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En LuchaNº 54 septiembre del 2000Periódico de la organización |
Abramos las fronteras: Cerremos el FMI y el BM
Euskadi: ¿Un conflicto sin final?
Cuando el Estado asesina
Gamberros no, ¡racistas!
Emigrar al Estado español: un duro trabajo
Argumentos anticapitalistas: ¿Nos beneficiamos de la opresión del "Tercer Mundo"?
Colombia: No a la colonización americana
Perú: Rabia contra Fujimori
Zimbabwe: Los trabajadores quieren un cambio
Globalización: Mito y realidad
Entrevista: "El ambiente anticapitalista es global"
Nuestra historia: 80 años del Partido Comunista de España
La parálisis de Esquerra Unida i Alternativa
Jornadas Marxism 2000: De la resistencia a la revolución
Leer para luchar: ¿Qué es el socialismo desde abajo?
Noticias de IR: ¡Todos a Praga!
Praga se convertirá en septiembre en el escenario de las nuevas protestas contra el FMI y el BM.
Las razones por las cuales vale la pena y es necesario manifestarse contra estos organismos son muchas. Son tan diversas y profundas como las ganas de todos los manifestantes de vencer y avanzar hacia lo que se ha convertido ya en un eslogan internacional: "otro mundo es posible".
El escenario no puede ser más acertado. Praga, capital de la República Checa, al igual que todos aquellas ciudades que formaron parte del bloque de la Europa del Este, se integró por completo a la economía de mercado después de la caída del Muro de Berlín.
Aquellos que pensaron que entrar en el juego y la dinámica del libre mercado les ofrecería mayores posibilidades para prosperar, están girándole ahora la espalda al capitalismo.
El capitalismo de mercado no les ha ofrecido nada, al igual que el estalinismo. Un activista checo lo dejó claro en unas recientes declaraciones a la prensa de ese país: "No queremos solamente interrumpir su cumbre. Queremos acabar con el sistema de beneficios que deja que instituciones como el BM, el FMI y la OMC dominen el mundo, en interés de una minoría; igual que con el estalinismo de antes. Queremos terminar con las deudas, la pobreza y la explotación capitalista."
Para evitar las manifestaciones, el gobierno Checo lleva meses preparándose e instruyendo a su policía con la ayuda de otros países. Sus planes son completamente absurdos e histéricos. La prensa sensacionalista del país y del resto del mundo están ayudando a crear esta atmósfera. INPEG, organización encargada de coordinar la logística y las acciones de Praga ha reafirmado en más de un comunicado que las movilizaciones serán no-violentas y basadas en la desobediencia civil.
Las manifestaciones de Seattle contra la OMC abrieron la brecha de la lucha contra la globalización económica. Aquellos que hablaron de Seattle como de una anécdota o de un caso aislado, estaban, así se ha demostrado, completamente equivocados.
La Batalla de Seattle simbolizó dos cosas importantes: el cuestionamiento general de lo que realmente significa la globalización y del funcionamiento del sistema, es decir, una lucha ideológica, y por otro lado, el resurgimiento de nuevos movimientos que pretenden ir más allá de lo que se podía haber imaginado hace cinco o diez años.
El pesimismo que absorbió a muchos movimientos va esfumándose rápidamente, y la clave está en la unidad de acción contra la globalización y los intereses de las grandes corporaciones.
Seattle es el gran ejemplo de lo que significa realmente en la práctica el slogan: "la unidad hace la fuerza". Grupos ecologistas, sindicalistas, asociaciones que luchan contra la comida basura, colectivos que trabajan contra la pena de muerte y contra la opresión iniciaron la globalización de la resistencia. ¡Ahora le toca a Praga!
La grandeza de Seattle no sólo vino dada por la existencia de la unidad de los diferentes movimientos. Un factor determinante de la victoria contra la OMC fue la presencia y la involucración de los trabajadores y sus organizaciones. La clave para continuar con la lucha, está aquí.
Los movimientos sociales, los muchos que participaron en las acciones de Seattle, Washington, Bologna o Millau y los que todavía no se han sumado a las protestas internacionales, tienen mucho que decir, pero su poder y su capacidad de respuesta dependerá de cómo lleven su lucha y de si los trabajadores se involucran activamente en ellas o no.
Las últimas luchas y huelgas ocurridas alrededor del mundo muestran el potencial de esta clase.
En Ecuador y Bolivia las manifestaciones contra sus respectivos gobiernos y los intereses de la patronal movilizaron a cientos de miles de personas. Guatemala y Colombia vivieron jornadas de acciones y protestas en defensa de los servicios públicos que evidenciaron una vez más la subida de luchas en América Latina.
También en Europa han ocurrido cosas.
En Alemania, 3 millones de trabajadores del sector público fueron convocados a la huelga en defensa de sus salarios. Noruega, uno de los países con más bajo nivel de luchas, se vio paralizado por una huelga general.
Incluso, aquí, en el Estado español, la realidad del día a día parece contradecir la opinión de que todo va bien. Las manifestaciones de los trabajadores de RENFE, de los transportes públicos en Madrid, de los agricultores contra el precio del gasóleo y de los temporeros en Catalunya muestran las capacidades que existen hoy.
Tarde o temprano, la resistencia deberá definirse y convertirse en algo más. En la actualidad, aunque se haya dado un paso importante con las luchas contra los organismos internacionales, no basta con boicotear y romper sus cumbres. La resistencia global deberá ser en el futuro algo más que una resistencia.
Las movilizaciones en Praga serán muy importantes, porque pueden animar a la gente que está luchando contra las injusticias de este sistema. Tanto las movilizaciones en Praga como las que se han organizado alrededor del mundo deben servir para marcar un antes y un después. Seattle, lo hizo.
Lo importante de todo esto es entender que la lucha contra la globalización y sus organismos es una lucha más profunda, es una lucha contra el sistema en sí.
La defensa de la sanidad y la educación públicas, gratuitas y de calidad, la lucha contra el racismo y sus controles de inmigración, al igual que muchas otras, están completa y estrechamente relacionadas con la lucha contra la globalización que imponen las multinacionales. Sólo conectando los diferentes focos de acción puede profundizarse en la lucha anticapitalista y convertirla en una alternativa real.
Editorial 2
La ultima ofensiva de ETA ha provocado todas las denuncias previsibles. La realidad es que el Gobierno, respaldado por el PSOE, nunca ha tomado en serio un proceso de paz que no fuera una rendición incondicional del Movimiento de Liberación Nacional Vasco o las soluciones policiales de siempre.
La negativa del gobierno a aceptar cualquier planteamiento que ponga en duda la sagrada 'unidad nacional', cierra la puerta a cualquier solución del conflicto. La lucha ha durado demasiados años, con demasiados casos de represión, para que las bases del MLNV den la espalda a la lucha armada tan fácilmente. Frente a la negación sistemática, por parte del Estado, a aceptar una solución negociada, ETA ha vuelta a una confrontación abierta.
Desde esta páginas hemos sido y seguimos siendo críticos con la estrategia militar de ETA, que no hace más que convertir en mártires de la democracia burguesa a miembros de la Guardia Civil y del PP, ni hablar de los efectos, totalmente contraproducentes, del hecho de matar a gente del PSOE, que goza de un importante apoyo popular.
Desgraciadamente, para el MLNV parece que haya solamente dos caminos: un frente nacionalista y/o la lucha armada. Sin embargo, hay otro: llevar a cabo una política de clase, o sea, buscar el apoyo en los sectores de la izquierda que no se identifican con la lucha armada o con una lucha estrechamente nacionalista.
La tragedia del colapso del Pacto de Lizarra no es que el PNV parece estar dispuesto a volver a los brazos del PP, sino el abandono de la posibilidad de construir una alianza con otras fuerzas de izquierdas y progresistas como IU-EB, Batzarre y Zutik, la asociación pacifista Elkarri o sindicatos como ELA o EILAS.
Para romper su aislamiento político y para, realmente, poner en jaque al Estado, hace falta una estrategia política basada en la unidad de la izquierda y en la movilización popular que vaya más allá del propio MLNV.
Editorial 3
Antonio Fonseca, ciudadano guineano de 32 años, murió el pasado 20 de mayo en la Comisaría de Arrecife (Lanzarote) como consecuencia de los malos tratos que le infligieron. La policía detuvo a Fonseca de madrugada, al salir de la casa de su hermana, lo introdujeron en el maletero de un coche policial y a la mañana siguiente apareció muerto.
Desde entonces la policía ha dado ya tres versiones distintas sobre la causa de la muerte: primeramente que la muerte había sido ocasionada por una excesiva ingestión de estupefacientes, posteriormente que se había golpeado con un espejo retrovisor y la tercera, y si cabe la más grotesca, que la familia del fallecido manipuló el cadáver tras la primera autopsia.
No estamos ante un abuso aislado, sino ante una vergonzosa práctica cotidiana. Basta con recordar lo ocurrido en Francia en 1991 con un ciudadano de Sri-Lanka, en Bélgica en septiembre del 98 en el caso de Semira Adamu de 20 años (asesinada supuestamente con un cojín por los policías encargados de su expulsión) o el pasado 6 de mayo con un argelino detenido en Frankfurt-amb-Main.
Ha ocurrido todas estas veces y puede volver a pasar en cualquier momento en todos los países que componen la llamada "fortaleza Europea", donde las leyes represivas anti-inmigrantes están armonizándose y donde las prácticas incalificables se trivializan. Hombres, mujeres y niños son acosados, acorralados como animales, expulsados, con una indiferencia casi general.
¿Debemos esperar que se sigan encontrando decenas de ahogados en el Estrecho o asfixiados entre la carga de los camiones como los 58 inmigrantes muertos en Dover, Reino Unido, para reaccionar?
Si hoy hemos llegado a esta situación en la que una persona es asesinada en semejantes condiciones, es porque los policías cometen múltiples maltratos día tras día en las comisarias, en los centros de retención, en las zonas de tránsito y en los aviones en los que se expulsa a los inmigrantes.
Bajo el pretexto de aplicar una política de firmeza, de fronteras cerradas, todos los abusos les son permitidos a la policía y a las administraciones.
Estos abusos tampoco se limitan a los inmigrantes (ver la carta "Brutalidad policial" en la página 4).
Las responsabilidades de este asesinato deben buscarse en los autores materiales (los policías), pero sobre todo en el Ministerio del Interior y en el Gobierno que son los que han decidido esta política de negación con los derechos humanos.
El trágico fin de Antonio Fonseca debe hacer desaparecer todas las dudas que algunos aún podrían tener sobre los controles de inmigración y las leyes de extranjería.
Actualidad |
por Elvira Boix
Ante un grupo de jóvenes con estética nazi que, en la plaza de un barrio de Barcelona, increpaban e insultaban a todo el que pasaba por allí (ancianos, chicas, adolescentes... y no digamos jóvenes con pinta progre o okupa) un niño de unos cuatro años, le preguntó a su madre ¿Por qué nadie riñe a estos gamberros? No oí la respuesta, pero sí pense que precisamente lo que pensaba ese niño de cuatro años, es lo que policía y políticos quieren hacernos creer.
