de la especie con uno de los dos sexos es bastante significativa.
El uso del idioma no es neutro, refleja la idiosincrasia de una sociedad, sus valores, sus jerarquías y sus preferencias y, en este caso, muestra la discriminación de las mujeres en todos los órdenes. Pero la lengua no es algo estático o inamovible, sino que evoluciona en función de la sensibilidad, de las ideas dominantes, de las ideologías, de las denuncias y de los empeños de la gente.
Podemos hablar de personas en lugar de hombres, de pueblo iraquí en lugar de los iraquíes (que parece que las mujeres no sufren el imperialismo, salvo las madres). Podemos evitar términos como “coñazo” (muy negativo) y “cojonudo” (lo mejor), las alusiones a las prostitutas como lo peor de la escala social (callarse como putas…) y también las que aluden a la falsa debilidad de las chicas (llorar como una nena) o a la presunta superioridad de ellos (portarse como un hombre, bobadas de mujeres…).
No estaría de más evitar el orden de prioridad que damos al primer término de ciertos binomios como hombres-mujeres; y también resulta muy elocuente agrupar a las mujeres y a los niños frente a los varones, como si se tratase del conjunto de los menores de edad física o mental necesitados de protección, a los que por ejemplo no se debe matar en los conflictos armados porque deben ser más inocentes y más irresponsables, como el Rey.
Esta ausencia, o más bien exclusión, de la mitad de la especie en el lenguaje, en lo que se nombra, en aquello sobre lo que se habla socialmente, en la idea de futuro que fabricamos, en lo que soñamos para el mañana, es una forma de violencia ejercida contra las mujeres porque dificulta nuestra inclusión en igualdad de condiciones. Porque no nos invita a construir el mundo y a transformarlo junto a los hombres o a participar en la sociedad. Sufrimos un déficit de referentes, estereotipos, ejemplos, modelos, espejos en los que mirarnos y esto es muy peligroso; el mundo de lo simbólico también determina las actitudes y las aptitudes de las personas.
Por ello merece la pena hacer un esfuerzo en el terreno del sexismo lingüístico ya que también es un frente en la lucha por la liberación de las mujeres.
Creo que evitarlo nos hace cómplices de una situación de opresión. Las mujeres debemos ser nombradas e incluidas en el discurso; no es suficiente que se presuponga nuestra existencia y que se evite por simplificar aplicando la ley del mínimo esfuerzo.
Lo que no se nombra es porque se quiere silenciar o porque resulta indiferente.
Mila de Frutos, Madrid
El 16 de marzo hace un año que más de 500.000 personas salimos a la calle en Barcelona contra la Cumbre de Ministros de la Unión Europea. Ahora , un año después, se vuelven a repetir manifestaciones masivas contra la guerra y se insiste en la importancia de recuperar el espíritu de aquella campaña. Pero repitamos los éxitos, no los errores.
El principal logro de aquella campaña fue el ambiente y la participación entorno a una manifestación multitudinaria en la que el lema era explícitamente anticapitalista: Contra la Europa del Capital y la Guerra.
Para conseguir la adhesión, de una gran diversidad de personas y colectivos, hizo falta unidad en la acción. Así , por encima de las necesarias críticas hacia las direcciones sindicales y los partidos de la izquierda parlamentaria, se vio la necesidad de construir un gran movimiento, y eso sólo se logra uniéndose con los miles de personas que, aunque con diferencias políticas, también sufren las consecuencias de las políticas neoliberales.
Buena parte del éxito de aquella campaña fue la decisión de todos los grupos y plataformas de convocar la manifestación en el mismo sitio y a la misma hora (cosa que parecería de sentido común, pero que últimamente es un bien escaso).
A pesar del éxito de la manifestación fueron erróneos algunos de los posteriores análisis, los cuales concluían que 500.000 personas se habían integrado en el movimiento anticapitalista. Por el contrario, pareció mucho más sensato reconocer que, por una parte, un buen número de los manifestantes no se consideraban anticapitalistas y, por otra parte, que es muy distinto participar en una manifestación que implicarse en una movilización regular posterior.
En ese sentido, a menudo se hicieron pronósticos desproporcionados sobre la inmediata capacidad de convocatoria y movilización que, al no cumplirse, desanimaron a muchas de las personas que participaron de aquella campaña.
Evitado el optimismo desproporcionado, hay que buscar la continuidad y la coordinación de todas aquellas personas y colectivos que participamos en una campaña. Esto no debe significar una jerarquización del movimiento, sino el convertirlo en un referente abierto y plural para todas aquellas personas que quieran involucrarse.
Y la continuidad trae sus frutos, pues si bien no se puede hablar de relación causa-efecto, hay que reconocer que el ambiente creado entorno a la campaña Contra la Europa del Capital y la Guerra contribuyó, sin duda, a las movilizaciones de la huelga general, que a su vez influyeron en el cambio de varios ministros del PP y en la posterior retirada de muchos de los puntos del decretazo.
De un salto cuantitativo como el del año pasado, y como el de las recientes manifestaciones antiguerra, no siempre se pasa a otro salto aún mayor, las manifestaciones no van a ser necesariamente cada vez mayores ni el ambiente se va a radicalizar necesariamente. Hay que trabajar para mantener el nivel de actividad y para mantener ese ambiente reivindicativo.
