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En LuchaNº 55 octubre del 2000Periódico de la organización |
Praga: El festival de la protesta
Anticapitalismo: ¿hacía donde ir?
La auténtica violencia en Praga
Luchemos juntos contra el racismo
Entrevista: Antifascista condenado... ¡por "facha"!
¿Adónde va IU?
Anticapitalismo en Australia
Libertad para el pueblo saharaui
Convulsión en Bolivia
Elecciones en EEUU: Por fin una alternativa
Perú: Se cae Fujimori, ¿o no?
Elecciones en Serbia
La rebelión de los carburantes
La historia de la lucha antifascista: Cómo derrotar al fascismo
Ideas en acción: ¿Para qué sirven los sindicatos?
Leer para luchar: Por qué necesitamos un partido revolucionario
Noticias de IR: ¡Resistencia global!
Por la paz en Euskadi: Autodeterminación: La represión no es la solución
"Este movimiento va a ir a más. Es necesario plantar cara, no sólo al FMI y al BM, sino a las multinacionales que dominan económicamente al mundo."
Éstas son las palabras de un sindicalista del Estado español, José María, que se había desplazado a Praga para unirse a la protesta contra el FMI y el BM.
Alrededor de 20.000 personas se reunieron en la capital checa el martes 26 de septiembre para hacer oír su voz y para extender el mensaje de que la globalización que se está llevando a cabo sólo beneficia a unos pocos.
"El mundo no está en venta. Encerremos a los banqueros", "Las personas antes que los beneficios económicos" y "Abramos las fronteras, cerremos el FMI y el BM" fueron algunos de los eslóganes más coreados en las manifestaciones. Podías escucharlos en checo, castellano, inglés, griego, alemán, etc.
A pesar de que la televisión y la prensa sólo se fijó en la violencia y los disturbios, de hecho, estos actos fueron minoritarios y la mayor y más importante parte de la movilización en Praga se desarrolló a través de multitudinarias manifestaciones, bloqueos pacíficos de calles, embajadas, hoteles y restaurantes.
Jóvenes de toda Europa, junto a sindicalistas de Grecia, Gran Bretaña y Alemania, marcharon y participaron juntos en los debates que se dieron durante toda la semana.
Sindicalistas, socialistas revolucionarios, ecologistas, anarquistas, activistas contra la deuda externa y comunistas se unieron en la lucha contra las terribles consecuencias del capitalismo.
El gobierno local había denegado el derecho a manifestarse, pero lo cierto es que sólo pudo controlar el área donde se reunían los delegados del FMI y el BM.
Once mil policías llegados de todo el país utilizaron gases, cañones de agua, porras y tanquetas militares para defender a los representantes de los ricos del planeta.
Los manifestantes no pudieron parar la conferencia, pero durante horas los delegados fueron sitiados y al final tuvieron que salir utilizando el metro, que se cerró para el resto de los ciudadanos.
Mientras tanto, parte de la protesta se había desplazado a la Ópera, donde supuestamente los ministros de economía y los directivos del FMI y el BM iban a cenar. La cena, tras horas de bloqueo, se canceló.
Al día siguiente de la manifestación, el recinto estaba vacío, los delegados tenían pavor a la protesta y decidieron quedarse resguardados en sus hoteles o huir a sus países.
La conferencia del FMI y el BM se canceló un día y medio antes de lo que se esperaba. ¡Otra victoria más de los anticapitalistas!
Se ha demostrado, una vez más, que ellos no son invencibles. Y si podemos ganar al FMI y al BM, también podemos ganar a los jefes de Sintel o Telefónica, de SEAT o Renfe, etc.
Praga fue, como sabíamos, sólo una batalla. Pero al ganarla, hemos dado un importante paso adelante. Ahora tenemos que organizarnos para los próximos pasos.
En junio del 2001, según Rodrigo Rato, quieren organizar un foro del Banco Mundial en Barcelona. Su prepotencia es sobrecogedora, si recordamos las 45.000 personas que protestaron en la ciudad, este mayo, contra el desfile militar. Si siguen adelante con esta propuesta, tendremos que movilizarnos contra ella.
Praga ha mostrado la manera en la que se pueden conseguir victorias. Ahora hay que llevar su espíritu a cada campaña, huelga o lucha que se dé en el futuro.
¡Convirtamos cada ciudad y cada nueva lucha en un nuevo Praga!
Si ha habido una diferencia importante entre las protestas de Seattle y Praga, ha sido el peso que tuvieron en la primera los sindicatos y la ausencia casi total del sindicalismo europeo, a excepción de los sindicatos griegos, británicos y alemanes, en la segunda.
Por el momento, el ambiente anticapitalista está dominado por gente joven, que están en ONG's, colectivos anarquistas, ecologistas, etc. pero que no están conectando, voluntaria o involuntariamente, con el movimiento obrero organizado. Las ideas de este sector son muy radicales pero sin la fuerza potencial de las bases sindicales tiene muy poco poder para golpear donde más le duele al sistema, o sea, en los lugares de producción de la riqueza.
Los sindicatos no son sólo sus cúpulas burocratizadas y pactistas sino centenares de miles de trabajadores y trabajadoras que potencialmente son el mejor aliado de los anticapitalistas de hoy en día.
Sólo conectando las ideas del ambiente anticapitalista con las bases sindicales se puede conseguir una victoria total contra el sistema.
Es por esta razón que es esencial que cualquier persona que ha visto en la protesta de Praga la posibilidad de cambiar el mundo se organice en un partido revolucionario, eso es lo que estamos intentando construir en Izquierda Revolucionaria, y haga trabajo sindical en su lugar de trabajo o de estudio.
El potencial de atracción de la protesta contra el FMI y el BM ha sido palpable entre las miles de personas que estuvieron en la ciudad checa, pero también entre la gente que en todo el mundo se movilizó el 26 de septiembre en el Día de Acción Global.
Pero, de hecho, según quién lidere este tipo de protestas y campañas puede hacer que resulten más amplias o más restringidas. Según quien lidere las próximas luchas puede haber posibilidades de conectar con gente nueva que nunca antes ha participado en la lucha, o puede que pensando de manera rutinaria crea que "somos los que somos" y no podemos ser más.
Por esta razón es tan importante que la izquierda radical y anticapitalista entienda el potencial de gente que hay mirando hacia este movimiento. "Todo el mundo está mirando" era uno de los eslóganes más coreados en Praga.
Sólo con un trabajo abierto, de cara hacia afuera, en las universidades, los institutos, los lugares de trabajo, los mercados, etc. la izquierda anticapitalista podrá conectar con mucha más gente y así extender el movimiento contra las políticas neoliberales del FMI, el BM y los gobiernos de cada país.
Necesitamos un liderazgo revolucionario que no se cierre sólo a los radicales, sino que se abra a cualquier persona que empieza a cuestionar partes del sistema.
Necesitamos el apoyo de los sindicatos, y sólo lo ganaremos si trabajamos junto a las bases sindicales, de las asociaciones de estudiantes, de los partidos socialdemócratas y, por supuesto, de los colectivos, ONGs, etc. que ya se han movilizado para Praga.
Sólo con un liderazgo que entienda que hay que abrirse a más sectores de la sociedad podremos, no sólo cercar una convención, sino acabar con el sistema que crea monstruos como el FMI y el BM.
Los medios de comunicación han puesto toda su atención en los disturbios que se vivieron en Praga. En ningún momento han comentado cuáles son los efectos violentos de las políticas defendidas por el FMI y el BM.
Un periódico checo titulaba la portada del miércoles 27, "Guerra en Praga". Todas las fotografías que aparecían eran de destrozos y de ataques contra la propiedad privada de las multinacionales y contra la policía.
En ningún caso apareció una fotografía de las manifestaciones multitudinarias y pacíficas que transcurrieron en Praga. Es obvio que a los jefes no les gusta que en todo el mundo se vea que se están moviendo miles de personas en contra de los intereses de las multinacionales, los bancos y las políticas de recortes sociales.
Es cierto que hubo ataques a McDonalds, joyerías y cordones policiales pero, de hecho, éstos fueron una parte muy reducida de toda la protesta que hubo en Praga.
La razón por la cual se pone todo el énfasis en estos actos es para tratar de desprestigiar y deslegitimar todo el movimiento.
Vivimos en un mundo donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres. El FMI y el BM sólo hacen que ayudar a este proceso. Detrás de esta lógica se encuentra el sufrimiento y el dolor de millones de personas que ven sus vidas destrozadas por las prácticas "pacíficas" de multinacionales, gobiernos y organismos internacionales como el FMI y el BM.
Los ricos están dispuestos a maquillar sus planes todo lo que sea necesario, pero, a la vez, tienen que reconocer que algo no funciona para la humanidad. En palabras de Wolfensohn, presidente del BM: "algo va mal cuando el 20% de la población mundial tiene el 80% de la riqueza". Por supuesto, detrás de la retórica y la hipocresía se esconde una defensa acérrima a sus intereses, que son los que llevan a este injusto reparto de la riqueza. ¡Ellos no van a cambiar la situación!
De hecho, las cifras de la miseria humana que vive gran parte de la humanidad son mucho más impactantes que las que dio Wolfensohn, la revista Forbes y el Informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas informan que:
Estas cifras aparecen de vez en cuando en los medios de comunicación. Nunca se dice que está situación viene dada por los negocios y los lujos de los jefes, los banqueros o los delegados del FMI y el BM. Normalmente, se dan estas cifras en los medios de comunicación que diez minutos más tarde anuncian un nuevo jabón para el cabello o una nueva marca de bebida. Trivializan las cifras y la miseria de millones de personas. Nunca hacen un reportaje especial de esta situación ni de quien la crea.
Es obvio por qué a los jefes de los medios de comunicación, que son amigos de banqueros y gobernantes, tampoco les interesa.
Adrià, detenido en las protestas en Praga, estudiante, Estado español: "La prensa está equiparando el movimiento contra el FMI y el BM, que mueve a mucha gente no sólo en Praga sino en muchos lugares, como a un movimiento hooligan. La gente no ha venido aquí a divertirse ni mucho menos. Estoy contento porque se ha demostrado que hay fuerza y que se puede mover mucho."
Jana Borkovec, estudiante, Austria: "Estoy aquí para manifestarme contra el BM y el FMI, pero también contra el sistema en su conjunto, contra la manera en la que el mundo funciona, contra la manera en la que el mundo es dominado por los ricos y las grandes multinacionales. Hay multitud de luchas que se están dando ahora mismo. Yo marché contra el nazi Haider en Austria a principios de año. Éramos 50.000 personas."
Aristomenis Syngelakis, estudiante, Grecia: "Hemos venido hoy aquí para unir nuestras voces con toda la gente y todos los trabajadores del mundo que están resistiendo a la globalización y la desigualdad. Queremos enviar un claro mensaje de que nuestro futuro será diferente. En Grecia resistimos los ataques de los jefes, que quieren que trabajemos más horas. Resistimos los recortes en los servicios públicos, paro y privatización. Queremos un mundo para los trabajadores, la gente joven, para las necesidades humanas y no para los beneficios económicos."
Luisa Perales, trabajadora, Estado español: "Decenas de miles de revolucionarios nos vimos en Praga para continuar con la lucha. No somos terroristas, somos seres humanos que no queremos ver a nuestros hijos muriéndose de hambre por el egoísmo de la aberración capitalista. Que nadie piense que la movilización en Praga ha sido un evento aislado y anual. Los revolucionarios no vamos a parar hasta conseguir nuestra emancipación, que es la de todos los trabajadores."
Amparo Pimiento, trabajadora de derechos humanos, Colombia: "El FMI está demandando abrir las fronteras para las multinacionales. En Colombia están aplastando los derechos de los trabajadores y de la gente indígena. El FMI quiere que el gobierno privatice la sanidad, las comunicaciones y la electricidad. Impondrán salarios más bajos, subirán los precios para gente que ahora mismo ya tiene una vida miserable."
Actualidad |
por Paty Gómez
En un mundo cada vez más globalizado, la exclusión social de los más deprimidos económica, política y socialmente es cada vez más evidente.
Aquí, en el Estado español, se conoce al fenómeno con el nombre de "patera" y las reacciones son de lo más diversas.
Podemos encontrar una Junta de Andalucía demandando ayuda para atender al alto número de menores magrebíes que llegan a sus costas (429 en 1998 y 1864 en 1999). A la vez que en Barcelona, el último día de las fiestas de la Mercè, con motivo del Foro de las Culturas que se celebrará en el 2004, se hacía una llamada a la aceptación de la diversidad, multiculturalidad...