Resulta que en este país no hay racismo, sólo gamberros o mentalidades un tanto asustadas: Si la mayoría de padres, deciden que sus hijos no pueden convivir en la escuela con tres niños de etnia gitana, como ocurrió en Barakaldo, eso para los dirigentes del PNV y para los representantes de la asociación de padres, no es racismo, tan sólo es ejercer el derecho a la elección del ideario escolar o, traducido a lenguaje llano y simple: Reservado el derecho de admisión.
También los políticos y algunos medios de comunicación insistieron en que los ataques en Almoradí, contra unas familias gitanas, como venganza por el asesinato cometido por una persona de esta etnia, no eran xenófobos o racistas, y el hecho que se extendieran indiscriminadamente a inmigrantes magrebies, que vivían en el barrio, era puramente anecdótico y casual.
A mediados de julio, un grupo de jóvenes persiguieron en moto por Barcelona, a unos adolescentes magrebíes, dejando a uno de ellos, el que no pudo escapar, en coma irreversible. La policía en un comunicado oficial, refrendado por los responsables municipales, no tuvo reparo en afirmar que se trataba de una pelea entre bandas rivales, lo que desmintió rotundamente el padre del chico.
En una población cercana a Barcelona, otro grupo de nazis, mató a palos a un inmigrante magrebí. Aquí sí que no les quedó más remedio que reconocer que se trataba de un ataque racista, puesto que uno de los nazis detenidos saludó con el brazo en alto ante el juzgado, pero les faltó tiempo para calificarlo como un acto aislado.
Detrás de tanta insistencia en que los ataques contra inmigrantes o gitanos no son racismo, se pueden esconder dos cosas.
La más benévola sería la intención de meter la cabeza bajo el ala ante un problema que sin duda está creciendo en el Estado español.
La otra, esconde la idea de que los ataques contra inmigrantes u otras etnias, son la respuesta a conflictos que crean individuos pertenecientes a esos grupos, de lo que se deriva que, potencialmente, son peligrosos.
Si perseguir a un chico en una moto, para atropellarlo o incendiar la casa de una familia gitana, porque se supone que uno de sus miembros ha matado a un "payo", no es racismo, quizá el niño de cuatro años tenga razón y estemos sólo ante casos de gamberrismo.
Sin embargo, sabemos que esto no es así, la experiencia de otros países europeos muestra que las ideas racistas se extienden como una mancha de aceite, y más cuando desde el gobierno se insiste en que "demasiados" inmigrantes llegan a través del estrecho.
No se debería esperar a que sea demasiado tarde. Al racismo y al fascismo, hay que combatirlo desde que empieza a asomar la cabeza y no sólo denunciarlo, sino también combatirlo desde la movilización de todos y todas los que queremos luchar contra él.
por Josep Garganté
Las recientes huelgas y protestas de trabajadores inmigrantes en el campo catalán han puesto al descubierto, una vez más, cuales son las auténticas y terribles condiciones en las que viven y trabajan los inmigrantes. (Para más información sobre las protestas ir a la pág. 11).
l Construcción: Según un informe del Colectivo IOE (900 encuestas a pie de andamio) un 62% de los marroquíes y un 20% de los polacos trabajan sin ningún tipo de contrato. Las ciudades donde más afecta esta situación son Madrid y Barcelona.
El informe muestra que si el 26% de los españoles que trabajan en la construcción no tienen vacaciones pagadas, la cifra alcanza el 35% entre los marroquíes y el 77% entre los polacos. De la misma manera, el 29% de los españoles no tiene pagas extra, algo que pasa con el 70% de los marroquíes y el 80% de los polacos. Si un 21,6% de los trabajadores de la construcción nacidos en el Estado no recibe finiquito al concluir la obra, la ilegalidad alcanza al 41% de los magrebíes y al 80,6% de los peones del Este.
El año pasado murieron 1.572 trabajadores debido a la siniestralidad laboral, buena parte de ellos en este sector. ¿Cuántos eran inmigrantes? "No aparecen en las estadísticas", aclara SOS Racismo. "Al no tener papeles, el suceso no se transparenta. Conocemos multitud de casos de accidentados en el trabajo que van a urgencias diciendo que se han roto un hueso en la calle".
l Servicio doméstico: Unas 100.000 dominicanas, filipinas, marroquíes y portuguesas están condenadas legalmente al atropello: el Real Decreto que regula su situación permite que las condiciones laborales se apalabren.
No hay que extrañarse entonces que el 80% carezca de contrato, que el 10% sea temporal y que ganen un salario medio de 75.000 pesetas mensuales. "Recibimos muchas denuncias de acoso sexual. El problema es que, como el trabajo se desempeña dentro del hogar, que es inviolable, la inspección de trabajo no puede actuar nunca", explica Almudena Fontecha, de UGT.
l Transporte: En Tarragona, búlgaros y rumanos hacen viajes de riesgo por tres veces menos dinero del que cobra un camionero español. Portes de productos químicos delicados, cargas petrolíferas, contaminantes tóxicos y otras cosas. "Todo lo que no queremos hacer nosotros, lo hacen ellos" comenta Santi Pérez, portavoz de Astac/CGT, sindicato de transportes. Cuando no están en carretera, viven y duermen en el camión. Los empresarios de estos camioneros inmigrantes les impiden volver a casa antes de seis meses.
l Otros sectores: El campo es el sector donde se concentra un mayor número de inmigrantes. Sin contratos, sin ningún tipo de seguridad, un trabajador inmigrante de Alcarrás comenta las condiciones: "trabajamos 10 horas diarias y no tenemos un lugar con condiciones para dormir. Aquí, hay muchas casas vacías, pero no nos las alquilan y tenemos que dormir en la calle o en alguna obra, encima de cartones".
Los trabajadores chinos se encuentran en su mayoría en la hostelería (33% de la mano de obra del sector). A su vez, en los talleres textiles clandestinos impera, según reconoce la policía, "un régimen de semiesclavitud".
La falta de derechos y la explotación son el pan de cada día para la mayoría de los inmigrantes del sur. No hay un sector que escape de esta situación.
Según Mohamed Dardadi, de ATIME, "cada día nos llegan denuncias de actividades diferentes. La última que estamos investigando es un taller de confección en el que están utilizando hombres y mujeres marroquíes, en unas condiciones pésimas. Trabajan 10 horas al día y cobran dos".
La patronal se enriquece con la labor de los trabajadores inmigrantes, los utiliza para trabajos pesados e insalubres, les necesitan sin derechos y con el miedo a ser expulsados del Estado español.
argumentos anticapitalistas |
Es muy normal escuchar opiniones muy dispares sobre la situación del mal llamado "tercer mundo", y sobre cómo solucionar el problema del hambre. Desde la hipócrita posición del FMI y el BM y sus ajustes estructurales y seudo-ayudas al desarrollo, hasta Bill Gates diciendo que la solución al problema de la pobreza se encuentra en enviar tecnología (teléfonos móviles, Internet...) a los países empobrecidos.
Otro argumento habitual se trata de que si aquí (en occidente) vivimos mejor es porque estamos explotando al "tercer mundo".
Los argumentos del FMI y el BM y de Bill Gates, por ser hipócritas y por venir de quien vienen, son realmente desagradables, pero el argumento de que nos beneficiamos de la situación del "tercer mundo" es un argumento extendido y que muchas veces sale cuando hablamos con gente de izquierdas.
Primero de todo debemos pensar si tenemos que estar contentos con la situación en la que vivimos. Se supone que como podemos tener una casa, un coche, un ordenador, etc. nuestro nivel de vida es mejor, pero ¿realmente podemos hablar de un alto nivel de vida?
Aunque nuestras necesidades más básicas estén cubiertas esto no nos debe hacer pensar que vivimos bien.
Por poner un ejemplo cercano y concreto, hablemos de la situación en el Estado español: el proceso de modernización que comenzó el gobierno del PSOE en los 80 y que continua con el gobierno del PP en los 90 ha provocado una situación laboral y por tanto un nivel de vida que convierte la cotidianidad de un trabajador, sobre todo si es joven, en algo que se aleja mucho de una vida completa, tranquila y sin preocupaciones.
El proceso de globalización y de liberalización del mercado no sólo afecta negativamente a la vida de millones de personas en el "tercer mundo" sino a la vida de millones de trabajadores en occidente. Para la gente joven el empleo se ha convertido en "el gran problema", no hay casi trabajos estables, la mayoría son eventuales, sin porvenir y mal pagados.
Es casi imposible imaginar el irse de casa con un sueldo que, con mucha de suerte, ronda las 100.000 ptas al mes. Con esta situación es imposible planear mínimamente tu vida.
El empleo eventual crea una gran incertidumbre en lo que respecta al futuro y al presente. Si creéis que esto es exagerado echad un vistazo a vuestro alrededor y pensad en cuanta gente menor de 24 años conocéis con un trabajo fijo o con un sueldo superior a las 115.000 ptas al mes.
Obviamente, es mejor esta situación que a la que se enfrentan millones de personas en el "tercer mundo", pero esto no debe hacernos sentir ni orgullosos de nuestra situación ni culpables por la explotación. ¡Los trabajadores de occidente no controlamos nuestras propias vidas!
Tenemos que plantearnos por qué aquí vivimos mejor que en el "tercer mundo". Uno de los factores fundamentales se encuentra en que la mayoría de países empobrecidos han sido víctimas de un periodo colonial, que en muchos casos ha sido el factor principal responsable de su situación actual.
Un claro ejemplo es el de la India; antes del periodo colonial tenia una economía saneada y sus productos se vendían bien en el mercado extranjero, sobre todo en Gran Bretaña, después de éste la situación en la India fue muy diferente, las necesidades de las empresas británicas destrozaron la economía en la India y el país se vio brutalmente empobrecido. ¡La pobreza no es una casualidad!
Otro de los errores clave de este argumento está en no relacionar el nivel de vida con el hecho de que en occidente el capitalismo está más avanzado, sobre todo, por una cuestión histórica, puesto que el capitalismo nació en Europa. Esto no quiere decir que el sistema capitalista es tan coherente que después de unos cuantos años nos puede otorgar mejoras, sino que a la vez que se crea y fortalece el sistema capitalista también lo hace la clase trabajadora.
Debido a la posición que ocupan en la sociedad los trabajadores y la necesidad colectiva de estos, es necesario mirar a la clase trabajadora como el principal agente de cambio en la sociedad capitalista.
Si en occidente las condiciones de vida son algo mejores que en el "tercer mundo", se debe a más de 150 años de luchas de trabajadores, que han ido arrancando mejoras a las clases dirigentes, ¡nadie nos ha regalado nada!
Y si en occidente trabajamos 8 horas y no 16, es porque los trabajadores históricamente han luchado por conseguir estas mejoras, la situación de supuesto privilegio con respecto al "tercer mundo" no es un regalo de los dirigentes, ni tiene una relación directa con la explotación a la que las grandes empresas y Estados tienen sometido al "tercer mundo".
No debemos sentirnos culpables por la situación penosa de millones de personas alrededor del mundo, en primer lugar porque no es una situación creada por nosotros, sino por nuestras clases dirigentes. ¿Acaso nos sentimos culpables de tener trabajo mientras otros están en el paro? ¡Esto sería absurdo!