Así, la mejor manera de celebrar este primer aniversario es seguir movilizándose en la campaña contra la guerra. El ambiente está muy politizado y es una gran ocasión para intercambiar ideas y para intentar que mucha más gente se una a la crítica global. Porque, como comentaba mucha gente ante la impresionante participación en las manifestaciones contra la guerra, “la gente tiene ganas…”
El sábado 15 de febrero millones de personas salieron a la calle contra la guerra de Bush. La amplitud de las protestas responde a un amplio ambiente anti-guerra que ha ido impregnando a toda la sociedad. Se ha visto en muchos lugares diferentes, pero donde más impacto público causó fue en la entrega de los premios Goya, los Oscars del cine español.
La ceremonia, emitida en directo por TVE, se convirtió en un clamor de actores, guionistas, directores y demás gente del cine contra la guerra y contra la complicidad de Aznar.
El gobierno tuvo airadas reacciones. Criticaron como pudieron la actitud de los cineastas, que llevaron a cabo más muestras públicas de protesta, como la presencia en el congreso de los diputados con camisetas con el lema “No a la guerra”. También la asociación de productores, la patronal del cine, lamentó el uso político de la gala.
La gente del mundo del cine es en realidad bastante progresista, pero tampoco se destaca precisamente por su activismo. Una película tan comprometida socialmente como “Los lunes al sol” ha sido producida por una multinacional del audiovisual, una de las productoras más grandes que existen en el Estado español. Es una contradicción que marca bastante el carácter del mundo del cine en su conjunto.
El día de la ceremonia de los Goya, los actores, directores y demás se dejaron impregnar por el ambiente anti-guerra que estaba empezando a calar en la sociedad en general, pero a mi modo de ver, hay dos motivos concretos importantes que también explican el fenómeno.
Fuera del recinto de la gala, activistas de la plataforma que organizaba la manifestación en Madrid se dedicaron a repartir octavillas y material anti-guerra. Mucho de lo que se dijo contra la guerra durante la ceremonia, los carteles que mostraron y los discursos pronunciados por los premiados, fueron improvisados o preparados dentro de la sala. Esta “revuelta” no fue tanto fruto de una previa planificación por parte de la academia de cine, como resultado del ambiente creado por los activistas y las activistas en el exterior.
Por otro lado, el gobierno del PP fue claramente señalado como cómplice y abiertamente criticado por no respetar la opinión del pueblo. Este enfado es un sentimiento compartido por mucha gente, y no tiene como única causa la actitud de Aznar respecto a esta guerra. Se ha ido gestando durante los años de gobierno popular, como reacción natural a la prepotencia que ha demostrado en muchos casos, perjudicando con su actuación a muchos sectores de la sociedad.
El mundo del cine no es una excepción. El año pasado el PP aprobó la nueva Ley del Cine. Una ley liberalizadora que abría el mercado, aun más, a las grandes productoras de Hollywood, reduciendo las cuotas de pantalla para el cine europeo en nombre de la libre competencia. Este año, la crisis del cine español ha sido rotunda, y el número de espectadores para las películas producidas en el Estado español se ha reducido drásticamente.
El enfado es natural. La gente del cine se ha sumado a la larga lista de damnificados por Aznar y su gobierno: inmigrantes, estudiantes, parados y paradas, la izquierda abertzale, pescadores y mariscadores, gallegos y gallegas en general, y ahora, el conjunto de la sociedad que rechaza esta guerra por el petróleo de la que Aznar pretende sacar tajada.
Bienvenidos al club.
Manel Barriere
Autor: José Antonio Pérez
Editorial: Debate
Se le podría denominar como un diccionario alternativo, en el que no sólo encontramos palabras, sino también multitud de expresiones.
En cada término se ofrece una definición y explicación distinta a la convencional, muchas veces con un marcado tono irónico, donde se trata de acercar al lector a la realidad del mundo que nos rodea, en conexión con los problemas ciudadanos y, sobre todo, prestando especial atención al problema del paro. Este diccionario servirá de ayuda para desmontar el llamado discurso único.
Así, con la lectura de cada entrada, se deja en evidencia cómo las políticas neoliberales tienden a crear más desigualdad entre las personas, a la vez que a aumentar la insensibilidad social, como se refleja muy significativamente en su introducción: “en términos macroeconómicos, un millón de desempleados no es más que una cifra inscrita dentro de un conjunto general de números susceptibles de toda clase de especulaciones metafísicas”.
Su autor, José Antonio Pérez, ha participado en diversos movimientos ciudadanos, ha sido director de varias publicaciones y entre sus anteriores títulos están: “Manual práctico para la desobediencia civil ” o “Rebelión en la sociedad civil”.
Violeta Cervera
Director: Paul Greengrass
Mi amigo y yo salimos del cine emocionados y cantando “Bloody Sunday”, si vas, seguramente también saldrás cantando.