Todo esto acompañado de la criminalización de la inmigración, por parte del PP, reflejada en su "nueva" ley de extranjería.
Nadie , de buenas a primeras, abandona a familiares, casa, bienes... para ir a vivir en condiciones deplorables a otros países, sabiendo además que un sector de su población no los quieren.
A todo lo anterior hay que añadir las condiciones en las que han de vivir aquí los inmigrantes. En Ciutat Vella, un barrio de Barcelona, algunos magrebíes no tienen más opción que vivir hacinados en tejados de edificios, teniéndose que lavar en los depósitos de agua, con todo lo que ello supone de rechazo por parte de los vecinos. Las condiciones laborales, sin contrato, explotados y mal pagados, esto en el mejor de los casos, sin contar las mafias que realmente esclavizan al inmigrante. La situación general de caída de poder adquisitivo de los ciudadanos de a pie; el deterioro de las condiciones laborales... Así nos encontraremos ante un inmejorable caldo de cultivo para que ideas y grupos fascistas se desarrollen y cometan sus persecuciones, atentados e incluso asesinatos impunemente o casi.
Por esta razón es tan bienvenida la movilización, encabezada por la Asociación de Vecinos de Sants, contra el tristemente tradicional acto fascista que se viene celebrando en la Plça. dels Països Catalans en Barcelona. Una movilización que, al parecer, logrará desplazar a los nazis.
El incremento de las ideas y actos xenófobos, alcanza incluso a los estamentos policiales, que amparándose en una impunidad casi absoluta se creen en el derecho de erigirse como los preservadores de los españolitos de a pie.
Todo se nos puede escapar de las manos a no ser que tomemos cartas en el asunto. Se ha de denunciar a los medios de comunicación que manipulan las noticias y que intentan hacernos creer que el asesinato de un magrebí a manos de alguien que hace saludos nazis es un caso aislado y no vinculado con grupos fascistas, o bien que un guineano llevado a dependencias policiales y que muere al poco, no es un caso de racismo policial.
Tenemos que gritar alto que la solución no es más presencia policial, sino que es el tener acceso a una educación de calidad, pública y gratuita, que hayan espacios de ocio, que existan trabajos dignos y bien remunerados. Pero también tenemos que defender que, al igual que nos quieren imponer que no haya fronteras para el capital, tampoco las ha de haber para el libre tránsito de la gente.
Por esto, todas las personas que nos oponemos al fascismo a la vez que rechazamos las políticas racistas del PP, tenemos que organizarnos para luchar contra ellos.
Entrevista |
Pere Boix i Sala, vecino de Mataró, miembro activo de la entidad ecologista Codesema y de la Plataforma Antifeixista del Maresme, ha sido víctima de una historia que bien podría considerarse kafkiana.
Basándose en unas pruebas caligráficas de dudosa credibilidad, fue acusado por la policía de escribir cinco anónimos en que se realizan amenazas y comentarios de tono violento y fascista, con consignas y símbolos nazis y firmados por "Grupo Skins Mataró". Lo que al principio parecía casi una broma de mal gusto, se ha convertido en una pesadilla con condena a dos años de cárcel.
En la sentencia, a través de Pere, se criminaliza cualquier colectivo alternativo y de izquierdas, ya que, según la juez, el lenguaje de los anónimos es el que utilizan dichos colectivos. Es evidente el trasfondo político de esta sentencia.
Amparo Torres, de En lucha, y miembro de la Plataforma Antifeixista del Maresme, le entrevistó.
¿Cuáles han sido las irregularidades de tu juicio?
Fundamentalmente, los problemas son de valoración e interpretación de las pruebas. Se parte del principio de presunción de culpabilidad. Se da una credibilidad ciega a las pruebas, argumentos y testimonios policiales, mientras se manipulan, menosprecian o ignoran las pruebas, argumentos o testimonios de la defensa. La condena ya estaba decidida antes del juicio.
¿Cuál ha sido la respuesta, el apoyo, que has recibido de la gente y de la izquierda del Maresme?
Se han realizado acciones, marchas, charlas y otros actos de apoyo promovidos por las personas y colectivos más activos en el ámbito de la izquierda. En casos así, la importancia del apoyo moral es básica y la respuesta de la red social y cívica de la comarca ha sido magnífica. En otros ámbitos más "institucionales" la respuesta ha sido más tímida o inexistente, pero eso ya era de esperar.
¿Cuál crees que es la herramienta necesaria para luchar contra el fascismo?
En una sociedad desarticulada, fragmentada, donde el único valor práctico es la lucha de todos contra todos, el fascismo representa la salida de un "comunitarismo bastardo" donde el individuo recibe una protección que no recibe de las instituciones sociales y políticas.
En este sentido, sólo la vertebración de un tejido asociativo progresista, que plantee otros referentes identitarios, culturales y de lucha, puede hacer frente al atractivo que las actitudes xenófobas y fascistas tienen entre mucha gente joven de los barrios de clase trabajadora.
¿Qué se está organizando en el Maresme para los próximos meses en cuanto al antifascismo y otros temas?
En relación con el problema del fascismo, nuestra opción es la de fomentar el debate de calle, de plaza pública. Llevar los problemas sociales y políticos de fondo a los barrios y pueblos donde la presencia fascista es más patente, donde el discurso de la izquierda es más necesario; no se trata de evitar el debate, el conflicto, se trata de poner los temas sobre la mesa, hacer acto de presencia, dar la cara.
En un terreno más general, hace falta seguir tejiendo una red de colectivos y personas de izquierdas que potencie y facilite la coordinación, el apoyo mutuo y el debate entre personas de procedencias, tradiciones y militancias diversas.
Este mes se celebrará la Asamblea de IU, dominada por dos temas: el fracaso electoral de marzo pasado y, sobre todo, la elección de su nuevo Coordinador.
Como hemos dicho en otras ocasiones, el problema para la izquierda hoy en día no es tan sólo cuantos votos saca o cuantos representantes tiene elegidos. El problema reside en cómo construir una izquierda combativa enraizada en los lugares de trabajo y estudio, en los barrios y en la calle. Mucha gente de IU compartirá esta visión. Desafortunadamente, la asamblea dedicará una cantidad de tiempo desproporcional a las consecuencias del fracaso electoral y, por extensión, la cuestión del liderazgo.
Un ejemplo claro de esta obsesión por la lucha institucional, es la reacción de un sector importante del referente catalán de IU, EUiA, a su falta de votos. Los comunistas "ortodoxos" del PCC plantean volver a alinearse con Iniciativa per Catalunya para reagrupar el voto de izquierdas, y así abrir paso hacia una alianza con Maragall y los socialistas.
Parece ahora, que los ataques feroces de los últimos años contra la política socialdemócrata de IC-V, no tenían tanta importancia.
No es que los revolucionarios pensemos que no hay que intervenir en las instituciones o, menos aún, luchar por reformas; el problema es de orientación y prioridades. Desde hace años tanto el PCE como IU, hablan de la lucha fuera de las instituciones, pero en realidad se pone el énfasis una y otra vez en la cuestión electoral.
El pesimismo actual que predomina en la dirección de IU tiene como causa, tanto su declive electoral, como su lectura negativa de la actualidad.
Aunque es cierto que en la ultima década ha habido un retroceso en la influencia de la izquierda, no es un proceso lineal. Se ve, desde las movilizaciones de Seattle y Praga, hasta las tremendas luchas que han surgido recientemente en América Latina, que hay un nuevo espíritu de resistencia a los desmanes del sistema.
Hay bastantes personas dentro de IU que quieren una organización capaz de intervenir en las luchas cotidianas. Pero, para que sus deseos se conviertan en realidad, tendrán que abandonar la dinámica actual de IU, y orientarse hacia afuera, actuando abiertamente como militantes de izquierdas y buscando el menor resquicio para conectar con las movidas que hay en la calle.
Una nueva protesta anticapitalista tuvo lugar el pasado 11 de septiembre en Melbourne. Decenas de miles de manifestantes bloquearon las calles a los jefes y políticos que celebraban el Fórum Económico Mundial.
Sindicalistas, universitarios, ecologistas, socialistas... se cruzaron de brazos y se negaron a inclinarse ante la violencia de la policía. Miles de estudiantes desafiaron a las autoridades con una huelga el día de la manifestación. Una nueva muestra de que la lucha contra la globalización es un fenómeno internacional.
Al día siguiente (12 de septiembre), una masiva manifestación contra la globalización organizada por los sindicatos australianos, llenó las calles de la ciudad.
Según sus propias palabras, los manifestantes se sentían "parte de un movimiento global que continuará en Praga".
Según un periódico de Melbourne "Si el Fórum Económico Mundial tiene el apoyo de los líderes del comercio mundial, las protestas de hoy muestran lo ampliamente que los grupos sociales rechazan la organización. Activistas aborígenes, pastores de las montañas, grupos de gays y lesbianas, cristianos, ecologistas, entre otros, se unieron para gritar su descontento por el fórum".
por Chema de los Ríos
Aprovechando la visita del rey Hassan de Marruecos, se celebró el 19 de septiembre en Madrid una manifestación de apoyo al pueblo saharaui y de denuncia al gobierno marroquí por la táctica de acoso y derribo que lleva practicando contra dicho pueblo, negando su derecho a la autodeterminación.
La manifestación fue un éxito, en primer lugar por la enorme cantidad de gente que asistió. Se trataba de una convocatoria a nivel estatal en la que se dieron cita unas 1500 personas venidas de todas partes del Estado español, islas incluidas.
Además de esto, el ambiente estaba bastante animado, a pesar del frío viento que soplaba, y no se dejaron de oír consignas en todo momento en demanda de un referéndum de autodeterminación, en contra de la figura del monarca marroquí y a favor del Frente Polisario.
Como nota de color, destacar la presencia de activistas saharauis vestidos con sus atuendos típicos, lo que daba una sana impresión de mezcla cultural.
Como punto álgido de la manifestación, reseñar que se hizo un pequeño alto frente al edificio en que está situada la embajada de Marruecos, durante el cual se lanzaron huevos rellenos de pintura verde, roja y negra (los colores de la bandera saharaui) que dejaron su impronta en la fachada del edificio.
En este momento se produjo un conato de enfrentamiento con la policía, que fue rápidamente sofocado por un cordón de seguridad compuesto por activistas saharauis con los brazos entrelazados que literalmente empujaron a los antidisturbios, consiguiendo evitar que se lanzaran sobre quienes arrojaron los huevos.
En otro orden de cosas, mencionar la presencia de todo tipo de organizaciones políticas, entre ellas Izquierda Revolucionaria, así como CCOO, UGT, IU, asociaciones solidarias con la causa saharaui, además de políticos de "primera fila" como Cristina Almeida, Víctor Ríos o Labordeta.
Lamentar, eso sí, que no hubiera demasiada presencia de los medios de comunicación oficiales, tal vez para no empañar la idílica visita del monarca vecino, considerado un hijo por el rey Borbón.
Cartas |
Trabajando en Barcelona, en la agrupación de Izquierda Revolucionaria de la UAB, y viendo que todavía, a pesar de que cada día vamos creciendo más, somos unas 150 personas en IR en todo el Estado español, podemos llegar a tener una visión algo limitada de las posibilidades del grupo.
Las movilizaciones de Praga han servido, personalmente, para ver la verdadera influencia y potencial del grupo en Europa.
El día 26 de septiembre, a las 7 de la mañana, se hizo una impresionante manifestación que agrupó a gente de toda la corriente, y que desembocó en otra gran manifestación en la que decenas de miles de personas con pancartas, placards y eslóganes protestábamos contra el proceso de globalización impuesto por el FMI y el BM.
El papel de Socialismo Internacional, nombre bajo el que se agrupa nuestra corriente a nivel mundial, fue importantísimo: la primera manifestación, la nuestra, fue multitudinaria, en la siguiente el peso del partido fue de gran importancia y llegó a liderar en la misma calle un segundo frente contra los policías que impedían el paso de los manifestantes hacia la cumbre.
Optimista se puede sentir cualquier activista acostumbrado a trabajar en un grupo pequeño, al ver que en otros países esta política agrupa a miles de personas y tiene un peso social importante: por ejemplo en Gran Bretaña, donde son 10.000 afiliados del SWP, o en Grecia, donde son unos 1.500 en el SEK.
Y si, además, todos nos unimos en un frente común, al lado de sindicatos y de otros partidos obreros, como ocurrió en Praga, vemos nuestro gran potencial y la necesidad de IR de seguir creciendo, poniendo gran énfasis en la afiliación y en dejar de ser un grupo pequeño para volvernos un gran grupo revolucionario, como lo somos en algunos lugares de Europa.