La gente de a pie, la sociedad civil, no ha creado esta situación, y no sólo no la ha creado sino que no la fomenta en absoluto.
Un buen ejemplo de esto último son las campañas de beneficencia, si a la gente le diera igual que otras personas se muriesen de hambre estas campañas no tendrían tanto éxito.
El gran problema está en que estas campañas utilizan el argumento de que a nosotros nos sobra y debemos repartirlo, pero a quien realmente le sobra el dinero es a los grandes empresarios y a nuestros dirigentes y estos no están dispuestos a desprenderse de su dinero ni de su poder fácilmente.
Ellos son (como los banqueros del BM y el FMI) quienes se encargan de crear e intentar perpetuar esta situación. Por eso el 26 de septiembre en Praga tenemos que estar demostrándoles a los dirigentes de la economía mundial, que no sólo no nos sentimos culpables sino que sabemos perfectamente que ellos son los verdaderos culpables y que no les dejaremos que esto siga así.
Chema de los Ríos
Cartas |
Una vez más, volvemos a ver a la policía más rancia, que teóricamente ya había desaparecido, capaz de torturar y asesinar a personas indefensas por el sólo hecho de su condición social o del color de su piel. La muerte de Antonio Augusto Fonseca, guineano de procedencia, en comisaria ha devuelto a la palestra pública el racismo inherente en la policía. Las manifestaciones se han desatado.
La policía de Arrecife (Lanzarote) ha sido capaz de mentir descaradamente a la familia de la víctima y a la sociedad en general, con excusas que casi parecen de risa o salidas de una película macabra, como la última versión oficial en la que acusan a los familiares de haber manipulado el cadáver!
Lejos de esto debemos aclarar que se trata de un asesinato racista hecho con total impunidad por las "fuerzas del orden del Estado".
Vemos, más claramente que nunca, los efectos directos de la criminalización de los inmigrantes que a través de los medios de comunicación y del gobierno les utilizan como chivo expiatorio de los males de la sociedad, ya sea el paro, la delincuencia, etc. Pero en realidad, el causante de los problemas reales es la ley de extranjería.
Lejos de conseguir los efectos deseados, la ley de extranjería no acaba ni acabará con estos problemas, sino que los empeorará.
Quizá podríamos pensar que se trata de un caso aislado en que a una gente un tanto violenta y un poco racista se le fue el caso de las manos, como algunos medios nos han intentado vender últimamente.
Pero para poder entender estos casos y no caer en el tópico de que la gente es violenta por naturaleza y que no podemos hacer nada para evitarlo, debemos ver estos actos, que por desgracia se repetirán en el futuro hasta que no cambien las bases que los crean, como consecuencia directa de la política racista del Partido Popular, con su nueva ley de extranjería, como máximo culpable.
Es en este contexto, en el que los mass media sólo hablan de oleadas de inmigrantes criminalizándolos, donde se crea el clima adecuado para el racismo.
Así pues, hay una relación directa entre el cierre de las fronteras con los ataques racistas, ya sean hechos por policías o por grupos de jóvenes racistas.
Ante estos hechos, los antirracistas no podemos quedarnos indiferentes, tenemos el deber de combatirlos ideológicamente y decir abiertamente lo que se esconde detrás y, activamente, mediante la solidaridad y el debate en las calles, en las escuelas, en el trabajo, argumentando que los culpables del paro no son los inmigrantes, sino los ricos y como ellos se reparten la riqueza.
Marta y Jordi, Barcelona
El pasado 12 de agosto alrededor de las 23 horas tuvo lugar en el barrio Ca n'Oriac en Sabadell un altercado de carácter racista.
Un grupo de jóvenes, algunos conocidos en el barrio por lucir símbolos neonazis y estética skin, increparon a unos jóvenes de origen subsahariano que viven en el barrio desde hace meses, en total harmonía con los demás vecinos. Estos se reunieron con unos compañeros y fueron en busca de los racistas que al verlos llegar demostraron su único principio: ser muy "valientes" cuando son superiores en número o fuerza a sus víctimas, por lo que huyeron.
En pocos minutos se presentó la policía y volvieron a agruparse los racistas, junto con curiosos, al verse protegidos por la policía. Los jóvenes africanos pedían explicaciones a la policía por su pasividad ante las agresiones racistas, a la pregunta de uno de ellos de si es que los africanos no se merecían un respeto y si no eran seres humanos, los policías les contestaron pidiéndoles la documentación y deteniendo a varios inmigrantes que no la llevaban. Esto hizo que los racistas se crecieran al ver que su actitud quedaba impune mientras que la respuesta de los inmigrantes era aprovechada por la policía para detenerlos.
No se quedó aquí la persecución policial sino que junto con los nazis y curiosos se desplazaron al domicilio de uno de los inmigrantes que vive con sus hijos pequeños, mientras que algunos policías entraban en el domicilio se empezaban a acumular más jóvenes en los alrededores y a menos de diez metros de una dotación de la policía nacional un grupo de ellos empezó a cantar canciones racistas, realizar el saludo nazi y gritar frases del tipo "Fuego al inmigrante", "Hay que colgarlos a todos", "No queremos ni negros ni moros". Todo esto delante de dos policías que no mostraron en ningún momento ni la más mínima intención de intervenir.
Cuando la policía se marchó, parecía que todo se había calmado, entonces, un grupo de jóvenes arremetieron contra los propietarios de un bar por recriminarles su actitud.
Los racistas durante todo el tiempo que duró el incidente no paraban de repetir que tenían que darles una "lección" a los inmigrantes, lo que hace suponer que si no se toman medidas adecuadas para pararlos puede ser que surjan de nuevo brotes racistas.
Desde esta carta queremos hacer llegar nuestro rechazo a cualquier tipo de actitud de carácter racista o fascista que podemos ver muy a menudo en las calles de nuestra ciudad, al mismo tiempo queremos hacer llegar una queja ante la pasividad de las "fuerzas de seguridad" y de los responsables políticos, ya sea a nivel de la Generalitat como a nivel estatal, más preocupados en criminalizar a los inmigrantes que vienen en busca de una vida mejor, que en perseguir a los grupos neonazis que insultan, agreden y que incluso han llegado a asesinar a nuestros conciudadanos.
Unos vecinos de Ca n'Oriac
Plagiando a la gran luchadora Rosa Luxemburg: Los reformistas buscan abolir las aberraciones capitalistas, pero no al propio capitalismo.
Después de mi trayectoria en IU y en el PCE, puedo afirmar que no son la alternativa al Estado capitalista, si acaso, pueden ser el mejor de los males.
Una organización que se dice de izquierdas (IU), o que se proclama la vanguardia del proletariado (PCE), existe y se desarrolla sin cuestionarse y combatir enérgicamente la legislación actual, con la Constitución monárquica a la cabeza que, como señalaba Marx, no es sino la voluntad de la clase burguesa erigida en ley.
La actual dirección de ambas organizaciones, no teniendo bastante con la retirada de confianza que les hizo una gran parte de su electorado, mantiene una patética pelea interna por las migajas de un poder político que no merecen. El sistema capitalista actual debe ser derrocado, pero no por un partido que intente reemplazar a la única clase con poder para hacerlo: la clase obrera.
Sólo una acción revolucionaria de las grandes masas trabajadoras es capaz de doblegar el sistema.
No podemos usar las instituciones capitalistas para derrocar al Estado, pues, éstas están hechas para servir y proteger a la clase dirigente. Solamente mediante una lucha consciente y constante a todos los niveles, podremos empezar a construir un nuevo poder popular que ponga los cimientos de una sociedad nueva.
No obstante, no podemos renunciar a las luchas sectoriales por pequeñas reformas, pero ningún partido reformista llega ahora, actualmente, a cuestionar la misma existencia y necesidad del sistema capitalista. No se puede derrocar al capitalismo con las instituciones que éste ha creado para defender sus privilegios. Estas luchas, no son, sino, una preparación para la revolución.
El capital siempre buscará la limitación y el control de esas reformas, que es algo que no podrá hacer ante un estallido revolucionario de la clase obrera, que conquistará el poder político, y eliminará para siempre la explotación que el capital siembra diariamente entre nosotros.
Óscar Javier Domingo,
Burgos
Como todos los andaluces sabemos, Rota es una de las poblaciones que cuentan con una base militar norteamericana dentro de su territorio. Desde hace más de una década se han realizado protestas reclamando la desmantelación de la base y la marcha del personal americano.
Esta manifestación, que se realiza en el mes de mayo, consiste en una marcha de varios kilómetros desde el puerto de Santa María hasta la base militar de Rota.
Por otro lado, esta ciudad también es el escenario de la protesta anual, celebrada en agosto, contra el bombardeo nuclear de Hiroshima, la Marcha del silencio.
Ambas protestas cuentan con la participación de un gran número de colectivos: es uno de los pocos encuentros en los que se da la unión de muchas tendencias en torno a un mensaje común: ¡OTAN no, bases fuera!
Sin embargo, aunque nos encontramos ante una de las protestas más aglutinadoras de toda Andalucía, el número de asistentes y el apoyo social de la población roteña va decreciendo año tras año.
La Marcha del silencio de este agosto ha contado con una presencia alarmantemente minoritaria.
Posiblemente, la razón principal por la que muchos trabajadores no se sienten atraídos por los reclamos de las organizaciones convocantes, es la falta de una alternativa para el mantenimiento de sus puestos de trabajo. Todos sabemos que en Rota la mayor parte del desarrollo económico depende directa o indirectamente de la presencia militar.
Nos encontramos, sin embargo, con que los trabajadores y las trabajadoras roteños están dispuestos a luchar por una mejora en su nivel de vida. Prueba de ello es la huelga que se realizó hace unos meses en la misma base para conseguir un aumento general de salarios.
Esto nos muestra que las organizaciones no están sabiendo atraer a su lucha a una población que está dispuesta a manifestarse por mejorar su situación frente a la dependencia de la base norteamericana.
Es de vital importancia que tengamos en cuenta la situación de estos trabajadores y trabajadoras a la hora de plantear la desmantelación de la base, ya que, sin su apoyo, es seguro que no contaremos con la fuerza necesaria para conseguir nuestros objetivos de desmilitarización y de resistencia al imperialismo americano.
Miguel Sanz, Granada
Caminamos hacia una economía global, que está provocando grandes reestructuraciones económicas y sociales en extendidas zonas del planeta.
El desarrollo de la sociedad industrial, y el avance de las tecnologías, hace tiempo penetró fuertemente en el ámbito doméstico, introduciendo así cosas tan integradas en la sociedad actual como lo son el gas, el agua corriente, la electricidad, los electrodomésticos, etc.
Estos 'avances' forman parte de algunas de las virtudes que se le podrían atribuir al capitalismo. Éste se vio obligado a crear todas estas herramientas para poder tener un mejor rendimiento, es decir: electrodomésticos para liberar a la mujer de algunas de sus obligadas tareas en casa, (y suavizar así el segundo empleo que como todos ya sabemos una mujer tiene desde el momento en que nace) para así ampliar la mano de obra. Transportes como el tranvía o el tren sólo para abarcar una extensión más vasta con las mercancías y agilizar el rendimiento de producción. Dinero público dedicado a la investigación, para mejorar el armamento. Y el nuevo boom de estos últimos tiempos: Internet, creado en la década de los 70 por los EEUU en la guerra fría. Era necesario encontrar un sistema de comunicaciones que tuviera diversos caminos por los cuales pudiera llegar la información de un punto a otro, ya que si hubiera una única ruta, ésta se podría ver quebrantada por la bomba atómica.