El “Domingo Sangriento” del 30 de Enero de 1.972 las calles de Derry fueron testigo de una masacre organizada por el ejército inglés sobre la población civil irlandesa. La “cámara al hombro” recorre los preparativos, la manifestación y la represión brutal que la siguió.
El resultado fue de 13 personas muertas y 14 heridas. Aparecen situaciones que reflejan el enfrentamiento que desde hace más de 700 años mantienen Inglaterra y los irlandeses independentistas de Irlanda del Norte.
Una chica protestante que sale con un chico católico, un político que intenta resolver por cauces pacíficos, un policía británico local que no ve las cosas de la misma manera que los otros policías británicos que vienen desde Londres... De todas estas situaciones yo me quedo con una: tras la masacre el político intenta explicar a los periodistas ingleses qué es lo que lleva a los jóvenes irlandeses a enrolarse en el IRA. Y no puedes evitar pensar en los jóvenes que se enrolan en ETA. La represión de los Estados, sus torturas, palizas en comisarías, detenciones arbitrarias, no permitir a un pueblo decidir que quiere hacer con su futuro (autodeterminación)...toda esta violencia institucional la devuelven con otra violencia de minorías, de grupo en clandestinidad. Los sucesos del “Domingo Sangriento” convirtieron el conflicto en una guerra civil, hizo que muchos jóvenes se integrasen en el IRA y alimentó un ciclo de 25 años de violencia.
Pablo Fernández
Teatro Artenbrut
Compañía Estrip-trist teatre
Director: Pau Carrió y Marc Angelet
Iconoclasta, rompedora y, sobretodo, con muy mala leche. G8 recoge toda esta esencia y la traslada a una situación muy real: cuatro manifestantes, una periodista, una despistada de derechas y un “mosso d'esquadra” se esconden en un portal del choque entre policías y manifestantes.
A partir de aquí y marcando de manera extrema y caricaturizada los caracteres personales, políticos y sociales de los personajes, van componiendo un cuadro frenético de dialogo de sordos, donde nadie escucha a nadie y todos van a su rollo. Una auténtica casa de grillos.
Una estructura lineal va moldeando y definiendo a los personajes, mientras que a su vez, apartados que se van abriendo y cerrando muestran sus idearios políticos, sus mensajes al público mediante la radio, o sus conclusiones sobre lo que está sucediendo.
A pesar de todo, en ocasiones, la obra pierde un poco de fuelle, y al perder el ritmo se queda un poco coja, pero el tono general es de imparable carcajada. Por otro lado, se echa en falta el personaje del actor o actriz bohemia que vive en su “propio mundo lejos del mundanal ruido”. ¿Quizás la próxima vez?
En definitiva, una obra que merece ser reída y que es de imprescindible visionado para todos aquellos que están participando del movimiento antiglobalización y han perdido el sentido del humor. Porque ya se sabe, el auténtico humor es el humor que se ríe de uno mismo.
Josep Garganté
Sefarad es una novela de Antonio Muñoz Molina que, en forma de relatos, nos ayuda a entender a la gente que la sociedad burguesa acostumbra a dejar apartada de los privilegios de este mundo del bienestar, en el que dicen que vivimos.
A través de los relatos podemos entender la angustia que siente un hombre perseguido por ser inmigrante ilegal, judío en la época nazi, o disidente en la Rusia de Stalin.
Después de leer esta novela te preguntas cómo algunos judíos de Israel, utilizando el sionimso y siendo descendientes de los perseguidos en el holocausto, pueden estar llevando a cabo unos métodos parecidos a los que utilizaron los nazis. Arrebatándoles la identidad como personas, metiéndoles en guetos y reprimiendo a los palestinos con toda la violencia que puede dar de sí su industria armamentística. Pero no solo nos habla de los judíos en su novela sino también de las personas enganchadas a la droga y que podemos encontrar en cualquiera de nuestros barrios.
Jose Luis Rubio
“Otro mundo es posible” son quizá las palabras más conocidas del movimiento anticapitalista. Sin embargo, existe poca claridad en cuanto a cómo conseguirlo.
Lo que sí está claro es que la mayoría de los activistas anticapitalistas no creen que se pueda hacer mediante una revolución socialista. Se señala la experiencia de la URSS como prueba de que las revoluciones sólo producen nuevas dictaduras.
El rechazo hacia el estalinismo es sano. El error es suponer que Stalin fuese el representante genuino de 1917; fue más bien quien destrozó la revolución e instauró el capitalismo de Estado. Para entender el estalinismo —igual que casi cualquier fenómeno social o político— hay que mirar cómo se desarrolló históricamente.
La revolución rusa de octubre de 1917 de hecho supuso una liberación magnífica; se podría decir que fue el mayor éxito anticapitalista de la historia, en profundidad, si no en extensión geográfica (aquí el 15-F le gana).
La Rusia de justo después de la revolución se podría mejor describir como una sociedad autogestionada. El poder estaba en manos de las asambleas obreras y populares, basadas en los lugares de trabajo y en los barrios, que se juntaban en una serie de coordinadoras, a nivel municipal, regional y nacional, llamadas soviets.
¿Qué pasó? La revolución quedo aislada, sufrió ataques militares desde fuera y un desgaste interior, y se cumplió la advertencia de Lenin y Trotski; “sin la revolución internacional estamos perdidos.”