Jordi Ginés, UAB
La organización revolucionaria se enfrenta constantemente a un dilema que puede parecer a simple vista, ridículo, pero que es un interesante tema de debate. Hablamos de la necesidad de crecer cuantitativamente (afiliar), y de crecer cualitativamente (consolidar la organización política organizativa e ideológicamente).
Hay compañeros que pueden pensar y de hecho piensan que ya es hora de centrarnos en lo segundo y dejar el resto a afiliaciones "esporádicas".
En primer lugar, observamos que en un periodo prerrevolucionario como el actual, una organización como la nuestra, que se cuestiona y pretende derrocar el sistema, no logrará llegar más que a unos miles de militantes y con un duro trabajo de por medio.
En situaciones de agitación y descontento masivo (esporádico o no) la organización crecerá considerablemente.
La cantidad y la calidad de los militantes dependerá sobre todo de la base ideológica que tengan, pues esta crea un grado de compromiso mayor o menor, y nunca dependerá de factores externos, y mucho menos deberían ser incompatibles ambas.
Basándome en la experiencia propia y ajena, me atrevo a afirmar que el crecimiento afiliativo (desproporcionadamente veloz en Burgos), ha animado mucho más a los compañeros más nuevos (que han visto la necesidad de formarse mejor para poder ayudar a los recién incorporados) y más aun a los militantes más "viejos" que hemos tenido que forzar un poco las máquinas para poder abarcar tanta nueva sorpresa.
Cada compañero nuevo va a llegar a Izquierda Revolucionaria con mucha ilusión y tengan o no experiencia, nos veremos en la obligación de no defraudarles, y partiendo del estudio y sobre la discusión de la teoría marxista (que es esencial) y del trabajo en la calle (indispensable), lograremos una organización capaz de crecer tanto ideológicamente como en experiencia en su fisonomía interna.
Oscar Javier Domingo, Burgos
Desde hace dos meses el Ayto. de Alcobendas (Madrid) tomó la decisión de implantar una medida conocida como la línea azul. Este sistema consiste en la privatización de las calles más céntricas del municipio, siendo necesario abonar una cantidad (125 pts. el cuarto de hora) por el simple hecho de aparcar en las calles marcadas con dicha línea.
La alcaldía (PSOE-IU) alude a razones de saneamiento de espacios para facilitar al aparcamiento en las zonas más comerciales para justificar esta medida.
Pero la realidad es bien distinta. Comenzado por que existen líneas azules en calles donde solamente existe un comercio, siguiendo con que ni tan siquiera existen tarjetas de residentes para quienes habitan en las zonas afectadas; además, estas líneas están marcadas en calles en las que la práctica totalidad de familias son de clase trabajadora, con lo que la medida se convierte en una carga a sumar a las que sobrellevamos anualmente (contribución, basuras, impuesto de circulación...), mientras que en otras ciudades estas tarifas se aplican a zonas más pudientes (Barrio de Salamanca en Madrid, por poner un ejemplo).
Se favorece claramente la mayor desigualdad social ya existente en un municipio al que pertenece el conocido barrio de La Moraleja (en el que viven tan bien personajes tan ilustres como Alejandro Lecquio, la familia Flores, Milán del Bosch, Ana Obregón,...).
A esto hay que añadir que la gestión de este nuevo impuesto está en manos de una empresa privada y que con ello el Ayuntamiento pretende que los vecinos alquilemos unas plazas de garaje que oferta el consistorio (que uno se pasa toda la vida pagando para que a su muerte vuelva a salir a subasta pública sin ninguna preferencia para sus familiares).
Estamos ante una privatización más de las muchas que habitualmente sufrimos, aunque el alcalde "de izquierdas" se preste gustoso a la creación de este nuevo impuesto, y que viene provocada por la lógica capitalista que impera actualmente en el mundo potenciada por organizaciones como el FMI y el BM, que defienden allí donde es posible la gestión privada, la liberalización de la economía y los recortes sociales.
Aunque pequeñas, esta clase de medidas dejan ver los tentáculos del capitalismo que hemos de cortar de raíz, poniéndonos manos a la obra de inmediato (recogiendo firmas, pegando carteles como ya se ha hecho...) movilizando a los vecinos.
Daniel Picó y Daniel Sánchez, Alcobendas
Es increíble lo que puedes llegar a hacer cuando crees en algo, pero... y si esta frase se la aplicamos a los fascistas? nos podemos encontrar con que una ideología puede llevarse a violencia e intolerancia (a muerte y racismo).
Hace ya tiempo que no se oye ni se nombra a esta "especie" por televisión, ¿será que nos hemos acostumbrado y los hemos olvidado?
Si es así es muy triste; a unas amigas nos lo volvieron a recordar ellos mismos el último fin de semana y volvieron las ganas de actuar, de luchar contra ellos y unirnos contra el fascismo si no queremos seguir viviendo las consecuencias de nuestra historia.
Nadie elige el lugar donde nace, nadie elige el color de su piel ¿debemos discriminar -o matar- por ello?. Intentan cambiar a un mundo mejor con más posibilidades, y ¿para que?, ¿para luego salir con tus amigos y cruzarte con gente que aún sin conocerte desean tu muerte?
Ya basta de lamentarse por unas desgracias o desaprovechar nuestras energías arremetiendo brutalmente contra ellos desfogando nuestra rabia; ya va siendo hora de que nos movamos, de que actuemos, pero tenemos que ser nosotros quien lo hagamos, la juventud, porque si nos unimos el poder lo tendremos nosotros y esa gentuza (una minoría, todo hay que decirlo) cambiará o desaparecerá. Por eso tenemos que hacernos oír.
Nosotros tampoco hemos elegido convivir con fascistas, ¿no?. Pues intentemos nosotros también luchar por un mundo mejor.
Mónica Martínez, Cristina Martín, Madrid
Internacional |
por Moisés, Bolivia
En Bolivia se vive un clima de convulsión a partir del bloqueo general de carreteras que comenzó el 18 de septiembre. El gobierno ha utilizado al ejercido para reprimir el bloqueo, y hasta hoy, 27 de septiembre, no ha logrado el desbloqueo, al contrario han crecido los bloqueos y el país se halla paralizado.
Algunas de las características de este movimiento son las siguientes:
Algunas de las carreteras han sido dinamitadas y en otras se ha cavado hasta una profundidad de 30 cm. En la zona tropical del Departamento de Cochabamba han construido un muro en medio de la carretera.
Hasta hoy ha habido 6 muertos por enfrentamientos.
La decisión de los bloqueadores, en su mayoría campesinos, es acabar de una vez con el gobierno. En el Departamento de La Paz, han decidido exigir la dimisión del gobierno.
En dos oportunidades se han tomado campos petrolíferos en los Departamentos de Santa Cruz y Chiquisaca, los campos petrolíferos son de la Chaco, Maxus y Transredes.
La empresa de distribución de energía eléctrica "Corani" esta protegida por el ejército para evitar que sea tomada, a pesar de ello ha sido destruida parte de una sala de máquinas.
Las empresas constructoras que trabajan en la cordillera de la Ciudad de Cochabamba se encuentran tomadas por los campesinos.
El gobierno ha endurecido la represión y está cazando a los dirigentes, a los heridos de los enfrentamientos los está haciendo desaparecer de los hospitales donde se los atiende.
Están ocurriendo a diario enfrentamientos con los campesinos, ahí es donde se están empleando armas de fuego.
Hoy 27 el gobierno ha anunciado que se suspendería la construcción de dos cuarteles militares en el trópico Cochabambino.
El Ministro de Educación ha distribuido memorandos de despido a los profesores que acatan la huelga por más de seis días y ha convocado a profesores jubilados, bachilleres y quienes quieran ejercer jornada doble a ocupar estos puestos. Lo que ha ocurrido es que el 26 de septiembre los padres de familia han ido a sacar de los colegios a los "nuevos profesores contratados".
La empresa privada y la propia prensa exige permanentemente la aplicación de mano dura al gobierno.
En dos cabildos masivos, realizados en la ciudad de Cochabamba, se resolvió primeramente exigir la renuncia del Gobierno y en el segundo se exigió la disolución del Parlamento y el establecimiento de una Asamblea Constituyente.
Aquí se reproduce un voto resolutivo textual de una federación que se encuentra ubicada en el Trópico de Cochabama, la misma abarca alrededor de 80 sindicatos.
Es importante que se difunda este voto resolutivo.
Para comunicación permanente dirigirse al e-mail: lokin@supernet.com.bo
Sabala, 25 de septiembre del 2000: |
por Amparo Torres
Hasta ahora, la única emoción de las elecciones americanas era ver cuál de los dos candidatos, el republicano (Bush) o el demócrata (Gore), conseguía más dinero. Tanto uno como otro están tan ocupados buscando la aprobación de sus patrocinadores que han olvidado los problemas que afectan a la gente que pretenden que les vote.
No es un misterio, por tanto, la razón por la que millones de personas están hartas de esta "elección" entre dos partidos que representan los intereses de los poderosos. Sin embargo, este año hay otra elección: Ralph Nader.
Ralph Nader ha estado luchando contra las grandes multinacionales desde los 60. En 1965 escribió un libro que explicaba la total indiferencia de la industria automovilística por la seguridad pública.
Después de casi cuatro décadas, Nader continúa plantando cara a las grandes multinacionales que anteponen sus beneficios a la gente. Fue uno de los miles de participantes en las protestas de Seattle contra la OMC en diciembre de 1999. Cuatro meses después participó activamente en las protestas contra el FMI y el BM en Washington.
Nader se presenta como candidato verde, pero su programa es mucho más amplio que el ecologismo. Además de la defensa del medio ambiente, se opone a la pena de muerte; a las sanciones a Irak que han matado a más de un millón de iraquíes; está a favor del aborto libre; apoya la igualdad de derechos para gays y lesbianas, incluyendo el matrimonio...
Su campaña se ha llamado una alianza verde-azul (del color del mono del obrero), porque su programa incluye aumentar el salario mínimo a 10 dólares la hora (actualmente, 47 millones de trabajadores ganan menos de esto y la mayoría de ellos, menos de 5'25 dólares); una sanidad pública (44 millones de personas carecen de seguro médico en EEUU) y abolir las leyes "anti-sindicatos" (que, entre otras cosas, permiten el reemplazo permanente de los trabajadores durante una huelga).
Tradicionalmente, gran parte de la izquierda estadounidense ha votado a los demócratas, como el "mal menor". Sin embargo, a pesar de que tanto Bill Clinton como Blair y Schröder han promovido la idea de la "tercera vía", el Partido Demócrata no es socialdemócrata, sino que es llanamente procapitalista, sin ninguna relación orgánica con la clase trabajadora.
Como dice Nader, "La única diferencia entre Bush y Gore es la velocidad con que sus rodillas tocan el suelo cuando las grandes multinacionales llaman a la puerta". Demócratas y republicanos juegan al bipartidismo, pero no hay diferencias sustanciales entre ellos. Ambos apoyan la pena de muerte, ambos pretenden acabar con el estado del bienestar (los demócratas ya lo han demostrado durante los últimos ocho años), ambos apoyan las devastadoras sanciones a Irak.
Aunque Nader no es socialista, su candidatura puede animar a muchos trabajadores, hartos de un sistema que no los tiene en cuenta. El apoyo que recibe es otro ejemplo del profundo descontento en la sociedad estadounidense, expresado por la batalla de Seattle.
A mediados de septiembre, Fujimori causó júbilo al anunciar que dejaría la presidencia del Perú.
Hace una década declaró un "autogolpe", y estableció un poder dictatorial en el país, que utilizó para atacar tanto a la guerrilla, Sendero Luminoso, como a la izquierda y los movimientos obrero y campesino.
Sin embargo, el vendaval que sacude América Latina desde hace un par de años no le ha dejado inmune. Un movimiento de oposición a Fujimori ha tomado fuerza, y llegó al punto de derrotarle en las elecciones presidenciales de esta primavera; sólo se salvó con un fraude descarado. Ahora, parece que está perdiendo el apoyo del que dependía durante tantos años.
Llegó a molestar incluso a sectores de la burguesía peruana, cuando su represión se extendió a los medios de comunicación. La causa inmediata de la dimisión fueron las pruebas de corrupción, por parte de su perro guardián, Vladimiro Montesinos; en un vídeo se le ve sobornar a un congresista opositor.
En el fondo, sin embargo, la clave es la continuada lucha desde abajo, que ha amenazado con desestabilizar a todo el país.