Todo esto y más, creado por y para ellos, para los que lo pueden pagar y mantener, para quienes pueden sacarle jugo. Es cierto que nosotros hemos salido beneficiados, en muchos aspectos, de esta nueva tecnología, pero habría que cuestionarnos hasta que punto.
También es cierto que el ser humano es egoísta, pero ¿Podemos ser tan sumamente egoístas como para poder afirmar que ¡Sí! el progreso tecnológico es 100% positivo, cuando miramos a nuestro alrededor y vemos que cientos de personas mueren por causa de necesidades mucho mas importantes que tener o no cargada la batería de litio del móvil? ¿Podemos creer a ciegas en unos avances que están repercutiendo tan negativamente en el medio ambiente y están explotando de una forma brutal a la mano de obra? ¿Podemos estar orgullosos realmente de todo esto?
Así pues, tenemos que dar las gracias al capitalismo por todo, gracias por ser tan desinteresados, gracias por ayudarnos a crear un mundo tecnológicamente avanzado y por potenciar las desigualdades entre países, gracias por agilizarnos la compra creando grandes superficies totalmente monopolizadas donde podemos encontrar todo lo que queramos y más, sin tener que ir a los pequeños comercios familiares. Gracias por ayudar a que el mundo dentro de unos años sea un estercolero. Gracias por hacer llegar a todos y a todas los frutos de las nuevas tecnologías (Todos sabemos que en los países subdesarrollados disfrutan de ordenadores, agua corriente, electricidad, gas, etc. ¿no?)
Gloria, Barcelona
Después de oír las notícias acerca del hombre guineano asesinado por la policía en las Islas Canarias, pensaba que debería compartir mi experiencia sobre la brutalidad de la policía española.
Mientras tomaba copas en Torremolinos con dos amigos, uno de nosotros se perdió. A la una de la madrugada, el otro amigo y yo encontramos a nuestro amigo siendo arrastrado, por la acera, por la policía. Les había pedido informació sobre una dirección.
Intentamos resolver la situación, cuando ya le habían golpeado y lo habían metido en un coche policial. Al intentar anotar la matrícula, me empujaron y doblaron un brazo.
Mientras tanto cinco policías golpeaban a mi otro amigo con porras y lo metieron en otro coche policial, donde siguieron con la paliza. Cuando estos dos coches se habían ido, me pegaron, me esposaron y me metieron en una furgoneta.
Una vez en comisaría, pregunté dónde estaban mis amigos. Me dijeron que estaban muertos.
A los tres nos golpearon en camino a la comisaría y también mientras estábamos bajo custodia. Después de quitarnos la ropa y registrarnos, nos metieron en una celda.
Por la mañana nos hicieron un juicio rapidísimo, donde nos hicieron varias acusaciones falsas, incluyendo la de apuntarles con láseres de juguete y la de herir gravemente a un policía.
Durante las 13 horas de nuestra detención no recibimos ni un vaso de agua, incluso después de que uno de nosotros había explicado que era diabético. La reacción de la policía a esto fue golpearle en la cara.
Todos tenemos 17 años y no somos corpulentos. La cantidad de fuerza utilizada fue totalmente desproporcionada. Un policía incluso me dijo que disfrutó al golpearme.
Aunque mi caso no se compara con el del hombre guineano en las Canarias, nos ha dado, a mí y a mis amigos, una idea de la brutalidad de la policía española. Firmemente creo que son capaces de asesinar.
Joe Dawson, Londres
Internacional |
por Amparo Torres
Bill Clinton consiguió en junio la aprobación de su plan para ganar la guerra sucia en Colombia. El senado de los EEUU dio el visto bueno al "Plan Colombia" de Clinton, que significa miles de tropas norteamericanas, helicópteros y armas químicas que ya han comenzado a llegar al país sudamericano.
El pasado mayo, el New York Times publicó que los EEUU habían financiado la fumigación con herbicidas en un pueblo colombiano. Supuestamente se trataba de eliminar plantaciones de coca. Como consecuencia, muchos niños enfermaron, se destruyeron las cosechas y murieron pollos y peces. El plan de Clinton tiene un coste de 200.000 millones de pesetas y está apoyado por la mayoría de los gobiernos europeos.
EEUU justifica esta acción aduciendo que es una parte vital de la "guerra contra la droga". Argumenta que Colombia está en manos de "terroristas de izquierdas" que organizan y se benefician de la exportación de heroína y cocaína a los EEUU. Pero las guerrillas no son las responsables de este comercio. La mayor parte del tráfico de drogas y las matanzas durante una guerra civil, que dura ya 30 años, son responsabilidad del ejército colombiano y los grupos paramilitares de derechas.
El propio ejército norteamericano está involucrado en el tráfico de drogas. El año pasado, la esposa del jefe de las fuerzas especiales antinarcóticos norteamericanas fue descubierta pasando cocaína de contrabando.
El motivo real que hay detrás de la intervención de los EEUU es su preocupación por la inestabilidad en Sudamérica, una región que consideran de vital importancia militar y económica.
Los trastornos políticos en los países que rodean a Colombia (Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia) han aumentado sus preocupaciones durante este año. Las guerrillas controlan el 40% de Colombia, por lo que EEUU ha estado animando al gobierno colombiano a negociar con ellas para estabilizar la situación.
Pero la nueva intervención de los EEUU está dirigida a imponer una "solución" a la guerra civil que satisfaga los intereses norteamericanos. Las grandes multinacionales apoyan el plan. El "Plan Colombia" convertirá al país en la tercera base militar estadounidense más grande después de Israel y Egipto.
La guerra contra la droga no es más que una tapadera para la vieja lucha contra la insurrección, en la que EEUU ya tiene gran experiencia. Ya la utilizó en los 70 en Nicaragua y en los 80 en El Salvador.
Cientos de miles de colombianos llevaron a cabo un día de huelga el día 11 de agosto para protestar por la situación que se les viene encima. Un líder sindical resumió con estas palabras el sentimiento masivo: "No vamos a seguir cargando sobre nuestros hombros el peso de los ricos".
Durante el último año han tenido lugar protestas y huelgas en la mayoría de países latinoamericanos. Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia, Honduras, Guatemala, Perú, Colombia... El foco de las protestas es diferente en cada país, pero hay un denominador común en el descontento: el rechazo a las políticas neoliberales. Estas políticas pro-mercado han sido adoptadas en los 80 y 90 en toda Latinoamérica. Los dirigentes locales las han aplicado, apoyados por el FMI y el gobierno de los EEUU.
Como consecuencia de ellas, más de la mitad de las familias de toda Latinoamérica viven actualmente por debajo del nivel oficial de pobreza.
Decenas de miles de personas participaron, la primera semana de agosto, en las protestas en Perú contra la toma de posesión de Alberto Fujimori como presidente y las medidas económicas que piensa aplicar.
Seis personas han sido asesinadas en las protestas, duramente reprimidas por la policía. El líder de la oposición, Alejandro Toledo, se ha convertido en el abanderado de las protestas, aunque en realidad sus propuestas no ofrecen una alternativa real a las políticas neoliberales.
Fujimori "ganó" la reelección en unas elecciones llenas de polémica y que muchos consideran amañadas. Fujimori ha estado en el poder durante más de una década y su gobierno es cada vez más represivo.
Pocos días después de su accidentada asunción del poder, Alberto Fujimori anunció un paquete de medidas económicas que comprenden un reajuste del gasto público y normas de austeridad, aduciendo que con esas medidas se reactivará la economía peruana.
La premura con que el gobierno peruano adopta esas medidas tiene que ver con la necesidad de cubrir la brecha fiscal existente, generada por los gastos derivados de la campaña para la reelección de Fujimori.
Carlos Boloña, neoliberal ortodoxo y ministro de economía desde el comienzo del mandato de Fujimori, sigue ocupando el mismo puesto después de la reelección. A causa de la estrategia económica impulsada por Boloña ahora hace 10 años, 12 millones de peruanas y peruanos viven en situación de pobreza. De ellos, 3 millones y medio se encuentran en situación de pobreza extrema.
La Confederación de Trabajadores del Perú anunció para octubre nuevas movilizaciones contra el gobierno de Fujimori y sus medidas.
Casi un millón y medio de trabajadores (el 90%) secundaron en Zimbabwe una huelga general durante la segunda semana de agosto. La capital, Harare, y la segunda ciudad, Bulawayo, quedaron casi en silencio.
Un trabajador de Bulawayo dijo: "Esta acción muestra lo fuertes que podemos ser. Muestra cómo puede haber una solución de la clase trabajadora a los problemas económicos y políticos que tiene que afrontar la gente de Zimbabwe".
La huelga, que inicialmente tenía que durar tres días, fue reducida a uno por los líderes de la federación de sindicatos. Estos tuvieron miedo de que los trabajadores empezaran a aumentar sus demandas y se organizaran por ellos mismos.
Las elecciones del pasado junio en el país han tenido mucho que ver en esta huelga. El resultado de las elecciones demostró que los trabajadores quieren un cambio. El estrecho margen que dio la victoria al partido del presidente Robert Mugabe, que ya llevaba 20 años en el poder, ha dado confianza a los trabajadores, que están dispuestos a luchar por sus derechos.
El partido de Mugabe, el ZANU-PF, obtuvo 62 escaños, mientras el partido en la oposición, el MCD (Movimiento por el Cambio Democrático), obtuvo 57.
El MCD ganó de forma aplastante en las grandes ciudades. En algunas de éstas obtuvo el 85% de los votos y en casi todas más del 70%. Sin embargo muchos campesinos y trabajadores del campo creyeron en la promesa de Mugabe de quitarles las tierras a los ricos granjeros blancos. Esta estrategia de apoyo a los campesinos en contra de los terratenientes blancos ha dado finalmente la victoria a Mugabe, que arrasó en las áreas rurales. La violencia y la intimidación de los secuaces de Mugabe jugaron también su papel, como también la torpe posición de los líderes del MCD, que, buscando el respaldo internacional y local de los ricos, dieron a Mugabe un gran empuje al denunciar el movimiento de toma de las tierras de "extremista e injusto".
Durante la jornada de huelga, el presidente Mugabe aceleró su campaña para redistribuir la tierra de los ricos granjeros blancos entre los campesinos negros. Esto resulta ser una enorme hipocresía para un hombre que ha sido incapaz de redistribuir la tierra en los 20 años que ha gobernado el país.
La estrategia actual ha sido diseñada para ganar popularidad y ganar las elecciones. Una vez conseguido esto, puede cambiar de dirección en cualquier momento.
La huelga demuestra que los trabajadores tienen claro que la elección no va a resolver la crisis. El desempleo es ahora más del 50% y la pobreza alcanza al 75% de la población. Los sueldos son muy bajos. Además Mugabe ha enviado 11.000 soldados a una guerra cara y sangrienta en el Congo. Ha preferido bajar los sueldos y recortar servicios para contentar a capitalistas locales y multinacionales. La sanidad está hecha trizas, la corrupción dentro del gobierno es enorme y el SIDA mata a miles de personas cada semana. Estos temas no van a evaporarse y centrarán el debate político cada vez más.