Sin embargo, la forma en la que se perdió no fue la que habían imaginado, una invasión victoriosa por el capital extranjero sino, más bien, algo más insidioso. Las condiciones de escasez hicieron imposible no sólo el socialismo, sino una mínima igualdad social. Además, la pérdida de gran parte de los trabajadores combativos en la guerra civil, y la falta de gente capaz de leer y escribir, hicieron que no quedase otra opción que recurrir a los antiguos funcionarios zaristas para hacer funcionar la administración, el transporte, etc.
Gradualmente, un pequeño grupo de ex revolucionarios, junto con la enorme masa de viejos burócratas, se cristalizaron en una nueva burguesía estatal, bajo el mando de Stalin.
A finales de los años 20, esta clase llevó a cabo una brutal contrarrevolución para tomar a manos del Estado —o sea, en sus manos— toda la economía y la sociedad. Se usurparon las tierras a los campesinos que las habían tomado en 1917. Se acabó con lo poco que quedaba de poder obrero en las fábricas. Fue en esta época que se instauró la planificación burocrática que tantos asocian con el comunismo. Se volvió al capitalismo, pero con un barniz “comunista” —de ahí gran parte de la confusión por parte de la izquierda—.
Casi no quedan activistas de izquierdas que se identifiquen con el estalinismo, pero muchos siguen pensando que algo tenía que ver con el socialismo, y que no se podía definir como capitalismo. Después de todo, la URSS editó masivamente las obras de Marx y careció de capitalistas con bonos, acciones y sombreros de copa.
Para entender qué es capitalismo de Estado, hay que entender cómo se define el capitalismo, y no es mediante los sombreros de copa. El capitalismo se caracteriza por la explotación de mano de obra asalariada, con el objetivo de acumular beneficios, y en competencia con otros capitales.
¿Cómo cuadra esto con la Rusia de Stalin?
A menudo se argumenta (bueno, entre los que discuten estas cosas) que en la URSS no existía competencia económica, y es cierto que dentro del país no la había. Pero tampoco existía dentro de Ford, o dentro de General Motors1. Pero ni Ford ni la URSS existen en un vacío; ambas forman parte de una economía mundial, y tienen que actuar según ésta dicta.
Quizá los dirigentes de Ford inc. y los de URSS S.A. quisieran tratar bien a sus empleados, y dejar de explotarles, pero, además de improbable, tal deseo es irrelevante. No pueden hacerlo, porque sus competidores siguen explotando brutalmente, y les obligan a hacer lo mismo, si no quieren hundirse. En el caso de Ford, tienen que producir coches lo más baratos que puedan. En el caso de la URSS, hasta su desaparición, supuso que tenían que responder, misil por misil, a la producción armamentística de EEUU. Argumentos humanistas no valían.
El resultado, en el caso de la URSS, es bien conocido. EEUU tenía una economía mucho mayor, y fue capaz de mantener el ritmo de gasto militar a la vez que de proporcionar una vida más o menos digna a una parte de su población (no olvidemos que hay millones de pobres en aquel país). La URSS sólo podía estar a la par en términos militares mediante la explotación brutal de sus trabajadores, así como de los de los países que cayeron en su órbita. También se produjo una terrible destrucción medioambiental en las repúblicas “soviéticas”; EEUU, en cambio, se las arregló para que gran parte de la contaminación le tocara a países más lejanos.
La caída de la URSS fue un caso parecido al hundimiento de otras grandes empresas durante las últimas décadas, como resultado de no poder adaptarse a los nuevos tiempos.
Lejos de demostrar que no podemos liberarnos mediante una revolución, o que el socialismo es imposible, la URSS demuestra cosas que Marx, Lenin y Trotski siempre argumentaron.
Primero, dado que el capitalismo es internacional, la respuesta —en este caso la revolución socialista— tiene que ser internacional.
Segundo, una sociedad donde una minoría manda, por muy ilustrada que ésta sea (y la burocracia estalinista no fue nada ilustrada), no lleva hacia el socialismo. El capitalismo puede convivir con la propiedad privada o estatal; con el mercado libre o con la planificación burocrática. Lo que no admite es la democracia genuina y radical. El socialismo, en cambio, depende precisamente de esto.
Libro recomendado: Tony Cliff, Capitalismo de Estado en la URSS, Ed. En lucha.
La multinacional Valeo decide concentrar la producción de componentes de iluminación de automóviles en Martos Jaén. Y cerrar la planta situada en Sant Esteve de Sesrovires (barcelona) A pesar de los 91 millones de Euros de beneficios en el año 2001.(la cifra del 2002 no se ha publicado todavía aunque se supone mayor). Esta decisión tomada en algún despacho donde seguramente varios directivos examinaban un diagrama en el que se explicitaba el incremento de beneficios previstos.
La empresa ofrecía el traslado de los empleados a las fábricas del resto del estado, curiosamente a ninguna de las 4 plantas que Valeo tiene en catalunya y en las que hay 113 puestos de trabajo cubiertos por ETT.