Parece probable que tanto los Estados Unidos, como los burgueses peruanos, optaron por echar a Fujimori, ya que sólo provocaba cada vez más oposición, y reemplazarle por su rival electoral, Toledo, que apoya más o menos las mismas políticas neoliberales que Fujimori, pero que -esperarán- podrá apaciguar los movimientos de oposición.
Esto podría ser lo que hizo descubrir las pruebas que han llevado a que Fujimori tome la decisión; después de todo, la corrupción de Montesinos no era ningún secreto.
Sea como fuera, Fujimori quiere seguir en el poder hasta el año que viene, un tiempo en el que pueden pasar muchas cosas. Y queda claro que ningún Presidente del Perú lo tendrá fácil, con la continuada huelga de camioneros y amenazas de huelga por parte de los trabajadores petrolíferos, así como otras muchas luchas que están por estallar.
A finales de septiembre, se celebraron las elecciones presidenciales en Yugoslavia, en medio del fraude por parte de Milosevic, y de las amenazas por parte de la OTAN.
Ni siquiera Milosevic, que lleva 13 años en el poder, podía fingir que hubiese ganado una mayoría. Sin embargo, mantuvo que el candidato opositor, Kostunica, no llegaba a la mayoría absoluta necesaria para evitar una segunda vuelta.
Kostunica, por su parte, convocó movilizaciones para que fuese reconocido ya como nuevo presidente.
Kostunica recibió el apoyo abierto de Occidente, cuyos dirigentes anunciaron que levantarían las sanciones, todavía vigentes, si él ganaba las elecciones.
Sin embargo, Kostunica no es pro Occidente. Es un nacionalista serbio moderado, que condenó los bombardeos de la OTAN durante la guerra, en su campaña electoral. Donde difiere de los otros dirigentes serbios -tanto de los del régimen de Milosevic como de los opositores anteriormente festejados por Occidente, como Draskovic y Djindjic- es que no tiene un estilo de vida lujoso. Mientras ellos van en limusinas, él conduce un viejo coche Yugo (estilo SEAT de los 70).
Tampoco Kostunica es de izquierdas; como casi todos los políticos de Europa del este, apoya el mercado libre como modelo económico. Esto explica la ayuda económica que recibió para su campaña de varios Gobiernos occidentales.
En la situación actual, lo peor que le podía pasar a la población serbia sería otra intervención "a favor de la democracia" por parte de la OTAN. La guerra ayudó a Milosevic a debilitar a la oposición, mediante una campaña nacionalista, en la se tachaba a la oposición de títere de los que bombardeaban a la población serbia.
La verdad es que la mejor posibilidad de derrotar a Milosevic y establecer una democracia real en la ex Yugoslavia, siempre residió en la oposición interna, nunca en la intervención militar occidental.
Los países occidentales deberían dejar de intervenir en los Balcanes, y deberían levantar las sanciones.
En el momento de escribir este artículo, se acaba de celebrar una manifestación de 200.000 personas en el centro de Belgrado -la misma ciudad y la misma gente a las que la OTAN bombardeó- pidiendo que Kostunica sea declarado Presidente.
Para los trabajadores serbios, la caída de Milosevic a manos de la presión desde abajo sería un paso adelante. Sin embargo, simplemente cambiar de dirigente no solucionará mucho.
Kostunica ha anunciado que convocará una huelga general para que se respete su victoria. Si esto ocurre, será una excelente oportunidad para ligar la cuestión de la democracia con las cuestiones más materiales de las condiciones de vida de la gente trabajadora. Desde ahí se podría empezar a ir mucho más allá de, tan solo, un cambio de Presidente.
por Ross Montgomery
La frase de Rodrigo Rato en RNE "Tenemos que conseguir que los españoles consuman un poquito menos de gasolina para conseguir depender menos de algo que siempre va a estar fuera de mi control" es tan insultante como explicativa sobre cómo funciona el sistema y qué implica realmente la "liberalización" de la economía.
Cuando España iba tan bien, era el resultado de la buena gestión del gobierno y una muestra de cómo el mercado tiene sus propias leyes que podemos entender y seguir.
De hecho, el precio bajo del crudo durante la crisis financiera del 1998-99 fue un factor importante en el éxito económico del gobierno del PP, que le llevó a una segunda legislatura. Ahora que hay un problema, resulta que es culpa tanto de la propia gente, como de fuerzas incontrolables, a semejanza de los desastres naturales.
Supuestamente, según las reglas de la economía clásica, la relación entre la demanda y la oferta lleva a un equilibrio que produce el precio justo y la producción necesaria. Pero los precios del crudo muestran que no es así.
Aunque las clases dirigentes de los países de la OPEP se benefician del incremento de los precios, no es tan sencillo decir que la culpa es sólo de un cartel que fija los precios del monopolio.
Sólo producen el 40% del petróleo del mundo y, además, son una organización políticamente dividida.
Por una parte, están los aliados de los Estados Unidos, principalmente Arabia Saudí. Por otra parte, los sectores antiamericanos como Iraq e Irán y otros políticos populistas como Hugo Chávez de Venezuela, que ha sido el más ferviente defensor de mantener los precios altos.
La situación se ha complicado como consecuencia de la estrecha relación entre el Partido Republicano estadounidense y Arabia Saudí, a favor de incrementar los precios hasta después de las elecciones presidenciales, para perjudicar al gobierno Demócrata.
Pero la causa verdadera del incremento se encuentra en que, durante la crisis del petróleo del 1998-99, cuando el precio del barril bajó a menos de 10 dólares, muchos productores de petróleo redujeron las plantillas, la producción y cerraron pozos que ahora resulta demasiado caro volver a abrir.
Con ello, un sistema que sólo responde a las necesidades inmediatas y dice que el mercado se autorregulará, nos ha dejado sin planificación ni provisiones.
Como argumentan grupos ecologistas, hay energías alternativas que nos pueden liberar de depender tanto del petróleo. Pero esto significa una gan inversión pública a corto y largo plazo y el enfrentarse a industrias tan importantes como la de los automóviles.
Además, un representante de Greenpeace en España señaló que "Este gobierno se ha cargado los pocos instrumentos para fomentar el ahorro de la energía que quedaba." La caída de precios durante los años 90, estimuló las ventas de coches y la dependencia de la economía mundial de los carburantes.
Los productores de petróleo evidentemente han sacado provecho de esta situación y han incrementado sus precios, logrando beneficios increíbles.
Repsol ganó en el primer trimestre de este año un 303% más que el año pasado, lo mismo ha pasado con las empresas Exxon Mobil, BP, Shell, Total Fina Elf, etc.
Según esta última empresa, los resultados reflejaron el incremento del precio del crudo. Los directivos de estas empresas se han subido sus salarios en proporción: por ejemplo, los de BP-Amoco un 65%, y los de Shell un 58%, etc.
Pero el aspecto más interesante del conflicto es un nuevo ejemplo de cómo las movilizaciones de un país pueden extenderse rápidamente a otros.
Cuando los pescadores franceses bloqueaban los puertos de Dover a finales de agosto, la prensa y el gobierno Británico amenazaban con quejarse a Bruselas por el comportamiento irresponsable de su vecino.
Dos semanas mas tarde, Tony Blair pidió la autorización de la Reina para utilizar una ley extraordinaria, aprobada en los años 20, para controlar las huelgas en Gran Bretaña.
La clase dirigente se movió y la reunión de ministros de economía de la UE, en Versalles, decidió el 10 de septiembre que ningún gobierno diera concesiones, como había hecho el Gobierno francés. Una semana después, se iniciaron las protestas ante esta decisión en Bélgica, Alemania, el Estado español, Irlanda, Inglaterra, Noruega, Finlandia, Eslovenia e incluso Israel.
La composición de los manifestantes es heterogénea e incluye desde pequeños granjeros, taxistas, camioneros autónomos, hasta empresarios de transporte que naturalmente, explotan a sus trabajadores.
Pero las protestas en general se han dirigido contra sus propios gobiernos y no contra otros países, como a veces ocurre. Además, se ha visto un respaldo general a sus reinvindicaciones.
El PP ha intentado argumentar que los impuestos aquí son más bajos que otros países. Sin embargo, esto no ha conseguido parar los bloqueos de carreteras y puertos dejando a algunas zonas sin gasolina y pescado fresco.
Los sindicatos mayoritarios harían bien en aprender de estas movilizaciones, ya que es mucho más útil salir a la calle con contundencia, que visitar los diferentes Ministerios con corbata.
Deberían dar su apoyo a esta lucha contra el PP, sobre todo frente a las brutales cargas policiales vividas en Barcelona y Tarragona.
Aunque en el momento de escribirse este artículo, no se han ganado rebajas en los impuestos, la experiencia de solidaridad y la muestra de fuerza de los trabajadores muestra muchas lecciones para el futuro.
La historia de la lucha antifascistaCómo derrotar al fascismo |
Alemania: Contra el nazismo de Hitler · |
Cada 12 de octubre, con motivo del día de la hispanidad, y 20 de noviembre, con motivo del aniversario del muerte del dictador, los grupos fascistas organizan actos en diversas ciudades del Estado español. Normalmente van acompañados por una subida en el nivel de atentados y pintadas racistas.
Demuestran que, si bien no son una fuerza enorme, sí representan una amenaza que hay que tomar en serio.
Guillem Valls y David Karvala nos explican las diferentes formas que ha tomado la lucha contra el fascismo, y sacan unas lecciones que se pueden aplicar a las luchas de hoy.
La Alemania de la República de Weimar, de 1919 hasta 1933, fue la cuna de la expresión más salvaje del fascismo: el NSDAP de Adolf Hitler y su política de "depuración" y "solución final".
En los años 20, los nazis fueron creciendo de pequeñas bandas callejeras, hasta convertirse en una fuerza enorme.
Sin embargo, el Partido Comunista Alemán (KPD) no tomó en serio la amenaza fascista. El KPD argumentaba que el verdadero enemigo era el partido socialdemócrata, o tal como lo llamaban los comunistas: el socialfascismo.
Esta política provenía de Stalin, ya que quería adoptar una imagen izquierdista para enmascarar la contrarrevolución que acababa de llevar a cabo en la URSS.
Encontró el eco deseado en el KPD, posiblemente debido a la traición perpetrada por los socialistas durante la revuelta espartaquista de 1919 (tras la cual los socialistas asesinaron a los líderes revolucionarios Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht).
Fuera como fuera, la oposición a Hitler se redujo a batallas callejeras minoritarias por parte de los comunistas, y condenas a "la violencia de derechas y de izquierdas" por parte de los socialistas.
La posición final del KPD queda reflejada en el lema, "después de Hitler, nosotros"; ya que estaban convencidos de que, al no encontrar soluciones constitucionales a la crisis, Hitler caería. Nunca, ni por asomo, intuyeron lo que iba a pasar.
Trotski, el revolucionario ruso, opuesto al estalinismo, intentó desesperadamente cambiar el rumbo del KPD. Intentó demostrarles que los nazis eran una amenaza real, contra la cual se tenía que luchar, también codo con codo con los socialistas. Defendió la idea del frente único: "marchar por separado, golpear juntos".
En otras palabras, cada fuerza mantendría su propia política, vendería su propia prensa, incluso se criticarían los unos a los otros, pero en el momento de enfrentarse a los nazis, aunarían esfuerzos.
Esto no significaba la claudicación ante los reformistas por parte de los comunistas, sino todo lo contrario.
El mejor ámbito para demostrar en la práctica, a las bases socialistas, lo equivocado de la política reformista era en la lucha real, no mediante denuncias estériles. Pero para poder hacer esto, se había de proponer una lucha conjunta con los dirigentes socialistas.
Si el partido comunista hubiese planteado una lucha común con los socialistas, como propuso Trotski, podrían haber detenido la ascensión de Hitler. Pero cuando se dieron cuenta de la amenaza del nazismo, ya era demasiado tarde para responder.
Después del fracaso de su política en Alemania, la burocracia soviética, dirigida por Stalin, cambió de táctica frente al fascismo.
Tras un breve flirteo con el frente único en 1934 -respondiendo a la presión desde abajo en Francia- llegaron a defender la política de Frente Popular; la unidad con la "burguesía democrática".
Un ejemplo de ello es el caso español de 1936: el año que marca el inicio de la Guerra Civil.