Munyaradzi Gwisai es miembro de la organización ISO en Zimbabwe que, como Izquierda Revolucionaria en el Estado Español, forma parte de la corriente Socialismo Internacional. Fue elegido parlamentario en las pasadas elecciones generales del 24 de junio a las que se presentó como miembro de la coalición Movimiento para el Cambio Democrático (MCD). Obtuvo 12.616 votos (el 73%), frente a los 3.234 obtenidos por el partido de Mugabe.
¿Qué tipo de campaña hizo ISO?
La campaña se llevó a cabo dentro de la coalición que se constituyó bajo el nombre de Movimiento para el Cambio Democrático (MCD). A pesar de ello nosotros presentamos nuestro propio programa electoral.
El programa que defendemos rechaza el libre mercado como camino a seguir, un camino en cambio defendido por el liderazgo del MCD y llevado a la práctica por el gobierno de la Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (ZANU-PF).
Nuestro programa reclama un salario mínimo ligado a la tasa de inflación y un convenio laboral que garantice el derecho de huelga, así como la igualdad de derechos para los trabajadores del sector público y el sector privado. También reclamamos el derecho a que las mujeres que se encuentran en situación de baja maternal reciban el sueldo íntegro.
Pedimos la introducción de controles sobre precios y subvenciones, y el fin de las privatizaciones.
El programa también reclama la expropiación, sin compensación, de las granjas comerciales y la entrega de la tierra a los campesinos. Asimismo, pedimos mayor financiación para la educación y la sanidad públicas, reivindicación que resumimos en el eslogan "Que paguen los ricos para financiar a los pobres y a los trabajadores".
Reclamamos la cancelación de la deuda externa.
Además incluimos la demanda de que los trabajadores controlen el mismo MCD, dado que el partido se ha desplazado hacia la derecha.
Finalmente, y como se puede leer en nuestros carteles, reclamamos "Poder para los trabajadores y los pobres. Por el poder de los trabajadores y el socialismo".
¿Qué pretende conseguir ISO dentro del MCD?
Habrá elecciones presidenciales en el 2002, hecho que tenderá a mantener la unión dentro de la coalición electoral. Durante todo este tiempo es importante para nosotros estar cerca de los trabajadores en los pueblos clave. El peligro hubiera sido que nos hubiéramos quedado aislados.
Nuestro principal motivo para trabajar dentro del MCD es intentar influir y crecer. Somos un grupo pequeño pero aspiramos a influir en las luchas en todos aquellos lugares en los que estemos presentes.
Todo depende de la lucha de clases. Si se intensifica, nuestro papel será más relevante e influyente. Esperamos que la lucha de la clase trabajadora reafirme esa influencia sobre el partido, pero tampoco nos hacemos ilusiones, habrá conflictos entre nuestra tendencia y el resto de la coalición.
En cualquier caso, tenemos muy clara la necesidad de construir una alternativa revolucionaria. Y ahora tenemos mayores oportunidades trabajando dentro del MCD.
Ideas en acción |
Vivimos en una de las sociedades más violentas de la historia. Y además, ésta es totalmente injusta. Las víctimas de esta violencia somos los que no podemos escoger.
En la actualidad, mueren millones de personas en guerras que sólo responden a los intereses de los más ricos.
Existe la posibilidad de alimentar a cuatro mundos, pero sin embargo solo un cuarto de la población mundial se alimenta correctamente. Mueren cada día personas por enfermedades que serían fácilmente curables.
Injusticias y desigualdades que sólo se explican entendiendo el juego del capital.
El sistema actual utiliza sus estructuras de poder para construir un mundo a la medida de sus intereses y sus necesidades, pasando en la mayoría de los casos, por encima de la gente. Esto se hace, y sólo puede hacerse, mediante la violencia.
El simple hecho de que exista un Estado, o sea, que haya una dominación de clase, ya es violento.
Como repulsa a este sistema, han salido históricamente varias formas de luchar. La mayoría de ellas pueden enmarcarse en dos grandes tendencias: la pacifista, y la que aboga por la acción directa o la violencia individual.
Los dos métodos plantean una resistencia a este mundo injusto, a la vez que plantean formas alternativas para crear una nueva sociedad igualitaria. Estamos de acuerdo con esta resistencia, siempre nos pondremos de su lado. Pero a la vez creemos que no es suficiente.
La no-violencia representa una forma muy bonita para cambiar el mundo. Pero es utópica por el simple hecho de que los jefes y la clase dirigente no se dejarán quitar el poder así como así.
Si de nosotros dependiera que la revolución o el cambio fuera pacífico, no habría ninguna discusión.
El problema es que ellos, como se ha demostrado en todas las luchas y revoluciones habidas hasta ahora, emplearán toda su violencia contra nosotros.
Basar nuestra lucha en una resistencia a secas, sin ánimo de ir más allá, es caer en un discurso pesimista.
Por desgracia, la lucha por un mundo mejor, es una tarea difícil que necesita de algo más que resistir o desobedecer las leyes.
Por lo que se refiere a la acción directa, nunca debemos criticarla a nivel moral o ético. Entendemos que la rabia de las personas que sufren la represión de este sistema pueda canalizarse y tomar una forma violenta.
Pero ¿es la violencia de unos pocos la solución al problema?
¿Cuál es la diferencia entre la violencia de una minoría con respecto a la de una mayoría?
El primer problema que surge con la práctica de una violencia de minorías, es que excluye a todo el conjunto de la sociedad, que también está explotada por este sistema.
Esta forma de lucha, en lugar de crear lazos de solidaridad entre todos los frentes, crea divisiones artificiales que debilitan al movimiento.
Lo más importante es entender cómo funciona el mundo, quién puede cambiarlo y cómo hacerlo.
Si queremos que un movimiento tenga fuerza, debemos hacer que el máximo de gente participe en él.
Mediante la acción directa de una minoría lo que conseguimos normalmente es minimizar el movimiento. Y aunque ésta sea una práctica mucho más radical, no consigue nada, por la falta de apoyo dentro de la clase trabajadora.
Si intentamos, por ejemplo, que a la manifestación del 12 de octubre venga el máximo de gente posible, aunque no sea tan radical, podremos hacer frente a la amenaza fascista, mostrar a la gente que el antifascismo es tarea de todos (y por tanto conseguir aumentar el movimiento), y quizá lo más importante de la lucha: acabar también con los prejuicios de la gente que se involucre en el movimiento.
Lo importante con la movilización es que ésta nos permita crear una unidad capaz, realmente, de cambiar las cosas. La lucha llevada por pequeños grupos no permite nada de esto.
La violencia es una cuestión de clase.
Siempre debemos oponernos a la violencia de los más ricos, ya que significa muerte, hambre y desesperación para la mayoría de la población.
Igual que siempre debemos apoyar aquella violencia que intente defenderse del Estado o del capital. Esa violencia que defiende los intereses de los explotados y de los oprimidos.
Pere Duran y Mireia Krespo
GlobalizaciónMito y realidad |
La economía globalizada |
La palabra globalización está de moda desde hace ya tiempo. Algunos dicen que es lo que superará todos los problemas de la humanidad, cual una feliz aldea global conectada por Internet y teléfonos móviles. Otros -con más razón- lo ven como un nuevo peligro para la gente corriente.
Pero lo que falta es una explicación de qué es, realmente, la globalización. David Karvala escribe.
Algunos comentaristas se centran en cuestiones como Internet o la internacionalización de la cultura. Sin embargo, parece claro que la base de cualquier concepción de la globalización tiene que ser la internacionalización de la economía.
Se destacan las altas tasas de inversión extranjera, el crecimiento del comercio exterior y la creación de empresas multinacionales cada vez mayores, como evidencia de un salto cualitativo hacia una economía globalizada, diferente que todo lo conocido anteriormente.
Pero la verdad es que esta internacionalización no es tan nueva.
"Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes.
"Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países... Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias... que ya no emplean materias primas indígenas, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo... En lugar del antiguo aislamiento y la autarquía de las regiones y naciones, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones."
Así escribieron Marx y Engels en el Manifiesto comunista ya en 1848.
En su época, estas palabras eran más una predicción que una descripción de la situación reinante. Sin embargo, a finales de siglo XIX ya se habían cumplido. Entre 1848 y 1914, el comercio mundial creció en un 900%. A finales del siglo XIX, la mitad de las inversiones británicas iban al extranjero.
Sorprendentemente, también hace un siglo, se hablaba de la globalización como la superación de los problemas del capitalismo.
El teórico de la socialdemocracia alemana, Karl Kautsky, argumentó que la integración de la economía mundial, y por lo tanto de los Estados, había llegado a tal extremo que era impensable, irracional, que un Estado declarase la guerra contra otro, dado que tal paso implicaría bombardear a sus propias fábricas.
Desafortunadamente para Kautsky, y más aún para la humanidad, poco después estalló la I Guerra Mundial, el mayor conflicto bélico nunca conocido.
Los marxistas revolucionarios Lenin, Bujarin y Luxemburg vieron el mundo de otra forma. Analizaron el imperialismo como un paso más en el desarrollo del capitalismo, que seguía siendo un sistema violento y explotador.
El imperialismo no implicaba la superación de las contradicciones del capitalismo, sino su extensión a nivel mundial. La competencia económica llevó a la competencia militar.
La guerra no fue una aberración, sino que seguía la lógica del sistema.
Poco después de la I Guerra Mundial, vino el gran crac de 1929. Aquí, en una de las paradojas típicas del capitalismo, la competencia internacional y la creciente dependencia del Estado, por parte de los capitalistas en cada país, revirtió en una época de proteccionismo y de capitalismo de Estado.
Los capitalistas respondieron a la crisis encerrándose y, en diferentes grados, incluso fusionándose, con sus propios Estados. El caso más extremo fue el de la URSS, donde la contrarrevolución de Stalin produjo un capitalismo de Estado a un nivel del 100%. Pero, entre los años 30 y los 70 del siglo XX, todos los Estados controlaban sectores importantes de la economía, e intervenían en la economía nacional.
Se bautizó la versión occidental de este modelo como keynesianismo, ya que fue el economista británico Keynes el que había propuesto la intervención estatal como solución a las crisis económicas.
Pero el período de boom, después de la II Guerra Mundial, no fue creado por una política keynesianista sino que fue el producto de la situación especial creada por la guerra fría, donde dos superpotencias tenían la capacidad económica de animar a toda la economía mundial con sus gastos armamentísticos.
En los 70, ya no podían sostenerse estos gastos y las crisis volvieron. El keynesianismo no pudo hacer nada.
La nueva ortodoxia a nivel doméstico fue el neoliberalismo: privatización, desregularización, y ataques a los servicios sociales.
Para las empresas, otra respuesta a la crisis fue la búsqueda de la reducción de costes por medio de la internacionalización de la producción. De ahí el crecimiento de la inversión extranjera y el comercio exterior en los últimos 30 años.