Los trabajadores de Sant Esteve decidieron luchar contra esta injusticia, se manifestaron e incluso llegaron a acampar frente a las puertas de la empresa.
Los sindicatos mayoritarios en la planta eran CCOO y CGT, el primero firmó un preacuerdo con la empresa en la línea de lo que lleva haciendo en los últimos años, pactar las indemnizaciones y las prejubilaciones. CGT estaba por la lucha y el mantenimiento de le empleo. Para votar este acuerdo se decidió convocar un referémdum entre los trabajadores (una primera derrota en el momento de votar sólo, el trabajador debe enfrentarse al miedo al paro y a quedarse sin nada lejos de la solidaridad de sus compañeros). No obstante todo parecía indicar que el referémdum iba a ser favorable al mantenimiento de la lucha, por eso la empresa realizó un cierre patronal el día 12 de Febrero apoyado por la dirección de CCOO que llamó a los trabajadores informándoles que su integridad física corría peligro. 3 días más tarde se realizaba la votación con la moral mucho más baja después del desalojo del campamento y que tuvo como resultado 141 votos a favor del cierre de la fábrica., 100 en contra y 5 en blanco.
Los trabajadores de Valeo Sant Esteve estuvieron solos donde estaban los compañeros de Montcada , o los de Jaén, Zaragoza o Madrid . La derrota de esta lucha marca el camino para nuevos ataques de la patronal. Como decían en Los lunes al sol. El destino de los siameses es el mismo, si uno cae el otro también lo hace aunque a veces tarda un poco en darse cuenta.
Òscar Simón
De febrero a noviembre, de 1992, fallecieron seis personas y más de un centenar se vieron afectadas a causa de la negligencia de ocho empresas de aerografía textil, en la comarca de L'Alcoià (provincia de Alacant), las cuales utilizaban, sin los suficientes conocimientos para hacerlo y en condiciones insalubres y precarias, productos químicos combinados para realizar estampaciones textiles.
En los talleres (en realidad naves viejas que no reunían un mínimo de condiciones de higiene y seguridad en el trabajo, incluso las mascarillas que utilizaban los trabajadores no estaban debidamente homologadas para el tipo de manipulación que requerían esos productos, algunos de ellos letales), se fueron creando ambientes tóxicos, originándose de este modo enfermedades como neumonía, hiperreactividad bronquial, fibrosis pulmonar, bronquitis obliterante con neumonía organizada y hasta la muerte, incluso se produjo algún caso de transplante de pulmón.
Los expertos, un licenciado en química y un ingeniero industrial de una firma especializada en prevención de riesgos laborales, creen que existen bases legales para catalogar el suceso como enfermedades laborales y no como accidentes, aunque estas enfermedades no estaban incluidas en el catálogo del Ministerio de Trabajo, sí que lo estaban los posibles elementos químicos causantes del síndrome al ser inhalados. De acuerdo con esto, Trabajo declaró, en 1995, el síndrome Ardystil como enfermedad profesional.
Declarar esta negligencia, totalmente evitable si se hubiera contado en los talleres con las instalaciones adecuadas, como enfermedades laborales, ha sido más que cuestionada por las partes afectadas, ya que éstas solicitan que este terrible suceso sea reconocido como accidente laboral debido a la degradación, cada vez mayor, de las medidas de seguridad en las empresas.
De este modo se comprueba cómo, nuevamente, las autoridades pertinentes hacen la vista gorda ante su propia legislación, sin tomar ninguna medida preventiva a cargo de la inspección laboral de trabajo.
Se ha jugado con las vidas humanas por no haber tomado las medidas preventivas necesarias, máxime cuando la comunidad valenciana ha arrojado unas cifras, por accidente laborales con resultados de muerte, superior a casi todas las demás comunidades.
María Clement, Elx
El pasado 21 de febrero cerca de 20 trabajadores resultaron heridos y dos fueron detenidos tras dos cargas de la policía contra más de 300 mineros de Huelva que, acompañados de sus familias, se manifestaban ante la sede de la Subdelegación del Gobierno en Huelva.
La manifestación había comenzado a las 10.00 horas en la catedral de Huelva, donde desde el pasado día 3 una treintena de mineros protagoniza un encierro indefinido.
Entre los heridos figura una mujer que tuvo que ser trasladada al hospital Juan Ramón Jiménez por el impacto de una pelota de goma en la espalda, según fuentes sindicales. Otras 12 personas fueron trasladadas al mismo centro sanitario.
Para el secretario general de FIA-UGT en Huelva y convocante de la manifestación, Luciano Gómez “ la carga policial responde a una estrategia clara de actuar con contundencia y de forma salvaje y bruta contra los mineros. La única solución que parece tener el Gobierno para los mineros onubenses es la de palos y cárcel”.
Esta era la cuarta manifestación que realizan los mineros onubenses en el plazo de 15 días para exigir al Gobierno central que fije una fecha para la aplicación de las ayudas sociales acordadas con los sindicatos, entre las que se incluye un plan de prejubilaciones para más de 800 personas.