Tras las elecciones de 1936, el Frente Popular fue escogido en las urnas, en medio de una creciente situación revolucionaria. Así pues, ante la amenaza que ésta representaba, la burguesía echó mano de su última carta: el fascismo. El Ejército español -de reconocida solvencia golpista a lo largo del siglo XIX y bastión de los elementos más reaccionarios de la sociedad- se prestó a encabezar la rebelión, que la Iglesia Católica bendijo tomando el nombre de Cruzada, como las cruzadas contra el infidel musulmán de la edad media.
Frente a la sublevación fascista, los trabajadores en gran parte del Estado español se levantaron en armas y, sobre todo en Catalunya, empezaron una verdadera revolución.
La ascensión de la lucha revolucionaria provocó un gran debate en el seno de la izquierda.
El Partido Comunista de España (PCE), fiel a las directrices de Moscú, defendía la estrategia de mantener la República democrática sin dar el paso hacia la revolución socialista.
Ello le permitió contar con el apoyo de un mayor número de aliados de la pequeña y mediana burguesía y, a la vez, mantenerse fiel a Stalin.
Por otro lado, el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) defendían la revolución social como el único parapeto contra el fascismo. Había que hacer la revolución, dar esperanzas a las masas desposeídas, para librar la batalla contra el fascismo.
Para dar un ejemplo concreto, difícilmente se podría haber animado a los trabajadores y campesinos en la retaguardia de Franco, de haber sabido que la República defendía la devolución de las fábricas y las tierras a los amos "democráticos". En cambio, una política más revolucionaria podría demostrarles que tenían algo que ganar en la contienda entre Franco y la República. No se hizo tal política, para no molestar a la burguesía.
Sin embargo, la burguesía española ya estaba con Franco, salvo algún político liberal, y las burguesías de Gran Bretaña y Francia no tenían ningún interés en apoyar a la República, por muy moderada que ésta se presentase.
El conflicto en la izquierda se plasmó en los hechos de mayo de 1937, cuando la lógica del Frente Popular llevó a los comunistas a arrebatar, por las armas, el edificio de Telefónica a los trabajadores anarquistas, para devolverselo al Estado burgués. Su "éxito" fue un paso clave en la destrucción de la revolución; la ilegalización del POUM; la disolución de las Milicias Antifascistas; el fin de las colectivizaciones y el papel hegemónico del PCE -y detrás de él, Stalin- en el seno del Frente Popular.
Esto fue, a su vez, un paso más hacia la derrota de la República a manos de Franco.
Se pensó que una alianza que incluyera a los trabajadores y a la burguesía debería ser más fuerte que una compuesta sólo por organizaciones obreras. Sin embargo, como observó Trotski, la política no es como la aritmética donde dos más dos son cuatro. El resultado de sumar fuerzas divergentes puede ser menor que una sola fuerza, o que el fascismo mismo. La divergencia entre la clase trabajadora y la burguesía es total.
El Frente Popular fue un fracaso, igual que la política sectaria del "socialfascismo" lo había sido antes.
Un tercer ejemplo de cómo luchar contra el fascismo lo podemos sacar de la historia más reciente: el auge de Le Pen en Francia.
Le Pen, ex torturador del ejército francés, llegó a dirigir el Front National (FN) en 1972. Lo llevó hacia la búsqueda de respetabilidad electoral -a la vez que cultivaba el apoyo de los matones callejeros-al principio, tuvo muy poco apoyo; en 1983, por ejemplo, sólo 0,1% del voto.
En 1984, sin embargo, consiguió 2 millones de votos, el 11%, en las elecciones presidenciales.
¿Qué había pasado, y cuál debía ser la respuesta de los antifascistas?
En 1981, el Partido Socialista (PS), formó gobierno, en coalición con el Partido Comunista (PCF); por primera vez en años, la izquierda había llegado al poder. Las esperanzas de muchos trabajadores toparon con la decepción. La izquierda abandonó sus promesas; instigó recortes y el paro aumentó.
Esto creó un caldo de cultivo para el fascismo.
El lema de Le Pen fue: "Dos millones de parados, dos millones de inmigrantes de más."
Para "minimizar" el crecimiento de los fascistas, tanto el PS como el PCF empezaron hacer concesiones a los racistas, por ejemplo aceptando la necesidad de "mano dura frente a la delincuencia y la inmigración".
El efecto de estas declaraciones fue el dar respetabilidad a las tesis racistas. Y como el FN podía ir mucho más lejos en estas ideas que la izquierda -los militantes de base del PCF seguían siendo en gran parte antirracistas- fueron los fascistas los que se aprovecharon.
Existía una organización antirracista de peso, SOS Racisme, pero ésta se dedicaba a la cuestión de "tolerancia", y antirracismo en abstracto, en vez de a movilizar contra el FN.
El FN creció, cada vez más, hasta mediados de los años 90.
Dos factores hicieron cambiar la situación.
Primero, en 1995 hubo una explosión de huelgas en Francia. Cuando millones de trabajadores -blancos, negros, árabes- juntaron sus brazos en una lucha contra la patronal y el Gobierno, las ideas racistas de Le Pen ya no cuajaban de la misma manera.
Segundo, activistas de izquierdas empezaron a decir claramente que Le Pen no era sólo otro político de derechas, sino que era un nazi y que como a tal, se le tenía que parar. Cuando, en 1997, el FN intentó celebrar su congreso en la ciudad de Strasbourg, se encontró con 50.000 manifestantes antifascistas.
Fue el principio de los problemas para Le Pen.
Ahora, se encuentra con su partido escindido, y sus resultados electorales ya no son tan buenos. La amenaza no ha desaparecido, pero se ha reducido mucho.
La lección para nosotros es no dejar que los fascistas lleguen tan lejos. Ha habido muchos asesinatos racistas en los últimos años, llevados a cabo por seguidores de Le Pen. Si se hubiera movilizado seriamente, ya en los años 80, se habría cortado el problema de raíz.
El hecho de que haya menos actividad fascista en Gran Bretaña que en casi ningún otro país europeo, no tiene nada que ver con alguna "moderación" del carácter británico, y sí mucho que ver con la lucha antifascista de las últimas décadas, y con la existencia de la Liga Anti Nazi.
En los años 70, se dieron todos los ingredientes para el desarrollo de un movimiento fascista; las luchas de 1968-74 habían decaído; creció notablemente el desempleo y los ataques a los trabajadores provenían de un gobierno supuestamente de izquierdas, del Partido Laborista.
Los nazis hicieron avances importantes, llegando a conseguir 120.000 votos en unas elecciones municipales en Londres y -más peligroso aún- reclutando a matones callejeros a través de sus manifestaciones.
La izquierda radical se movilizaba contra ellos, pero sola, no tenía la fuerza necesaria. El paso adelante vino en 1977, con la formación de la Liga Anti Nazi (ANL). Se buscó, y se consiguió, el apoyo de conocidas figuras de la izquierda -incluyendo a varios diputados laboristas- así como el de músicos, futbolistas etc.
Pero no se trató de meros manifiestos y actos formales. El objetivo era, con esta legitimación, movilizar a gente en cada ciudad, incluso en cada barrio, contra cualquier presencia fascista; ya fuesen manifestaciones o concentraciones, ventas de periódicos fascistas, o pintadas...
Los impulsores en cada lugar fueron, sobre todo, los activistas locales del Socialist Workers Party, una organización de la misma corriente que Izquierda Revolucionaria.
Su objetivo siempre fue el de involucrar a cualquier persona dispuesta a luchar contra el fascismo: militantes o votantes del Partido Laborista; activistas sindicales; organizaciones vecinales etc. A nivel nacional, se convocaron manifestaciones/fiesta con más de 100.000 participantes, con la actuación de The Clash y otros grupos conocidos.
Aún más importante, se consiguió formar una red antifascista por todo el país, de forma que los nazis se sentían sitiados, fuesen donde fuesen. A principios de los 80, los nazis se habían convertido en una fuerza gastada, con grandes disputas internas.
Diez años más tarde, empezaron a recuperarse, y se volvió a formar la Liga Anti Nazi. Esta vez, no se esperó hasta que se convirtieran en un gran peligro, sino que se logró que los nazis ni llegasen a ser una amenaza. En la última década, por ejemplo, sólo han conseguido un puesto de concejal en toda Gran Bretaña, y lo perdieron unos meses después, debido a una campaña de la ANL.
Se pueden sacar dos lecciones importantes. La primera es que con la unidad de acción, por encima de las diferencias políticas, muchas personas se involucran en la lucha por lo que se consiguió hacer recular a la amenaza fascista.
El problema es que los dirigentes reformistas y sindicales no iniciarán tal lucha. Así que la segunda -y aparentemente contradictoria- lección es que hace falta una organización revolucionaria de suficiente peso, que tenga clara esta primera lección, para empezar a ponerla en práctica.
En el Estado español, la amenaza fascista no es grande, pero es real. Hace falta luchar para que no crezca.
Para llevar a cabo esta lucha, debemos aprender de las luchas pasadas, y debemos entender qué es el fascismo.
El capitalismo puede convivir con la (limitada) democracia que ahora tenemos en el Estado español, con el fascismo, e incluso con el sistema totalitario del capitalismo de Estado que existió en la URSS.
De hecho, prefiere la democracia ya que es más flexible, más capaz de absorber las presiones sin romperse. En condiciones normales, pueden permitir, aunque sea sin muchas ganas, la existencia de sindicatos, de Gobiernos socialdemócratas etc., del derecho -dentro de unos límites- a manifestarse y a la huelga.
Pero el capitalismo es un sistema basado en la explotación y la opresión, y con una tendencia innata hacia la crisis. Por lo tanto, llegan momentos en que los jefes ya no se pueden permitir el "lujo" de mantener un modelo democrático. Su supervivencia depende de quitar a los trabajadores toda posibilidad de resistencia, ya sea con sus sindicatos, o sea a través de partidos obreros, incluso los más reformistas.
Esta transición, de la democracia al autoritarismo, nunca es inmediata, ni uniforme, por parte de toda la clase burguesa. Siempre hay unos pocos jefes que apoyan a los grupos fascistas, incluso cuando no hay una fuerte crisis; también puede haber algunos jefes -muchos menos- que mantienen sus reservas ante la solución fascista. Pero, por regla general, en el momento de la verdad -por ejemplo, Alemania en 1933, o el Estado español en 1936- casi toda la clase capitalista apoyará a los fascistas.
Estas características del fascismo son las que explican la eficacia o ineficacia de las diferentes respuestas que se le pueden dar.
Si el fascismo, en el fondo, beneficia a la clase capitalista, queda patente por qué no podemos "aliarnos contra el fascismo" con una sección de esta misma clase, como se intentó con el Frente popular.
Igualmente, reconociendo que el fascismo representa una amenaza a toda la clase trabajadora, y a todas sus organizaciones, que es un error pensar que el antifascismo se puede limitar a los más comprometidos y radicales. Hay que luchar por un Frente Único, intentando movilizar a las bases de los partidos reformistas y de los sindicatos.
Lo que hace falta no es un movimiento limitado a unos pocos revolucionarios, ni una alianza con fuerzas que, en el fondo, no tienen ningún interés en luchar contra el fascismo.
El fascismo no es un problema sólo de una minoría de la sociedad, sino de todos los que estamos explotados o oprimidos por el capitalismo. Si nos unimos, podemos derrotarlo.
Ideas en acción |
Mucha gente, sobre todo en la izquierda radical, ve a los sindicatos como organizaciones que acaban traicionando a los trabajadores, y por ese motivo, aducen que no hay que afiliarse a ellos, o hasta que hay que combatirlos como a enemigos.
Es evidente que los sindicatos son organizaciones contradictorias: sus direcciones no quieren acabar con el capitalismo y, generalmente, buscan el acuerdo con la patronal y el gobierno, antes que la movilización.
Los sindicatos tienen sus orígenes en el siglo XIX, como organizaciones que intentaron mejorar las condiciones de vida de la clase obrera.
En el Estado español, donde en el siglo pasado, existieron muy pocas posibilidades de desarrollar una actuación institucional, el sindicalismo mayoritario, sobre todo la CNT, adoptó tácticas muy combativas, y a menudo extra legales, para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, e incluso, sobre todo durante la República, planteó la necesidad de acabar con el sistema capitalista.
Sin embargo, hoy en día en las sociedades industrializadas avanzadas, donde hay una democracia burguesa estable, los sindicatos son más bien conservadores, con unas características bien definidas: reformistas, burocráticos y proveedores de servicios tales como promociones de viviendas y hasta agencia de viajes.