La globalización no es una nueva época de paz y tranquilidad, sino el modelo actual de capitalismo. La I Guerra Mundial irrumpió en el anterior período de internacionalización del capital. Sólo con mirar la intervención de la OTAN en Kosovo, se ve que el estallido de guerras sigue siendo parte del capitalismo.
Como a principios del siglo XX, la internacionalización del capitalismo produce más peligro de guerras, no menos.
Alguna gente de izquierdas utiliza lo anterior para argumentar que la globalización es sólo un mito.
Algunos, incluso, llegan a criticar las movilizaciones como las de Seattle o Praga, diciendo que "oponerse a la globalización es hacer apología al capitalismo nacional" y que es "reaccionario".
Es verdad que la extrema derecha no tiene problemas para utilizar cualquier retórica -incluyendo la oposición a la globalización- con tal de avanzar en sus tesis, y deberíamos ser precavidos ante las "soluciones nacionales". Pero nadie puede pensar que Seattle representó un movimiento nacionalista o derechista.
Pero hay otros problemas serios con este argumento.
Primero, aunque es cierto que ya existía mucho comercio internacional o principios del siglo XX, igual que hoy, hay diferencias entre los dos períodos; la historia nunca se repite exactamente.
En el primer período, gran parte de este comercio se basaba en la extracción de materia prima de las colonias por parte de que los países imperialistas: no se dio producción internacional como tal.
Ahora, hay producción capitalista -no sólo la exportación de cacao, petróleo etc.- en todos los países del planeta. Y esta producción ha experimentado un grado de integración, sobre todo entre los países más industrializados, nunca visto antes.
Hace un siglo, el imperialismo se basaba en la competencia entre los diferentes países de occidente para conseguir partes de África, Asia y América Latina, con tal de obtener materia prima. La globalización abandona gran parte de estos continentes, sobre todo África, a la vez que se abre a enormes negocios entre la Unión Europea, América del norte y Japón.
Otra diferencia es que hace un siglo, no se dieron movimientos enormes de capital financiero. Estos negocios multibillonarios no son la clave de la globalización, pero sí suponen un elemento muy desestabilizador, como se vio con la caída de las monedas de las "economías tigre" del sudeste asiático en 1997, lo que, a su vez, fue un factor en la revolución indonesia de mayo de 1998.
Este ejemplo lleva a la otra razón para no menospreciar la oposición a la globalización.
Un movimiento puede empezar culpando a un elemento específico del capitalismo, como causa de los problemas -por ejemplo, los grandes movimientos de capital- pero si se pone a luchar, se dará cuenta que es imposible aislar este factor del resto del sistema.
Hoy en día, la lógica de la oposición hacia la globalización no es el convertirse en la apología para el capitalismo nacional, sino en una oposición al capitalismo en su conjunto.
Hacer esta evolución depende, en parte, de la presencia en estos movimientos de gente que fomente y apoye este cambio. Otros querrán limitarlo todo a unos retoques al sistema, nada más.
Los que queremos ir más allá tendremos que organizarnos, para poder ofrecer argumentos y alternativas a los que dudan entre seguir adelante o echarse atrás.
Una de las ideas típicas asociadas con el concepto de la globalización es que los estados se quedan impotentes ante el mercado internacional y las multinacionales.
Irónicamente -o tal vez no- son los dirigentes de los partidos socialdemócratas, que llevan un siglo defendiendo la idea de reformar el capitalismo desde el Estado nacional, los que ahora dicen que el Estado no puede desafiar al mercado.
Dicen que no pueden desviarse de la política neoliberal -recortes sociales y privatización, junto con reducciones de impuestos para las empresas- porque las multinacionales simplemente se irían a otro país.
Obviamente, a la izquierda no nos gusta esta conclusión, pero ¿tiene fundamento su argumento?
Como se ha dicho arriba, a los capitalistas les es fácil mover millones de dólares tan sólo con presionar una tecla del ordenador. Pero esto es sólo capital simbólico.
El capital de verdad, que consiste en fábricas, refinerías petrolíferas etc. no puede moverse tan fácilmente. Mover una fábrica de un país a otro es un proceso costoso que puede durar no segundos, sino años.
Tampoco se trata de sólo mover un edificio y unas máquinas. Una fábrica en las afueras de Barcelona, puede contar fácilmente con un suministro de piezas, de proveedores conocidos. Tiene mano de obra cualificada. Tiene infraestructura para hacer llegar sus productos a los clientes. Y no se deja todo esto, meramente porque los salarios son más bajos en otro país.
Pero hay un fallo, más fundamental aún, en todo el argumento de la superación del Estado.
La globalización de las empresas empezó ya en la etapa anterior de capitalismo de Estado, y en base a ella. Las empresas se lanzan al mercado mundial, no como huérfanas, sino con el respaldo de su "hermano mayor", su Estado nacional. Si una empresa petrolífera tiene problemas en Oriente medio, no recurre a sus expertos en marketing, sino, en última instancia, al ejército de su Estado.
Incluso en relaciones que se supondrían menos conflictivas, entre las empresas europeas y estadounidenses, el Estado tiene un papel que jugar.
Cuando, hace unos meses, Deutsche Telekom quería comprar una importante empresa de móviles en EEUU, el Gobierno estadounidense, lejos de su retórica de libre mercado, intentó bloquear la compra. La empresa alemana, a su vez, consiguió que la UE amenazara a EEUU con represalias, y la compra salió adelante.
Una empresa que no hubiese sido respaldada por un Estado fuerte, no habría podido realizar la compra.
Los lazos entre las empresas importantes -"multinacionales" o no- y su Estado nacional, van en ambas direcciones. Este hecho se ha visto recientemente en dos casos relacionados con Telefónica.
La dirección de Telefónica negociaba juntar esfuerzos con la empresa holandesa KPN. El Gobierno español se opuso al trato, alegando la participación estatal holandesa en KPN. A pesar de las quejas de la UE, la fusión se bloqueó.
Otro ejemplo fue la reciente salida de Villalonga de la dirección de Telefónica, que no fue más que una represalia tardía, pero clara, por la situación embarazosa que el ex-amigo de Aznar había creado, justo antes de las últimas elecciones generales, con sus "stock options".
La simbiosis, entre el Estado y las empresas basadas en su país, se expresa de mil maneras.
La importancia actual de América Latina, como destino de las inversiones extranjeras españolas, está directamente relacionada con la influencia política en la zona del Estado español. El mismo interés de KPN en Telefónica fue, en gran parte, motivado por la posibilidad de aprovecharse de esta influencia en aquel continente, para favorecer sus propias inversiones.
La relación de los Estados con los capitales es contradictoria. Una empresa armamentística vendería armas a un enemigo de su Estado, si pudiera sacar beneficios sin causarse demasiados problemas, a la vez que, toda empresa de armas, depende enormemente de los contratos estatales.
Pero no es una situación en la cual el Estado quede impotente ante las empresas multinacionales y las fuerzas del mercado, sobre todo cuando se trata de los Estados de los países ricos.
Los marxistas siempre han sabido que el socialismo no llegará mediante reformas estatales, aunque pequeñas reformas si son posibles. Si los Gobiernos socialdemócratas no las hacen, es porque no quieren desafiar, ni mínimamente, a los capitalistas. Para ellos, la globalización es sólo una coartada para encubrir su fracaso político.
La cuestión más importante es cómo podemos responder a los ataques que se están produciendo en nuestras vidas -ya seamos de los países "avanzados" o de los países pobres-. Ataques que ya no vienen exclusivamente de la mano de los jefes nacionales, sino que son también impulsados por organismos como el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercio.
Siempre tenemos que recordar el hecho básico de cualquier sociedad de clase: que nosotros no necesitamos a los ricos, pero ellos no pueden vivir sin nuestro trabajo. Este hecho no ha cambiado en absoluto con la globalización, al contrario. Si antes, la clase capitalista de un país dependía del trabajo de los trabajadores de su país, ahora la clase capitalista internacional depende del trabajo de una clase trabajadora internacional.
En otras palabras, los trabajadores que hacen huelgas de masas, como en Zimbabwe o Colombia, afectan directamente a los capitalistas en Europa y Estados Unidos, además de afectar a los de su propio país.
Mientras, los trabajadores en muchos lugares de trabajo en el Estado español tienen colegas en otros países, trabajando para el mismo jefe, sometidos a los mismos ataques, lo que abre la posibilidad de montar una resistencia conjunta.
No es fácil. Quedan muchas divisiones entre los trabajadores de los diferentes países; divisiones, hay que recordarlo, siempre fomentadas por los mismos jefes que celebran la superación de las fronteras para su dinero, pero quieren mantenerlas intactas entre la gente.
Sin embargo, a la vez que la globalización representa la cara actual del sistema más violento que ha existido en el mundo, siembra las semillas de la lucha internacional que puede derrocarlo.
Si esto ocurre depende, en gran medida, de las movilizaciones explícitamente internacionales como las de Praga.
Pero depende mucho más del desarrollo de lazos más duraderos entre activistas de diferentes países y, en última instancia, del hecho de establecer conexiones entre las luchas de los trabajadores de Barcelona y Buenos Aires, de Madrid y Manila.
Hay una respuesta a la globalización, y no es el aislamiento nacional, sino la solidaridad internacional.
Izquierda Revolucionaria participó en las jornadas de julio Marxismo 2000, organizadas por el Socialist Workers Party de Gran Bretaña. Este evento, que reunió en Londres a más de 6000 personas, contó con activistas de todo el mundo.
El tema clave durante todo Marxismo 2000 fue el ambiente anticapitalista y la protesta en Praga para finales de septiembre. En lucha aprovechó la ocasión para entrevistar a Johana Ruzickova, de la organización checa Socialistická Solidarita.
¿Por qué la protesta en Praga es tan importante?
Es la primera reunión del FMI en Europa del Este. Hace once años, la gente salió a la calle y derrocó al régimen estalinista. Se esperaba el fin de la Guerra Fría, el fin de la pobreza y de la explotación. Los nuevos líderes repitieron el mensaje del FMI: "Hay que apretarse el cinturón, para que en diez años nuestro país sea como Austria".
El presente es muy diferente. Entre los que tienen trabajo hay 100.000 que no han cobrado en meses porque no hay dinero. Muchas empresas están en la bancarrota y el paro sube. La media de paro en el país es del 9,5% pero en algunas partes aumenta hasta el 25%. La protesta en Praga nos da una buena oportunidad para desenmascarar la mentira del FMI.
¿Quién organiza la protesta?
La Iniciativa Contra la Globalización Económica (INPEG). Es una coalición de anarquistas, socialistas revolucionarios (Socialistická Solidarita), cristianos de izquierdas y algunos miembros de los Verdes.
¿Qué es lo que se está organizando?
Del 22 al 24 hay una contracumbre con debates y charlas para presentar las razones de la protesta. Están invitados ponentes como Susan George, Noam Chomsky y Alex Callinicos. Hay un festival cultural con música, teatro, etc.
El 26 es el día más importante. A las 9h habrá acciones en las calles. Puestos con información, teatro etc. y luego, a las 13h una manifestación que irá hasta el Centro de Congresos, donde se reúnen los delegados del FMI y el BM.
¿Quién va a participar en la protesta?
Jóvenes, sindicalistas, organizaciones ecologistas. Gente de toda Europa.