Recordemos que los seis yacimientos de la cuenca minera onubense, donde viven 30.000 personas, cerraron a finales de 2001. Los 1.200 trabajadores afectados directamente por el cierre realizaron importantes movilizaciones hasta forzar la creación , en marzo de 2002, del Foro de la Minería en el que están representados los sindicatos CC.OO y UGT, además de los Gobiernos Central y Autonómico.
Desde el 11 de septiembre del pasado año hay firmado un plan de prejubilaciones y recolocaciones que hasta hoy no se ha concretado en nada. Como señaló el secretario provincial de UGT-Huelva “hay familias que no tienen para cubrir sus necesidades básicas y con promesas no se llenan los platos de comida”.
Días después de la brutal represión la Subdelegación del Gobierno en Huelva anunciaba que la Administración del Estado había establecido junto a los sindicatos "un procedimiento de mutuo acuerdo para la aplicación de las prejubilaciones y del "contador a cero(reposición de prestaciones por desempleo)”
Los mineros encerrados en la Catedral se muestran mucho más escépticos .El portavoz del colectivo , José Carlos Torres (UGT), expresó su satisfacción por la firma, pero precisó que habrá que comprobar cómo se desarrolla en los próximos días, ya que "también estaba firmado el documento del 11 de septiembre y se ha tardado todo este tiempo en mover ficha”
300 trabajador@s son despedidos en Iberphone en Sevilla (subcontrata de Auna) y son contratados al día siguiente por otra subcontrata para hacer practicamente el mismo servicio.
Los trabajador@s han sido contratados en Qualytel y Gestel a excepción de los/as sindicalistas y personas no gratas, todo para seguir con los mismos servicios y con el beneplácito del II Convenio Colectivo de Telemarketing y CCOO que conforma y firma dicho convenio la no cesión de los trabajador@s si estos no llevan un año en la obra, todo firmado y conformado por CCOO y UGT, lo que da pie al mercadeo total con las personas trabajadoras.
Las palabras de la delegada de CCOO, son que ha negociado con la empresa la recontratación de los trabajador@s (sin ningún criterio de selección), todo sin la aprobación de los trabajadores, sin ni una sola asamblea con los trabajador@s y plenamente a hurtidillas del comité representante de los trabajador@s. ¿CCOO que habeis hecho con nuestra dignidad? ¿y antigüedad?, despedid@ l@s sindicalistas y por su puesto la delegada de CCOO sin ser despedida, por lo que ahora nos vemos todos sin nuestros derechos, sin trabajo estable y luchando diariamente por una situación inadmisible cuando los sindicalistas y mas personal estamos en el paro.
Esta delegada y su “representante” de CCOO, no solamente nos indica que esta lucha está perdida estando ella trabajando y negociando a hurtidillas del comité con la empresa, sino que además indica que no tenemos el respaldo de los trabajador@s, incierto cuando hemos hecho una huelga que fue todo un éxito y que además dicha delegada se dedica a trabajar cuando estamos protestando, dígase esquirolaje absoluto con el mas que posible respaldo de la directiva de CCOO en sus acciones y que todavía estamos esperando que de la cara publicamente por esta situación, para luchar por la dignidad de todas las personas despedidas.
Tenemos un mes completo de protestas, concentraciones y movilizaciones en Sevilla, l@s delegad@s de Cgt y Ugt con la ayuda total de los trabajador@s que saben lo que les está sucediendo.
Una vez al año estamos viendo como nos despiden para recontratarnos al dia siguiente sin nuestros derechos en otra subcontrata amparandose la empresa en el II Convenio de Telemarketing (menos mal que es el segundo Convenio).
Una vez mas, vemos como los grandes sindicatos dan la total espalda a la clase obrera.
Cobi Delegado Cgt – Iberphone (y en el paro)
Correos de Catalunya ha decidido trasladarse central de distibución a Sant Cugat del Valles una ciudad del área metropolitana de Barcelona. Este centro dispondrá de la tecnología necesaria para automatizar la clasificación del material postal. La empresa ofrece una única paga de 180 euros a los 800 trabajadores que serán trasladados y además sólo se sientan a negociar con CCOO y UGT dejando CGT, USOC a un lado. Ante esta situación 5 sindicalistas 3 de CGT y dos de USOC se han mantenido encerrados en el despacho del director de correos en Barcelona desde el día 6 de febrero al día 22. Apoyados por una huelga indefinida de 3 horas por turno que se inició el día 23 de La s reclamaciones de los huelguistas son una paga de 600 euros por compensación de traslado y 100 euros mensuales en concepto de plus de transporte Enero. Los trabajadores van a dejar de cobrar casi la mitad del sueldo de un mes y a pesar de ello el seguimiento es casi de un 85%. Saben que no sólo se están jugando un dinero sino que además se juegan no quedarse ninguno por el camino cuando se lleve a cabo el traslado.
Òscar Simón
Nissan ha comunicado por escrito a sus 3.000 empleados de los centros de Zona Franca y Moncada( Barcelona) la congelación de sus sueldos y la suspensión del abono de los incrementos salariales previstos para 2003 y de las diferencias correspondientes al IPC del 2002( en total un 4% de su salario).La “venganza empresarial” fue tomada después de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña anulara la “doble escala salarial” establecida por la compañía el pasado año y que suponía cobrar un 17%b !!! menos a los nuevos empleados que se fuesen incorporando a la empresa.