Como organizaciones defensivas, cuya meta es representar a todos los trabajadores, y no solamente a los más radicales, los sindicatos no solamente no plantean acabar con el sistema, sino que intentan acomodarse al mismo. Sus direcciones no reflejan a los sectores más combativos de sus bases, sino a la "conciencia media" que acepta, al menos de entrada, muchas de las ideas dominantes del capitalismo.
Estos dirigentes se ven como mediadores entre los trabajadores y la patronal y/o el Estado. Por eso casi siempre prefieren la negociación y el pacto, antes que la movilización. Recurren a la lucha abierta solamente como método de presión y normalmente cuando ya han fracasado todos los canales "oficiales".
Así se explica por qué la mayoría de sindicatos acaba buscando acuerdos que no siempre son los más beneficiosos para sus afiliados, e incluso prefiere vender a los trabajadores antes que perder el control de la situación, ya que así perdería su propia razón de existir.
Ante este panorama, no es sorprendente que alguna gente de izquierdas llegue a la conclusión de que no vale la pena sindicalizarse, o defienda la necesidad de formar sindicatos puramente "revolucionarios". Sin embargo, tales posiciones no tienen en cuenta ni la naturaleza contradictoria de los sindicatos, ni la de una clase trabajadora de carne y hueso con todas sus contradicciones.
El argumento para algunos de los que defienden la no participación en los sindicatos, es que los propios trabajadores ya no son revolucionarios, que solamente les interesa la televisión, el consumo etc.
Defender estos argumentos significa por un lado, una visión romántica de la clase trabajadora basada en otras épocas y por otro lado, no entender por qué Marx vio a esta clase como potencialmente revolucionaria.
Por encima de sus múltiples y contradictorias ideas, los trabajadores entran en conflicto con el sistema, forzados a defenderse colectivamente, como clase, contra los ataques del capital. En el curso de esta lucha, la gente tiene la posibilidad de cambiar, de ver la necesidad de acabar con el sistema como tal. Si entendemos ese potencial y la naturaleza de la lucha de clases, podemos llegar a una conclusión bien distinta sobre los sindicatos.
Los trabajadores se afilian a un sindicato para defenderse. Y tienen razón al hacerlo. A pesar de todos los límites de los sindicatos, no hay ninguna empresa o país donde los trabajadores tengan un mejor nivel de vida con la ausencia de ellos. No es por nada que la gran mayoría de empresarios harían cualquier cosa por evitar la presencia de los sindicatos en sus empresas.
En un país como el Estado español, en el que solamente una minoría está sindicada (no supera el 15% de la población activa), que un trabajador decida afiliarse, es una muestra, la mayoría de veces, de una conciencia de ir más allá como trabajador, del hecho de ser simplemente una pieza desprotegida en las manos de la patronal.
En muchas empresas, sin la lucha abnegada durante años de los sindicalistas, la situación de los trabajadores sería aún mucho peor. La excelente película francesa, Recursos Humanos, recientemente estrenada, ilustra muy bien el papel de tales sindicalistas en los lugares de trabajo y de sus relaciones con los demás trabajadores.
Los revolucionarios estamos a favor de que el mayor número de personas se sindicalice para que los sindicatos tengan la mayor fuerza posible.
No obstante, no hay suficiente con esto. Hay que participar dentro de los sindicatos al lado de los trabajadores, no hay que olvidar que los trabajadores más combativos se encuentran dentro de los mismos.
Luchamos para democratizar los sindicatos y presionar a sus direcciones para que adopten posiciones más combativas. Al mismo tiempo no renunciamos a criticar las claudicaciones de la dirección, explicar sus limitaciones y organizar a la gente más activa en una organización política revolucionaria.
En otra situación, a principios de siglo, Lenin defendió también la necesidad de trabajar en los sindicatos, incluso, en la ausencia de otros, en los más reaccionarios. Llegó a llamar a los sindicatos "escuelas del comunismo" porque fue dentro de ellos, donde muchos trabajadores aprendieron a luchar. Hoy en día, ni podemos dar la espalda a los muchos trabajadores que están dentro de los sindicatos, ni, mucho menos, debemos estar en contra de su existencia.
Andreu Duran
Los medios de comunicación utilizan el término "anarquista" casi como un insulto; se refieren al anarquismo como si fuera simplemente un caos violento.
Sin embargo, las ideas anarquistas tienen una larga historia entre la gente que busca un mundo mejor. Para los que luchamos ahora, es importante entender lo que el anarquismo ha logrado, así como las debilidades que ha demostrado en el pasado.
Josep Garganté contrasta el anarquismo y el marxismo.
La gran revuelta del año pasado en Seattle y las siguientes protestas en todo el mundo -Washington, Millau, Melbourne, etc.-, contra los organismos internacionales del capitalismo, han atraído a diversos grupos de manifestantes.
Las ideas anarquistas han estado presentes en este nuevo ambiente anticapitalista. El anarquismo toma, generalmente, una postura contra todo tipo de autoridad.
Vivimos en un mundo en el que, desde que naces hasta que mueres, hay autoridades que dicen qué debes y qué no debes hacer (el jefe, las reglas escolares, el ejército, la Iglesia, la policía, etc.). Cualquier persona que rechaza u odia este tipo de autoridades se siente un poco "anarquista" frente a esta sociedad.
Pero, de hecho, el anarquismo es más que una reacción personal contra la "autoridad" del capitalismo. Es una serie de ideas y principios políticos que se proponen como alternativa a las ideas del socialismo revolucionario de Marx. Las ideas anarquistas han tenido, en ocasiones, una influencia de masas en movimientos contra el capitalismo.
Los socialistas revolucionarios y los anarquistas comparten un odio hacia el capitalismo. Los dos han luchado en el mismo bando en las grandes contiendas contra el sistema capitalista. Lucharon juntos en Europa con huelgas masivas al final de la I Guerra Mundial e inspiraron y fueron participes de la revolución española de 1936, al igual que han estado juntos en pequeñas luchas y campañas de hoy en día.
Pero, lo cierto es que hay diferencias entre el socialismo revolucionario y el anarquismo. Los dos entienden la necesidad de organizarse pero discrepan en el tipo de organización que se necesita.
Cada lucha, desde una campaña para defender una escuela pública de la privatización, hasta una huelga general de millones de trabajadores, hace aparecer la necesidad de organizarse. La gente se une para luchar y necesita mecanismos para decidir qué van a hacer y cómo lo van a hacer.
El anarquismo dice que la organización no necesita ningún tipo de centralización, ni liderazgo. Para el anarquismo, cualquier forma de centralización y liderazgo es un tipo de autoridad, por lo que significa opresión. Pero, de hecho, debatir con alguien para que se una a la lucha, y probar de llevar adelante unas tácticas y unas estrategias específicas, significa tanto liderar como tratar de centralizar la lucha.
No sirve absolutamente de nada si la gente se une para una lucha, debaten sobre qué hacer y más tarde cada uno hace lo que le apetece, como si el debate y la toma de una postura no hubiera tenido lugar. Se necesita siempre tomar las mejores ideas y actuar de manera unitaria. No toda la autoridad es opresiva y mala en sí misma. Un piquete, por ejemplo, es "autoritario". Trata de imponer la voluntad de los trabajadores en huelga al jefe, a la policía y a los trabajadores que hacen de esquiroles para romper la huelga.
Las grandes luchas y revoluciones han traído consigo una alternativa a la autoridad del Estado capitalista. Las huelgas de masas han creado consejos de trabajadores. Estos consejos son organismos democráticos, como los comités de huelga. Pero a diferencia de estos, los consejos de trabajadores organizan "funciones estatales" como el transporte, la distribución de la comida, la defensa de los piquetes y de los barrios obreros de los ataques de la policía o del ejército.
Este tipo de consejos fueron un rasgo de las revoluciones rusas de 1905 y 1917, de la revolución alemana tras la I Guerra Mundial, de la revolución española de 1936, y de tantas otras grandes luchas. Los socialistas revolucionarios argumentan que este tipo de organismo de los trabajadores debe tomar el poder económico y acabar con el Estado de los capitalistas.
Esto es lo que sucedió en Rusia en octubre de 1917 en una revolución liderada por el partido bolchevique. Desgraciadamente, no pasó lo mismo en España, en 1936. La CNT, un sindicato fuertemente influenciado por las ideas anarquistas, lideró un levantamiento obrero en la ciudad de Barcelona ese mismo año. Los consejos de trabajadores efectivamente hacían funcionar la ciudad.
Pero, de hecho, la maquinaria estatal no desapareció, así sin más. El gobierno y su ejército, que estaba luchando contra las tropas de Franco, permanecieron, aunque no tenían ninguna autoridad en Barcelona.
El gobierno catalán de la Generalitat ofreció dar el poder a los líderes de la CNT. Pero la CNT creía que cualquier tipo de estado era malo. Así que dejaron a un lado la posibilidad de formar un estado de los trabajadores, que podría haber acabado de manera efectiva con el golpe de los fascistas y habría inspirado a los trabajadores de Madrid a hacer lo mismo con el gobierno central.
Peor aún, los líderes de la CNT aceptaron puestos, en un gobierno central que estaba dominado por fuerzas políticas procapitalistas. Este gobierno aplastó el poder que los trabajadores tenían en Barcelona y, haciendo esto, socavó la lucha contra el fascismo.
De maneras diferentes, las lecciones de Rusia y España son las mismas. Las cuestiones organizativas que parecen de poca importancia en una pequeña lucha o campaña se vuelven inmensamente importantes cuando los trabajadores están desafiando al capitalismo.
Los trabajadores se enfrentan a presiones que crean conflictos.
Por un lado, los trabajadores están forzados a competir en el mercado laboral. Se sienten sin ningún tipo de poder, como individuos, frente a un jefe todopoderoso. De esta manera, algunos aceptan el mundo desde el punto de vista de los jefes.
Pero, por otro lado, los constantes ataques a las condiciones laborales crean una necesidad, entre los trabajadores, de unirse y luchar.
Estas dos presiones significan que las ideas de los trabajadores son desiguales. Algunos ven que las ideas de los jefes son mentiras. Otros las aceptan sin más. La mayoría aceptan algunas ideas capitalistas y rechazan otras. La conciencia de los trabajadores está siempre cambiando. La gente que se involucra en campañas rompe con muchas de las ideas del sistema, al tener que cuestionarlas para poder ganar su lucha.
Así que siempre existe una batalla de ideas dentro de la clase trabajadora. Ésta es la razón por la que una organización revolucionaria es crucial.
Los socialistas revolucionarios tratan de construir un partido revolucionario, no sólo para tratar de extender las lecciones de una lucha a otra, sino también para organizar a toda esta gente que rechaza el capitalismo, en base a ser una fuerza real que puede luchar para ganar a sus ideas a la clase trabajadora en su conjunto.
Este partido es democrático, porque sus afiliados debaten constantemente sobre lo que está pasando en las luchas de hoy, y sobre las lecciones que pueden ser aprendidas de las luchas pasadas.
A la vez el partido funciona de manera centralizada, llega a unas decisiones que son la base de la actuación de todos sus afiliados.
Centralizar las decisiones es necesario, también, porque el Estado capitalista está muy centralizado. La policía, los grandes medios de comunicación, los jefes, la burocracia estatal y los gobiernos actúan conjuntamente para defender la manera en la que el sistema funciona.
En Washington, los manifestantes contra el FMI y el BM realizaron varios bloqueos durante la manifestación anticapitalista de abril de este año. La policía trató de echar a la gente de los bloqueos. La cuestión que surgió era qué debían hacer los manifestantes.
Algunos trataron de mantener los bloqueos. Otros pensaron que la mejor táctica era reorganizar la protesta en una sola manifestación. En lugar de tomar una decisión clara y actuar en base a ella, los organizadores del evento dijeron a la gente de cada bloqueo que ellos mismos actuaran como pensaran que era mejor.
La confusión resultante debilitó todas las protestas. La policía, no hace falta decirlo, no "descentralizó" las decisiones, ni las acciones a llevar a cabo. Se coordinaron por toda la ciudad para romper las protestas.
Los anarquistas dicen que un partido revolucionario o es innecesario o es otra forma de autoritarismo. Pero, por otra parte, los anarquistas no pueden evitar los problemas que producen la necesidad de un partido revolucionario. Lo que hace el anarquismo es tratar estos problemas organizativos, y la desigualdad de conciencia dentro de la clase trabajadora, de una manera menos efectiva y menos democrática.
Todas las grandes organizaciones anarquistas en la historia han trabajado de manera centralizada, pero han funcionado en secreto. La organización del gran teórico anarquista, Mijail Bakunin, tenía una jerarquía de comités, con media docena de personas dirigiendo desde arriba la organización, que no estaban bajo el control democrático de sus miembros. La organización anarquista dentro de la CNT, la FAI, estaba centralizada y era secreta.