¿Y después de Praga?
El ambiente anticapitalista es global: Seattle, Washington, Millau, Praga. Mostrar nuestra fuerza en Praga puede inspirar a la gente a resistir, sea donde sea. Pero todo el mundo se está preguntando ¿Y luego, qué? Es muy importante que haya discusión y debate. Tenemos que contestar a las preguntas ¿El mercado se puede reformar? ¿Por qué se mueren de hambre en Africa? ¿Cómo nos tenemos que organizar para ganar?
Después de Praga la cuestión es que el ambiente anticapitalista se convierta en una lucha para cambiar el sistema.
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80 años del Partido Comunista de España El PCE en la historia |
Primeros años por Andy Durgan |
Hace ochenta años se formó el primer partido comunista en el Estado español. El PCE ha sido un elemento clave en la historia del movimiento obrero español; sus militantes han estado en primera fila en la lucha contra fascismo y por los derechos democráticos.
Sin embargo, la historia del partido también es una historia llena de lagunas y episodios oscuros.
Andy Durgan, autor del libro BOC 1930-1936, El Bloque Obrero y Campesino, escribe.
El PCE fue fundado en noviembre de 1921 sobre la base de los dos partidos comunistas que habían surgido del PSOE.
A pesar de la gran radicalización y las simpatías que despertaron la revolución rusa en el Estado español en estos años, una situación que en otros países había significado la organización de partidos comunistas de masas, el nuevo partido fue muy minoritario. No pudo competir con la poderosa CNT, que atrajo a muchos de los trabajadores más combativos.
Con la dictadura de Primo de Rivera (1923-30), los comunistas sufrieron la represión y el aislamiento político. Cuando llegó la República en 1931, el partido solo tuvo unos cientos de afiliados.
Con la degeneración de la revolución rusa, ya a finales de los años 20, la política de los partidos comunistas, fue supeditada a las necesidades de la burocracia soviética. En el Estado español, como en otros sitios, hubo muchos comunistas que no aceptaron la imposición de tácticas nada apropiadas desde Moscú. En 1935, a raíz de esta disidencia se formó el POUM, que incluyó en sus filas a muchos de los fundadores del PCE.
A pesar de perder a bastantes de sus militantes más experimentados, el PCE se mantuvo, sobre todo, debido al prestigio de la URSS, y creció hasta llegar a tener unos 10.000 afiliados. Sin embargo, los comunistas estuvieron bastante marginados de las luchas de la época.
Siguiendo la línea sectaria de la Internacional Comunista, el PCE denunció a los 'socialfascistas' del PSOE y a los 'anarcofascistas' de la CNT como los mayores enemigos de la clase obrera.
Con el triunfo de Hitler en Alemania, el gobierno soviético vio la necesidad de buscar aliados contra los nazis. Como consecuencia, entre 1934 y 1935, dio un giro de 180 grados en la política de la Internacional Comunista, y ahora lo que hacia falta era formar 'Frentes Populares' de todos los sectores antifascistas, incluyendo sectores 'progresistas' de la derecha.
La adopción de la política de Frente Popular por el PCE no estaba basada en ningún análisis de la situación en España. En contraste con 1931, cuando la mayoría de los trabajadores tuvieron muchas ilusiones en la República, ahora las voces que dentro del movimiento obrero estaban pidiendo la revolución eran cada vez más numerosas.
No obstante en España, el giro hacia la colaboración con las demás organizaciones obreras y de izquierdas contra el fascismo abrió nuevas posibilidades para el PCE.
El abandono del sectarismo y el giro de la IC hacia el antifascismo, permitió al PCE aprovechar las simpatías que había hacia la URSS entre muchos socialistas radicalizados por la amenaza fascista. En la primavera de 1936, los jóvenes socialistas y comunistas se unificaron en la Juventud Socialista Unificada (JSU).
A pesar de los planteamientos, muy moderados, del frentepopulismo, los partidos comunistas seguían hablando de revolución y, además poca gente en la izquierda conocían el alcance de la dictadura de Stalin en la URSS. De esta manera, se puede entender por qué los jóvenes socialistas se sintieron atraídos por el movimiento comunista 'oficial'.
Con la guerra civil el PCE iba a convertirse en el partido más importante en la zona republicana.
Stalin no quería una revolución socialista en España que pudiera poner en peligro su búsqueda de una alianza con las democracias en contra de Alemania. Para 'ayudar' al PCE, Moscú envió docenas de cuadros comunistas extranjeros quienes se convirtieron en la dirección política real del PCE durante la guerra.
Los comunistas insistieron en que la guerra era en defensa de la democracia y por la independencia nacional, y se opusieron a la revolución obrera y campesina que había surgido como respuesta a la sublevación fascista.
La idea de 'ganar la guerra primero' y hacer todo lo que fuera necesario para ganar el apoyo de las democracias, parecía lo más lógico para algunos sectores. Sin embargo, la revolución del verano del '36 había servido como inspiración a muchos trabajadores para resistir el fascismo. Además, las democracias burguesas nunca iban a apoyar la República.
Con el aplastamiento de la revolución en 1937, con la represión del POUM y la destrucción de muchos de los logros del '36, el estalinismo consiguió desmoralizar a gran parte de la base más combativa de las fuerzas republicanas y dejar a la izquierda totalmente dividida.
El PCE creció hasta de tener unos 300.000 afiliados durante la guerra, además de otros 500.000 en la JSU y tuvo una gran influencia en el ejército.
Hubo varias razones para este crecimiento: su defensa de una organización militar ortodoxa ganó la simpatía de muchos militares republicanos, su defensa de la propiedad privada atrajo a sectores de la pequeña burguesía y, sobre todo, el apoyo de la URSS a la República.
El hecho de que la censura no permitiese ninguna crítica al gobierno soviético ayudó a oscurecer la naturaleza de su intervención o de las terribles purgas que se estaban dando, en la URSS, contra los viejos dirigentes bolcheviques.
En las décadas después de la derrota, la imagen de un PCE heroico dirigiendo la lucha antifascista iba a cobrar mucha fuerza. Mientras que es cierto que miles de comunistas, tanto españoles como extranjeros en las Brigadas Internacionales, lucharon con gran valor, también se da el caso de que los malogrados anarquistas y poumistas mostraron el mismo compromiso y nivel de sacrificio, pero iban a ser tachados de 'fascistas' por el estalinismo, por el hecho de defender la revolución y criticar la política del PCE.
El PCE fue sin duda la organización más importante en la lucha contra el franquismo. Su estructura centralizada, la disciplina de sus militantes y el apoyo exterior, fueron razones importantes para que pudiera jugar este papel.
Al margen de la entrega de su gente, la línea política del PCE durante estos largos años, se distinguió por tener poco que ver con la realidad del país.
En los años cuarenta organizó una campaña guerrillera por todo el Estado, con la certeza que tal acción iba a provocar una sublevación popular contra el régimen. Desgraciadamente, la supervivencia fue la única preocupación de muchos trabajadores víctimas de la terrible represión y del hambre de los años de la posguerra.
La dirección del PCE dio la orden de retirada de los grupos guerrilleros después de que lo sugiriese el mismo Stalin en 1948, pero culpabilizó a muchos de los dirigentes dentro del país del fracaso de una estrategia que el partido había impuesto desde fuera. Con la clandestinidad y la vida en el exilio, en el contexto de la guerra fría, y un estalinismo todopoderoso, las tendencias dictatoriales y burocráticas de la dirección, ahora en manos de Santiago Carrillo, se consolidaron.
Durante la dictadura, el PCE defendió la idea de una gran alianza de todas las fuerzas, y no solamente las republicanas, opuestas al régimen de Franco. En los años 50, este planteamiento se concretó en la propuesta de la 'Reconciliación Nacional' para superar las divisiones de la guerra civil. Esta propuesta estaba basada en la idea, equivocada, que Franco estaba muy aislado, y por eso sería posible trabajar con los monárquicos y con los sectores de la iglesia y del ejército.
El PCE llegó a atacar a Franco por no ser suficientemente patriótico ya que "vendió" España a los intereses del imperialismo americano. Al mismo tiempo, el partido negó toda posibilidad de un crecimiento económico, cuando, de hecho, en los sesenta la economía española iba a crecer masivamente.
Mientras que los planteamientos generales del PCE servían para poco, sus militantes en la clandestinidad seguían con la labor heroica de la resistencia cotidiana. Cuando un nuevo movimiento obrero empezó a surgir en los años sesenta el partido estuvo relativamente bien situado para intervenir. La formación de Comisiones Obreras en esta época, primero como comités de base en los lugares de trabajo, fue apoyada por el PCE, que iba a convertirse en la dirección del nuevo movimiento sindical.
En 1968, el PCE denunció la invasión soviética de Checoslovaquia, abriendo así el camino hasta el 'eurocomunismo', una orientación más independiente de las necesidades de la política internacional soviética.
Para la dirección del PCE las grandes movilizaciones de los años setenta eran vistas básicamente como una manera de presionar a un régimen en plena desintegración para que aceptara la democratización.
En 1974 el PCE finalmente realizó su viejo sueño de Reconciliación Nacional cuando formó, con grupos democristianos y monárquicos, la Junta Democrática. Adolfo Suárez, último primer ministro del régimen, y uno de los arquitectos de la transición, entendió el papel clave que el PCE podía tener en asegurar una transición tranquila, y tuvo varios encuentros con Carrillo.
A cambio, el PCE intentó controlar el movimiento obrero y garantizó que la transición no pusiera en peligro los beneficios de los capitalistas, ni pidiera cuentas a los franquistas por sus crímenes. Como símbolo de compromiso con la nueva democracia, el PCE aceptó la existencia de la monarquía, a pesar de su pasado republicano.
Con las elecciones de 1977, el PCE defendió la necesidad de un gobierno de 'concentración democrático', basado en todos los partidos democráticos desde los comunistas hasta Alianza Popular. Después de las elecciones, la participación del PCE y CCOO en los Pactos de La Moncloa garantizó la paz social para el nuevo gobierno de Suárez.
De poco le sirvió al PCE su colaboración para asegurar una transición pacifica, que dejó en el mismo sitio a gran parte de la maquinaria represiva del franquismo.
En el ámbito electoral el PSOE, partido que casi había desaparecido durante la dictadura, con el apoyo económico masivo de los socialdemócratas alemanes, presentó una opción reformista más atractiva. El consecuente fracaso electoral del PCE -en 1982 solamente fueron elegidos cuatro diputados comunistas- provocó una crisis general en el partido y varias escisiones, incluso una encabezada por Carrillo.
Desde principios de los 80, la pérdida de militantes ha sido más o menos constante, y el PCE tiene hoy en día menos de una cuarta parte de los más de 200.000 militantes que tenía en 1978.
La creación de Izquierda Unida en 1986 significó una cierta recuperación de su apoyo electoral. Sin embargo, a pesar de las referencias a revoluciones lejanas o sus llamadas a trabajar en los movimientos sociales, en la práctica lo más importante para el PCE en las últimas dos décadas han sido las elecciones y el trabajo en las instituciones. El colapso de gran parte del mundo 'comunista' en 1989 aceleró la crisis ideológica, si no existencial, del partido.