El aumento del paro en 226.400 personas durante 2002 es según el Ministro de Trabajo “una evolución positiva del mercado laboral”.La autocomplacencia en la que se han situado los gobernantes del PP lleva a Zaplana a despreciar el hecho escandaloso de que la tasa de paro sobre la población activa sea del 11,45% ( la más elevada de la nión Europea ) y los hogares con todos sus miembros en paro se hayan incrementado en un 14% hasta alcanzar la cifra de 490.500.
A pesar de una facturación de 19.560 millones ( casi un 12% más que el año anterior) y de obtener unos beneficios netos de 3.050 millones de dolares, la multinacional Coca-Cola va a “reorganizar” este año algunas actividades y reducir en 1.900 trabajadores su plantilla de 42.000 en todo el mundo.Estos recortes son la continuación de otros realizados en años anteriores, en especial durante el 2000 en el que se la multinacional prescindió de 5.200 trabajadores.
Michelin reducirá su plantilla en 1.300 trabajadores en sus factorías de Valladolid, Aranda de Duero ( Burgos) y Lasarte ( Guipuzcoa). En Aranda de Duero se cerrará la sección de ruedas metálicas ( 600 trabajadores ) mientras que en Valladolid recortará 300 puestos en la sección de neumáticos y 190 más en la sección de ruedas para turismos.La empresa ha justificado los recortes con un poético eufemismo: “la fragilidad de una producción muy dispersa”.
La operadora pública francesa France Télécom suprimirá este año 13.000 empleos dentro de su “programa de reducción de costes,” siendo Francia y Polonia los dos países más afectados con 7.500 y 4.000 empleos respectivamente. Estos recortes forman parte del Plan denominado Ambition FT 2005, un plan global cuyo fin último es doble: por un lado congelar el proyecto de nuevas contrataciones y por otro un drástico recorte de más de 22.000 empleos de la plantilla hasta 2005.
En la Comunidad de Madrid los despidos colectivos crecieron un 25% en 2002. La Dirección General de Trabajo resolvió el pasado año 284 expedientes de regulación de empleo (ERE), de los cuales se autorizaron 191 afectando a un total de 6.067 personas,de las que 5.149 fueron despedidas, a 853 no se les renovó el contrato y a más de 65 se les aplicó una reducción de jornada. El sector más afectado fue el de las actividades inmobiliarias y de alquiler con 1.560 trabajadores despedidos.
En lo que muchos consideran una auténtica “caza de brujas y ajuste de cuentas”, la Fundación Universitaria San Pablo-CEU ha despedido a 63 de sus profesores de los centros de Madrid, Barcelona y Valencia. Para la dirección se trata sólo de un ajuste de plantilla derivado de la disminución de alumnos. La realidad es otra. No hay tal crisis ( durante el 2002 se ha producido un incremento de 1.300 alumnos) sino un giro “integrista” de la institución en la que puestos de docencia y departamentos han sido materialmente copados por miembros del OPUS, Comunión y Liberación o Legionarios de Cristo.
Mientras Bush invitaba a Aznar y a su Sra. a pasar un fin de semana en su rancho de Texas, hasta siete millones de ciudadanos salían a la calle en todo el Estado español para decir NO a la guerra.
El gobierno del PP está más solo de lo que lo haya estado nunca ningún gobierno desde la transición, incluso desde el periódico El Mundo, su medio fiel, se critica la posición que ha adoptado. Aznar se ha erigido, junto a Blair y Berlusconi en un fiel embajador de los intereses del gobierno de Estados Unidos en Europa y, todo ello, prescindiendo olímpicamente del Parlamento y de la voluntad de la inmensa mayoría de la ciudadanía.
Las declaraciones y las acciones de Aznar, y de su Gobierno, para influenciar a la opinión pública han sido una cadena de despropósitos, para lo que no han dudado en utilizar la amenaza y la manipulación más absoluta. El pistoletazo de salida de este espectáculo lo dio la gala de los Goya, hasta ese momento sólo imperaba el más absoluto desprecio a la voluntad de la ciudadanía, pero el NO a la guerra del mundo del cine, fue para el PP un revelador presagio de que los demás no nos íbamos a quedar callados. Primero intentaron censurar las imágenes, después intentaron desprestigiar a los artistas.
Sin embargo no eran sólo los cómicos los que estaban contra la guerra, también el Papa lo estaba, con lo que sacaron a Trillo, católico practicante y miembro destacado del Opus, para decirnos que en este caso, las declaraciones del Papa no obligaban a los católicos.
Como quiera que la Fiscalía de la Audiencia Nacional no encontraba pruebas razonables contra los 16 detenidos, en Barcelona y Girona, acusados de pertenecer a Al Qaeda y de poseer material susceptible de ser utilizado para perpetrar atentados con explosivos y armas químicas —de momento el material susceptible es cable eléctrico, mandos a distancia de TV y detergente—, había que convencer a la gente de que realmente existe un peligro. Así que suspendieron la programación en TV1 de una serie de éxito, para emitir el reportaje elaborado por el New York Times “Bioterror, la amenaza biológica”. Pero no consiguieron su objetivo, puesto que el reportaje sólo tuvo un 13,7% de cuota de pantalla, mientras que la serie Hospital Central de Tele 5 fue seguido por el 28% de los espectadores.