Un partido revolucionario, en cambio, se basa en el debate abierto y la lucha común con los trabajadores que se están enfrentando a su jefe o al sistema en su conjunto.
Hoy en día, el mayor grupo de anarquistas en Europa, los "autónomos", ni se plantea debatir y luchar conjuntamente con los trabajadores, a diferencia de los anarquistas del pasado. Los autónomos tratan a los trabajadores que no han roto por completo con las ideas capitalistas como a enemigos, y no como a potenciales aliados.
Muchos anarquistas entienden la manera en que funciona el capitalismo y se organizan para cambiar el mundo. Desgraciadamente, su rechazo a un trabajo constante entre la clase trabajadora, esté lo avanzada que esté a nivel político, y a centralizar las decisiones en momentos de grandes luchas, no lleva la lucha a una victoria.
La clase trabajadora necesita lo que los anarquistas rechazan: un partido revolucionario claro en sus ideas y determinado a llevar su política a los lugares de trabajo y estudio. Un partido revolucionario que pueda liderar a la clase trabajadora en su conjunto, y que no tenga miedo de derrocar el sistema y establecer un estado de los trabajadores.
Cultura |
Bueno, lo primero, ¿qué tal todo?; ahora, recientemente habéis sacado un CD con Outlast records, ¿correcto?, bueno, pues vendédnoslo.
No puedo empezar diciendo otra cosa que es nuestro primer CD en solitario (después de varios compartidos con grupos como Manifesto), y que nos hace mucha ilusión. Son 11 temas de hardcore moderno a un precio asequible, y creo que le puede gustar a todo aquel que nos haya escuchado con anterioridad. ¡Esperamos, también, llegar a un poco más de gente con este nuevo trabajo!
Siguiendo con el CD, tiene un título bastante relacionado con la política, "structure", estructura, al igual que el contenido de las letras, ¿por qué escribís letras de este tipo?, ¿cuál es la verdadera importancia de los grupos con letras políticas?
Escribimos letras de carácter político porque vivimos en una sociedad que no nos gusta y en la que no contamos para nada. Quienes redactamos los textos tenemos muy claro que es el sistema capitalista el causante de la deuda externa, del racismo, del paro o del deterioro abusivo del medio ambiente, y no queremos quedarnos callados ante las injusticias que se cometen a diario.
La importancia de escribir estas letras no es la de ser unos revolucionarios del tres al cuarto o la de pensar que gracias a nosotros la gente estará más concienciada y a punto para salir a la calle a gritar. Más que nada se trata de intentar establecer un puente, por pequeño que éste sea, entre una cultura musical alternativa y el movimiento anticapitalista en general.
RATM, Asian Dub Foundation, The Clash... son ejemplos de grupos politizados dentro de multinacionales, ¿cuál es vuestra posición al respecto? ¿Ficharíais por una de esas compañías?
Muchas veces el hecho de haber estado en multinacionales ha ayudado a determinados artistas de izquierdas a hacer llegar su mensaje a un público mucho más amplio del que nunca podrían haber llegado a través de una compañía independiente, pero que sólo llega a un pequeño sector de la sociedad, y este es un tema clave para el movimiento anticapitalista.
Bandas como RATM han conseguido llenar festivales con 150.000 personas gritando contra el racismo y el fascismo, y no cabe duda de la importancia de esto. Por otro lado, no podemos olvidar a grupos como Fugazi que desde la más absoluta independencia corporativa han llegado a miles y miles de personas con su actitud crítica con el sistema.
Dadas las movilizaciones que se han producido contra la reunión que el FMI y el BM han celebrado en Praga a finales de septiembre, ¿cómo animarías a alguien que viese a estos dos organismos como algo muy lejano y que no tiene que ver con los problemas "reales" de la vida cotidiana (paro, trabajo precario, racismo, privatizaciones...)?
Únicamente les diría que las decisiones del BM y el FMI, al igual que las de los directores generales de las grandes empresas, no sólo son algo que afecta las vidas de cada individuo del planeta, sino que nos determinan cada momento de nuestra existencia desde el principio al fin, cosa que se agrava hasta niveles extremos en el caso de la gente de los países pobres. Y está claro que debemos rebelarnos contra esta dictadura del capital que tanto tiene que ver con los "problemas reales de la vida", y Praga ha sido una gran continuación de las protestas de Seattle, Washington, Davos... y una importantísima lección para todos aquellos que creemos que el cambio viene desde abajo, y que por encima de todo hoy es más posible que nunca.
Dentro del mundillo del HC/Punk, es habitual la tendencia a creer que el verdadero cambio, la verdadera revolución, empieza por el cambio personal, y todo lo que de ello se deriva (boicots, etc), ¿qué os sugiere todo esto?
A primera vista encuentro muy positivo que haya todo un colectivo de gente que piense que las cosas no funcionan y que debe haber un cambio para que todo el mundo pueda vivir dignamente.
En lo que difiero es en la manera en que se hacen las cosas, porque no tiene sentido intentar cambiar a nivel individual cuando vivimos en un sistema que nos afecta a todos y contra el que tenemos que luchar de manera colectiva si, realmente, queremos una nueva sociedad que atienda las necesidades reales de todos los individuos de este planeta.
Ejemplos de lucha y solidaridad colectiva no nos faltan: desde la Consulta Social para la Abolición de la Deuda Externa hasta las enormes protestas en Seattle a finales del pasado año, y desde las huelgas en la UNAM en México hasta la unión de los inmigrantes de El Ejido contra los racistas.
Bueno, las limitaciones de espacio no dan para más, así que cerrad con lo os parezca importante decir.
Muchísimas gracias por la entrevista, y ánimo con el periódico y con la lucha por un mundo diferente donde todos tengamos cabida. Y como decían los Redskins: "Ni Washington ni Moscú, sino socialismo internacional!".
Leer para luchar |
por Josep Garganté
Folleto de Izquierda Revolucionaria.
Precio: 150 ptas.
Hoy en día mucha gente de izquierdas no cree en la necesidad de un partido revolucionario para cambiar el mundo. Frente a la posición de que ya tenemos suficientes partidos políticos que representan nuestros intereses, aparece la postura reformista como manera de cambiar algunos de los problemas sociales y políticos que afectan a la mayoría de la población.
La cuestión reside en que la raíz de estos, el sistema capitalista, es apoyado por la mayoría de partidos mayoritarios, y por lo tanto con más fuerza.
Este folleto nos presenta la oportunidad de entender el funcionamiento, origen y posibilidades de un partido alternativo, el partido revolucionario, que verdaderamente sea la voz de la gente y pueda llegar a cambiar el mundo.
Explica por qué una organización que quiere cambiar el mundo debe tener en cuenta que la clase trabajadora es el único sujeto que tiene la capacidad real para hacerlo realidad. Destaca también la necesidad de mantener la memoria de anteriores luchas para no repetir los errores cometidos en el pasado, y triunfar en las próximas luchas.
El centralismo democrático es también uno de los temas tratados, un sistema que posiciona a toda la organización en una misma postura; a la que se ha llegado después de debates y votaciones. Esto hace que el partido sea más fuerte, a diferencia de lo que sucede en muchas de los movimientos sociales o partidos reformistas, en que diferentes personas se unen para conseguir algún objetivo o mejora social, pero que debido a su falta de debate tienen o bien jerarquía, con todo lo que supone, o no logran llevar a la practica sus ideas ya que hay muchísimas opiniones sobre como cambiar el mundo, si es que llegan a hacerlo. Una posición clara permite intervenir de manera más efectiva en las luchas.
Recomiendo este folleto a todas las personas que se planteen cómo se puede cambiar el mundo.
Aïna Garcia-Portillo
Todos los principios del curso universitario en Granada suelen ir acompañados de algún debate de interés para la comunidad.
El año pasado comenzó con enormes movilizaciones desatadas por graves problemas de infraestructura y de falta de profesorado. El campus de la Cartuja se puso en movimiento para defender su derecho a una educación digna.
Todas estas protestas consiguieron dos cosas: por un lado, que la administración cediera en algunos de los puntos reclamados, y por otro, que numerosos estudiantes de otras facultades se unieran al movimiento con reclamos que sobrepasaban la problemática concreta del campus de la Cartuja. Empezó aquí un año de agitación estudiantil que se materializó en el trabajo regular y organizado de las asambleas de estudiantes.
En Granada todo el alumnado conoce de sobra esas medidas tan injustas que la Junta de Andalucía no duda en seguir aplicando y endureciendo año tras año: alto precio de los créditos, multas económicas por no superar las asignaturas, la no devolución del dinero de las asignaturas dadas de baja... Es muy habitual salir del despacho de matriculación y pensar: ¿cómo es posible que me roben tanto dinero?
Evidentemente sería una falacia admitir que la Universidad es gratuita, o que el actual sistema de becas del MEC permite a cualquier persona estudiar lo que quiera y donde quiera.
A esta problemática tradicional, cada comienzo de curso, podríamos añadir una interminable lista de deficiencias materiales y docentes que se ponen de manifiesto con sólo asistir a clase. Aunque este año no ha hecho falta entrar en las aulas para comprobar que la situación sigue siendo tan mala como siempre.
Ha bastado con que se ponga en marcha el sistema de matriculación para que todos nos demos cuenta de que la Universidad no tiene el más mínimo interés en el bienestar del alumnado.
Dada la masificación, muchos de nuestros compañeros han tenido que pasar la noche en la facultad para poder matricularse de las asignaturas deseadas y conseguir un horario o profesorado acorde con sus intereses.
A los que no hemos sufrido colas interminables o noches de vigilia en los suelos de la facultad, se nos ha aplicado el orden de matriculación por expediente, o sea, el que mejor notas tiene se matricula primero.
En realidad, todo el problema de la matriculación se solucionaría ampliando la oferta de plazas y horarios, además del personal administrativo y docente, es decir, incrementando el gasto público en la Universidad.
Por si fuera poco, se nos viene encima la reforma de la Ley Universitaria que ha sido precedida por el indeseable Informe Bricall.
Este proyecto aconseja la reestructuración de todo el sistema universitario para dotarlo de una mayor eficacia económica y profesionalidad en la gestión. Pretenden rentabilizar la Universidad como si de una fábrica de zapatos se tratara. Las grandes empresas, según este informe, formarían parte de un Consejo Social que sustituiría a los actuales órganos de dirección de la Universidad.
Aunque todos sabemos que las juntas de gobierno de las facultades y los claustros universitarios tienen enormes deficiencias democráticas (como la inexistencia de paridad entre estamentos universitarios) son preferibles a esos consejos sociales donde alumnos, profesores y trabajadores de la universidad perderían poder de decisión frente a "profesionales de la gestión" que no tienen ni la más mínima idea de cuáles son las necesidades humanas y académicas de la comunidad universitaria.
La explicación de todo esto está en el creciente interés del Estado por someter definitivamente el sistema educativo a las necesidades del mercado. Este atentado contra la poca democracia existente hoy en las universidades supondría un retroceso en la consecución de una enseñanza totalmente pública y de calidad. (A la universidad se le ha visto el plumero cuando recientemente ha nombrado Doctor Honoris Causa al monarca de Marruecos. Después de esto, todos podemos imaginarnos el "gran talante democrático" del rector de la Universidad de Granada, Lorenzo Morillas).
En este curso, la lucha por la democratización de la Universidad estará al orden del día. Las asambleas de estudiantes y las organizaciones de izquierda presentes en la Universidad tienen una enorme responsabilidad.
Es necesaria una politización de la lucha estudiantil para esclarecer todos los vínculos existentes entre la problemática de la educación pública y el continuo atentado contra el bienestar de la clase trabajadora, que se manifiesta, por ejemplo, en el recorte de los servicios públicos.
La relación existente entre la globalización económica y la privatización encubierta de la Universidad se pondrá de manifiesto si somos capaces de tener una visión general de la situación política, un conocimiento real del creciente poder del capital.
Establecer lazos de unión entre las luchas de dentro y fuera de la Universidad nos dotará del poder necesario para construir una resistencia eficaz contra la destrucción de la educación pública.
Para más información sobre actividades de Izquierda Revolucionaria en Granada, escribe a: ir_granada@mixmail.com o llama al 619 894 612
Noticias de IR |
Los días 23 y 26 de septiembre, el Movimiento de Resistencia Global, en el que hay muchos activistas de Izquierda Revolucionaria, organizó actos en muchas ciudades, como parte de las actividades que tenían lugar en toda Europa para manifestarse contra la cumbre del FMI y el BM en Praga.