A estas alturas las encuestas realizadas por diversos medios de comunicación mostraban que el 93% de los encuestados estaba en contra de la guerra sin el apoyo de Naciones Unidas y, de estos, casi un 70% eran contrarios aunque existiera una resolución de la ONU. Había que quemar los últimos cartuchos y poner toda la carne en el asador, por un lado una entrevista al Presidente, en Antena 3, en la que éste nos pedía que profesáramos un acto de fe hacia su persona, porque las razones que le llevaban a apoyar a Estados Unidos ahora quizá no se veían claras, pero en el futuro las entenderíamos. Parece ser que muy poca gente depositó su fe en Aznar, por lo que al día siguiente pusieron en marcha unos folletos explicativos de las razones del Gobierno para apoyar la guerra, en los que (casualmente) esta palabra sólo se mencionaba una vez. También hacen referencia a la posición del PSOE en la guerra del Golfo y se obvia la palabra Estados Unidos , para sustituirla por Comunidad Internacional.
Tras las históricas manifestaciones del 15-F, probablemente las más grandes en la historia del Estado español, la reacción del Gobierno ha sido la de tacharnos de imbéciles. Por un lado se congratulan de la buena fe de los que salieron a protestar (nos felicitan por mostrar unos nobles sentimientos, que incluso dicen compartir) y por otro lado nos acusan de dejarnos manipular por la oposición. Ésta ha sido la reacción inmediata a las movilizaciones. Después del varapalo que el eje Aznar-Blair-Berlusconi se ha llevado en las calles de sus respectivos estados y por parte de la Unión Europea , es de esperar que Aznar intentará un discurso más sofisticado para convencer a ese 93% que está contra la guerra.
Este es el argumento que esgrime el Gobierno ante los ciudadanos para defender su posición. Un argumento dictado directamente por Bush tras los atentados del 11-S para justificar su teoría de guerra preventiva. Un argumento que sin duda a Aznar le gusta mucho. No es ninguna casualidad que de forma velada y tendenciosa en sus intervenciones haga paralelismos entre la amenaza que supone el terrorismo de ETA y la amenaza que supone el terrorismo global. Sabe que la sensibilidad hacia este tema está a flor de piel en el Estado español.
Además, para conseguir una parte del botín del petróleo para Repsol Aznar aspira, básicamente, a convertirse en un aliado fundamental del Gobierno de Estados Unidos en Europa. Aspira a ocupar un puesto que, por la trayectoria seguida en política internacional por el Estado español y, no nos engañemos, por el poco peso geo-estratégico y económico que tiene en el mundo, nunca podría ocupar si no es alineándose, incondicionalmente, con Bush. Pretende, también, hacer servir ese apoyo de trampolín para una futura presidencia Europea.
El gobierno del PP lo tiene difícil, por un lado se encuentra con una oposición que ha sabido aprovechar el descontento de la ciudadanía, no sólo subiéndose al carro de las movilizaciones sino incluso, por parte del PSOE, impulsándolas en muchas ciudades, dando muestras de cómo puede adaptarse la socialdemocracia a lo que le conviene. Sólo hay que recordar que el PSOE, estando en el Gobierno y con el apoyo de CiU, envió tropas a la guerra de El Golfo y hace poco apoyó el bombardeo de Serbia por parte de la OTAN. Y , sobre todo, se encuentra con millones de ciudadanos que salieron a la calle para mostrar su rechazo frontal a una guerra en la que pagarán con sus vidas, miles de personas inocentes, el precio de los intereses económicos y políticos de unos pocos.
Las manifestaciones del 15-F han demostrado que la gente va muy por delante de los políticos y de la política que se hace desde arriba. Mucha gente pensará que es imposible repetir una movilización como esta, pero la rabia y la solidaridad que nos hizo salir a la calle no puede quedarse en un solo día. Ojalá que las movilizaciones internacionales del 15 hayan servido para detener la guerra contra Irak, pero los intereses que están en juego son demasiado importantes para que Bush y sus acólitos se den por vencidos. Sólo una presión constante en la calle puede conseguir detener esta locura. Llevamos mucho tiempo mostrándole al PP que no estamos anestesiados: La huelga general, las movilizaciones contra la Europa del Capital y la Guerra, las movilizaciones de Nunca Máis… En este momento se ve una posibilidad real de debilitar al PP para echarlo del Gobierno. Pero que esto suceda depende de la movilización de todas las fuerzas de izquierdas, incluidos los partidos mayoritarios y los sindicatos. No debemos olvidar que la única manera de darle el golpe de gracia al PP es con una lucha masiva desde abajo.
Hemos vivido las manifestaciones más grandes de la historia contra una guerra, pero además de nuestra fuerza, esta vez tenemos la posibilidad de parar este horror antes de que empiece. ¡No dejes de participar en todas las acciones!
Elvira Boix