El Movimiento de Resistencia Global (MRG) convocó en Barcelona, una Mani-fiesta el 23 de septiembre, que concluyó con la despedida de los 4 autocares que fueron a Praga.
En la manifestación participaron unas 6000 personas, de diversos colectivos.
La manifestación, del estilo "street party", con numerosos grupos de animación y mucha música, resultó muy animada y tuvo un largo recorrido.
Las pocas organizaciones políticas que participaron como tales, entre ellas un colectivo de inmigrantes, fueron relegadas al final de la manifestación, para dejar claro, como así se decidió por mayoría en la asamblea del MRG, la distinción entre "no políticos y políticos"
La intervención de IR, de todas las agrupaciones de Catalunya, fue muy numerosa y se vendieron más de 200 periódicos, lo cual es un éxito, en una manifestación presuntamente "apolítica".
La alta participación en la manifestación, convocada sobre todo por el procedimiento del "boca a boca" e Internet, muestra que el espíritu anti capitalista, que irrumpió en Seattle, ha calado hondo en mucha gente, que no se traga las supuestas bondades de la globalización.
Los actos realizados con el objetivo de la reunión de Praga deben ser el inicio, para extender el movimiento anti-globalización al mayor número de personas y colectivos posibles.
Elvira Boix
El 26-S, el día de acción global contra la globalización, también pasó por Madrid.
De Cibeles a Callao, unas 5000 personas nos manifestamos, mostrando, por primera vez en mucho tiempo, que no somos unos pocos los que pensamos que las cosas no van bien, tal y como quieren hacernos creer. Destacar la amplia participación de colectivos de colores de todo tipo, que dejaron por un momento sus diferencias para ofrecer una muestra de fuerza en la calle.
El ambiente festivo no pudo faltar, pasacalles, petardos, globos y un grupo tocando timbales animaron la protesta, aunque también hubo momentos para gritar por plena Gran Vía que no queremos ni un FMI ni un BM, que el sistema crea pobreza y que queremos un mundo mejor.
Al final de la manifestación, hubo dos detenidos por unos pequeños altercados con la policía.
La presión policial fue exagerada y como ya viene siendo habitual en Madrid, seguida de provocaciones a los manifestantes.
El hecho de que acabaran la cumbre un día antes por las presiones de los manifestantes muestra realmente el poder que tenemos como tales, pudiendo ralentizar y parar la toma de decisiones de las grandes instituciones financieras.
El 29-S, a las 12 horas, frente a la embajada checa en Madrid, hubo una concentración de repulsa por las detenciones que hubo durante estos días. Pudimos ver las imágenes de las cargas policiales "a los más radicales" para asegurar "el bienestar social", pero no mostraban como se les negaba la entrada al país a muchos activistas.
Igualmente hubo gente que se quedó detenida en Praga sin una asistencia mínima, entre ellas dos activistas de Madrid, por lo que debemos empezar a denunciar los hechos a la vez que mostramos que Madrid tampoco quiere un mundo de ricos y pobres y que está dispuesta a seguir resistiendo en la calle.
Javier Cáceres
A pesar de la lluvia impresionante, alrededor de doscientas personas asistieron a una concentración/pasacalles "Anti-Globalización, Anticapitalista" en Granada el día 26 de septiembre.
Los manifestantes llevaban pancartas con eslóganes contra la globalización de la pobreza, contra la deuda en el tercer mundo y por la globalización de la solidaridad y la resistencia.
El pasacalles terminó delante del Banco de España, en la calle Gran Vía de Colón, donde los manifestantes cortaron la calle durante unos 15 minutos. Se colgó una pancarta en la entrada del banco con el lema "¡Contra el capital, Resistencia global!". Este acto estuvo acompañado por gritos de "Contra el capital y su violencia, Ahora y siempre: ¡Resistencia!"
El MRG quedó en reunirse al jueves siguiente para discutir la posibilidad de más actividades.
Sara Bennett
por Elvira Boix
La asistencia a las manifestaciones convocadas en Donosti por Gesto por la Paz y en Barcelona, tras el atentado contra el concejal del PP en Sant Adrià, muestra el rechazo general por parte de mucha gente a la estrategia de ETA.
No se puede negar la evidente manipulación de políticos y medios de comunicación pero, pese a ello lo que refleja la asistencia a estas manifestaciones es, en la mayoría de los casos, un profundo rechazo ante los asesinatos de ETA y la evidencia de su inutilidad.
Sin embargo, tampoco se puede caer en el argumento que abandera el PP, con el apoyo del PSOE, que reduce la situación de Euskadi a una guerra entre "demócratas y violentos".
Su solución está en la persecución policial y judicial, no sólo de los activistas de ETA, sino de todo el entorno del MLNV. Así ha quedado demostrado en las últimas operaciones policiales, dirigidas por el Juez Garzón, que han supuesto la detención de los miembros de EKIN, la organización que sustituyó a KAS, cuando el mismo Juez Garzón la declaró ilegal en 1998.
Esta frase, pronunciada por Aznar durante el proceso que pareció abrirse, tras la declaración de tregua por parte de ETA en 1998 y la formación del pacto de Lizarra-Garazi, constituyó toda una declaración de principios por parte del gobierno del PP, sobre cúal iba a ser su postura ante un posible proceso de paz.
Durante el escaso año y medio que duró la tregua, el Gobierno del PP no hizo ningún gesto de acercamiento hacia el MLNV, manteniendo, de forma implacable, su política de aislar a los presos pese a las manifestaciones masivas en Euskadi a favor del acercamiento de estos, siguiendo, en colaboración con el gobierno francés, con la extradición y detención de miembros destacados, y posibles interlocutores, de ETA.
Todo ello, como consecuencia de un hecho muy simple: El PP se niega a reconocer que en Euskadi exista un conflicto político, se niega a reconocer el derecho a la autodeterminación.
El cerco al entorno abertzale se estrecha con el endurecimiento del código penal y de la ley penal del menor, de la que muchos de sus artículos pueden vulnerar la Convención de los derechos del niño.
Esta ley permitirá que puedan ser juzgados, los mayores de 14 años en la Audiencia Nacional. La nueva ley significa, por encima de todo, la represión de los derechos de los jóvenes abertzales en Euskal Herria, significa que un joven procesado por quemar un autobús pueda pasar el doble de tiempo en un centro de internamiento, que un joven implicado en un asesinato, ya sea este político o no.
Si ya significa, de por sí, una aberración que se pretendan aplicar estas leyes represivas en Euskal Herria, el hecho de que el Ministro Angel Acebes haya declarado que solo se aplicarán en Euskadi, implica el reconocimiento por parte del PP y de quienes apoyan estas medidas (PSOE, CiU y CC) de que no todos los ciudadanos del Estado español son iguales ante la Ley, como así declara la Constitución, a la que por otro lado tanto se aferran. El propio Acebes dejó claro, que medidas de este tipo no se aplicarían a sucesos como los de El Ejido, refiriéndose a los ataques xenófobos ocurridos allí.
La realidad es que cualquier medida represiva del tipo que pretenden aplicar, puede acabar extendiéndose a todos aquellos que utilicen medidas radicales para defenderse, o como forma de protesta cualquier Juez podría utilizarlas cuando considere alguna situación "especial", no hay que olvidar que las leyes penales, son de aplicación en todo el territorio español.
La negación de los derechos nacionales de Euskal Herria, por parte del PP, llega a extremos tan absurdos como, presentar una propuesta de Ley en el parlamento de Euskadi, para cambiar el Aberri Eguna por el día en que fue aprobado el Estatuto de autonomía.
Para Aznar y los suyos, nada cabe si no está dentro de la Constitución y del Estatuto. Esta insistencia en no salirse del marco constitucional y estatutario, tiene un claro objetivo: cerrar rotundamente la posibilidad a cualquier mecanismo que pueda llevar a una fórmula de autodeterminación, y no digamos ya, de independencia.
La misma intransigencia muestra el PSOE, que apoya además totalmente al menos desde su dirección, la solución policial para el conflicto de Euskal Herria.
Aunque IU reconoce el derecho de autodeterminación, participó durante un tiempo en el foro de Lizarra-Garazi y se opone junto al PNV, BNG y ERC a las nuevas medidas represivas, lamentablemente sigue defendiendo la constitución y la unidad del Estado. Sería injusto hacer partícipe a esta formación de la política del PP, pero su política de querer hacer compatible la unidad del estado, con los derechos nacionales de Euskal Herría, la sitúa en una posición que ni sus mismas bases entiende y mucho menos la gente de la izquierda abertzale.
Las medidas represivas del PPLey del menorLos menores desde 14 hasta 18 años, podrán ser juzgados por la Audiencia Nacional, un tribunal especial, cuando supuestamente participen en actos violentos (La Convención de los derechos del niño, establece que los menores sean juzgados en tribunales ordinarios) La pena máxima para delitos cometidos por menores, se establece en 5 años de internamiento. Con la reforma, los actos de violencia en la calle, que sean considerados de terrorismo, comportarán una pena máxima de 10 años, más otros 5 de libertad vigilada. A los jóvenes entre 18 y 21 años, se les aplicará el Código penal sin excepciones, lo que implica que en lugar de ir a centros de internamiento, irán a la cárcel con penas que pueden llegar hasta los 20 años. Reforma del Código PenalLos actos de violencia callejera (por ejemplo, la quema de mobiliario urbano) tendrán una condena de hasta 8 años de cárcel Serán actos de terrorismo, la exaltación o justificación pública del terrorismo y sus autores, así como el transporte por separado de material susceptible de ser usado en actos violentos en la calle. La inhabilitación para acceder a cargos públicos, que acompaña a la condena, podrá llegar hasta los 20 años. |
¿Por qué fascistas?El PP, el PSOE, y los medios de comunicación utilizan tanto la palabra fascista, que a fuerza de desvirtuarla, la gente va a terminar pensando que cualquiera que se cuele en el metro o pasee el perro sin correa, es un fascista. El uso de esta palabra para calificar los atentados de ETA e incluso cualquier acto de la Kale borroka no es gratuito, pretende eliminar la idea de que tras esos actos violentos, existen unas razones políticas legítimas. La lucha por las libertades en Euskadi no puede identificarse con el fascismo, ni con los nazis por más que rechacemos la lucha armada como estrategia política. El fascismo no tiene nada que ver con el movimiento abertzale. El fascismo real existe, es el de los asesinos de inmigrantes magrebíes, el que publica Pedro Varela en su librería, el que proclama Ynestrillas en sus mítines. |
Nadie puede negar que la declaración de tregua y el foro de Lizarra abrieron expectativas, acogidas con grandes esperanzas por la mayoría de los ciudadanos vascos, como así lo demostraron las masivas manifestaciones a favor de un proceso de paz y el aumento de votos a Euskal Herritarrok.
El frente nacionalista entre el PNV y EH que ha supuesto la alianza de la izquierda abertzale y la burguesía vasca, ha excluido a mucha gente de la izquierda, tanto en Euskal Herria como en el resto del Estado, de la lucha por la defensa de las libertades nacionales. La izquierda abertzale ha parecido olvidar que sus aliados naturales son los trabajadores y trabajadoras de Euskadi y del resto del Estado español, y no la burguesía, por más nacionalista que ésta sea.
Lograr que los trabajadores vascos y los del resto del Estado, hagan suya la lucha por las libertades nacionales, no es una utopía. Sin embargo, hay que trabajarlo, no se puede seguir en la división simplista de españoles y vascos como dos realidades irreconciliables.
Mientras existan atentados a concejales del PP, cuyo único delito es que les haya votado la gente, a miembros del PSOE, conocidos por sus abiertas posiciones hacia una solución dialogada, va a ser difícil que la gente entienda que hay que enfrentarse al gobierno de derechas del PP, no sólo por su política económica y social, sino también por la represión que ejerce en Euskal Herria.
La falta de voluntad política del PP de negociar, está más que demostrada. Los atentados a concejales del PP están ayudando a convertir, a los ojos de mucha gente, un partido repleto de ex franquistas y personajes como el alcalde del El Ejido, en los mejores defensores de la democracia.
Las organizaciones de izquierdas, deben apostar por unos argumentos distintos de los que defienden PP y PSOE. No sirve únicamente criticar las acciones terroristas, sino que además, hay que denunciar la política represiva de Aznar y Mayor Oreja, si se quiere ganar a los trabajadores, para que no se dejen arrastrar por el torrente político y mediático que defiende únicamente la vía policial para Euskadi.