El desastre de las últimas elecciones ha hundido más al PCE, con un nuevo Secretario General, Paco Frutos, profundamente pesimista sobre las posibilidades de la izquierda hoy en día.
Para el PCE existe el gran peligro de repetir los errores de siempre: encerrarse en la imagen de 'comunismos' lejanos, ahora Cuba, o incluso China o Corea del Norte, para justificar su existencia.
Al mismo tiempo en realidad el partido hace poco para superar su dependencia de los resultados electorales y la presencia institucional.
En contraste, donde debe mirar la izquierda combativa es hacia el espíritu de resistencia de Seattle, el MST en Brasil o las grandes movilizaciones de los últimos años en Francia.
Aquí se puede ver que aun existen muchas posibilidades para la izquierda, pero hace falta tener una visión más clara sobre nuestro pasado para entender las necesidades políticas de hoy.
Por Mike Eaude
La segunda asamblea de Esquerra Unida i Alternativa, el referente en Cataluña de Izquierda Unida, tendrá lugar los días 13, 14 y 15 de octubre en l'Hospitalet, dos semanas antes del sexto Congreso estatal de IU. Esta asamblea llega 28 meses después de la primera asamblea de EUiA, que fundó en 1998 un "movimiento político y social" para revitalizar la clase trabajadora.
Después de las derrotas electorales del 12 de marzo pasado, EUiA no ha hecho casi nada. Ejemplo de esto han sido las reuniones mensuales de representantes de los 10 distritos de Barcelona para coordinar la actividad de la organización en la ciudad: a la reunión de mayo asistieron tres personas; y a la de junio, dos.
La razón de esta falta de actividad pública es que, a diferencia de su compromiso formal de hacer campañas en los barrios y las calles para movilizar a la clase trabajadora, de hecho EUiA es una coalición electoral. Por lo tanto, los fracasos electorales del pasado año la han llevado a la depresión más profunda.
EUiA es una coalición electoral basada principalmente en el PSUC viu y el PCC, los dos partidos comunistas que juntos suman una mayoría enorme en la organización. Han estado activos esta primavera pasada, si no en la lucha de clases, sí en las maniobras internas sobre cuál de los dos saldrá reforzado en octubre. En su periódico Avant el PCC ha proclamado la necesidad de "establecer una política de alianzas con otras fuerzas de izquierdas y progresistas a nivel social, político e institucional" lo que quiere decir alianzas electorales con Iniciativa y el Partit Socialista de Catalunya. Ya en Comisiones Obreras el PCC ha hecho las paces con la mayoría (véase En Lucha de julio); ahora quiere que EUiA haga lo mismo.
En esencia, el Informe Político presentado por los líderes de EUiA para discusión antes de su segunda asamblea alcanza la misma conclusión (en el lenguaje 'codificado' tristemente típico de estos documentos): "...a la corta o a la larga, nos deberemos entender [con el Partido Socialista]" (p.20).
Rezuman pesimismo los informes político y de gestión: lo máximo que pretende el documento es "el ejemplo, no exento de dificultades, de la unidad de la izquierda en Francia". Se refiere al gobierno francés pro-OTAN, y no a la huelga general de 1995.
Dentro de EUiA hay gente que rechaza estas maniobras y falta de transparencia de la cúpula y estos pasos hacia la derecha. Rosa Cañadell, candidata al Congreso estatal en marzo, explica: "EUiA no necessita més 'papers bonics' ni 'declaracions de principi'... el que ens falta és una pràctica correcta".
Ella está integrada en el 'transversal', un movimiento dentro de EUiA que aglutina a los que quieren una organización más combativa. Es muy probable que el transversal presente una lista alternativa en la 2ª asamblea, que merezca el apoyo de cualquier delegado/a revolucionario/a.
Sin embargo, si resucita EUiA, no será mediante más debate interno, sino por el impacto de la lucha de clases. Mientras que las energías del transversal se dedican al debate interno, tampoco habrá posibilidad de promover con seriedad luchas como las de Praga o del 12 de octubre.
por Jordi Aizcorbe
Durante la semana del 7 al 14 del pasado mes de julio se celebraron, como cada año, las jornadas de discusión marxista y de debate que organiza el Socialist Workers Party, partido de la misma corriente que Izquierda Revolucionaria.
Este año, se organizaron bajo el lema "from anti-capitalism to revolution" que muestra muy bien lo que se debatió mayoritariamente en las más de 250 charlas que hubo a lo largo de toda la semana. De hecho había temas para todos los gustos, desde arte hasta la necesidad de una revolución hoy y las posibilidades de que ésta se produzca.
Allí pudimos ver como la victoria de Seattle ha inspirado a miles de luchadores de todo el mundo y pudimos debatir, con compañeros de diferentes partes del planeta, como debemos conectar este anticapitalismo, que se mostró en Seattle, con la lucha revolucionaria para poder acabar, de una vez por todas, con la miseria que estos organismos internacionales, ya sea la OMC, el BM o el FMI, están creando. También conocimos a mucha gente que, como nosotros, estaba organizando las protestas de este mes de septiembre en Praga y comprobamos como la lucha también se está globalizando.
No podemos olvidar que éste es, para la gente que quiere acabar con el capitalismo, el evento más importante a escala europea.
Otro de los eslóganes de este año en Marxism era "Armed with ideas".
Unas 7000 personas, de decenas de países, acudieron a la universidad del centro de Londres, donde se realiza Marxism, e impregnaron de optimismo y de ganas a los treinta compañeros del Estado español que pudieron ir.
Aprovechamos para compartir experiencias, debatir y aprender de la lucha de otras partes del mundo para volver con más ganas que nunca y construir una alternativa revolucionaria de base que pueda luchar para cambiar el mundo.
Nuestra tarea ahora es impregnar de este optimismo a las personas que no pudieron asistir y, extender las ideas del socialismo revolucionario que allí se debatieron a nuestro entorno e intentar que el próximo año mucha más gente conozca estas jornadas anticapitalistas que tanto nos han inspirado a los que acudimos.
Leer para luchar |
Precio: 250 ptas.
Los gobiernos de los actuales países más desarrollados están convencidos, y de hecho afirman, que la democracia que ellos han creado con su propia sociedad del bienestar, es el mejor de los sistemas posibles, pero el sistema democrático al que ellos llaman positivo, sólo sirve de tapadera para que el capitalismo más destructivo y dañino para la sociedad siga adelante sin ninguna impunidad.
Por lo tanto, hemos de ser bastante críticos con este sistema y con la gente que empieza un discurso con la palabra democracia porque detrás de todo esto se esconde una realidad que no es conocida.
En este folleto de Hal Draper, escrito a mediados de los 60, nos hace una referencia de las distintas tendencias socialistas que ha habido a lo largo de la historia y cual ha sido la diferencia entre socialismo desde arriba y socialismo desde abajo. Mientras el primero siempre ha querido cambiar la sociedad entrando en el sistema, es el caso de la socialdemocracia, haciendo al Estado el promotor de los cambios, tesis principal de Lassalle. El segundo plantea que es la clase trabajadora la que a de emanciparse por sí misma y liberarse de la opresión del Estado, esto nos lo enseñan Marx y posteriormente Debs (socialista americano).
Mientras la socialdemocracia acepta el "Establishment", el socialismo de Marx, Debs, Luxemburg... no lo acepta y promueve la revolución para acabar con las bases del sistema.
Hal Draper también hace mención al anarquismo y a su precursor Proudhon, que era todo menos libertario. Hace una desmitificación del carácter libertario del anarquismo.
Este folleto ayuda a aclarar la diferencia que existe entre el socialismo que promulgaba Marx y el "socialismo" que se dio en la URSS y el "socialismo" todavía existente en Cuba y en China.
Xavi Lluch
Noticias de IR |
Durante todo el verano, Izquierda Revolucionaria ha realizado una serie de actividades con la intención de dar a conocer las manifestaciones de Praga contra el FMI y el BM y las que se van a realizar aquí, en el Estado español, los días 23 y 26.
Los días 16, 17 y 18 de agosto, durante las fiestas de Gràcia, hicimos dos ventas por día.
Una en la parada de metro de Fontana y otra en la Plaça del Diamant. La primera fue una venta muy animada, y conectamos con la gente gracias a las firmas contra el racismo y los controles de inmigración.
En la plaça del Diamant tuvimos la oportunidad de hablar más extensamente con la gente. Aprovechamos para dar información sobre Praga, sobre la manifestación de los días 23 y 26 de septiembre, y sobre el FMI y el BM.
Lo que comprobamos es que todavía hay un desconocimiento sobre lo que son y representan estos organismos internacionales. Gracias a nuestra octavilla, y al tríptico del MRG pudimos informar a la gente. Entre los tres días, vendimos 100 periódicos aproximadamente, y lo conseguimos conectando las octavillas con el artículo de las páginas centrales de nuestro periódico. Convertimos nuestra mesa en un punto de reunión. La gente se acercaba a nosotros para discutir sobre la globalización, anticapitalismo, racismo, etc. Conseguimos hacernos muy visibles. Llevamos una pancarta con el eslogan: «Abramos las fronteras, cerremos el FMI y el BM» para remarcar la importancia del movimiento anticapitalista y el hecho de ir a Praga.
También realizamos una charla sobre la globalización y sus efectos, a la que asistieron unas 25 personas.
Hablaron ponentes de IR sobre la globalización y del MRG sobre las acciones que se llevarán a cabo y el viaje que se está organizando para ir a Praga.
En el debate se habló de si realmente era tan importante lo de Seattle. La conclusión fue que, si bien paralizando una cumbre no se cambia el mundo, las luchas pueden acrecentar el optimismo y encender la chispa de luchas masivas por todo el mundo.
Aina Garcia y Pere Duran
En pleno agosto, 50 personas se amontonaron en un local de Lavapiés para participar en un videoforum sobre los hechos de Seattle. Todos recibimos con aplausos las imágenes de la maravillosa victoria que se narraba. Después, varias personas se apuntaron para ir a Praga.
El MRG, que agrupa individuos y grupos de ideas diversas (Ecologistas en Acción, RCADE, CNT, JCM,...), se reúne cada jueves en forma de asamblea.
En una reunión hubo un caluroso debate sobre cómo ganar las bases de los sindicatos y de otras organizaciones de izquierdas para que participen en las actividades. Como consecuencia, el grupo de información está redactando un manifiesto para enviar a los diferentes grupos, que serán convocados a una asamblea.
El sindicato CGT está apoyando la campaña, y 10 de sus militantes ya se han organizado para ir a Praga.
Una de las lecciones de Seattle es que la fuerza reside en la unidad. Pero tal unidad sólo es factible si va acompañada, tal y como se dio en Seattle, de una libertad total para expresarnos, tanto a nivel individual o como grupo. Por eso, estamos insistiendo en que la campaña a de animar a que los grupos de izquierdas se sumen a la manifestación del día 26 como tal, es decir, con libertad para traer sus propias pancartas, propaganda, etc.
Varios colectivos están preparando la participación de Valencia en las protestas contra el FMI y el BM.
El 22 de julio, IR participamos en una protesta simbólica delante del McDonald's en el centro de la ciudad. Bajo el lema "el mundo no es una mercancía", se repartieron octavillas denunciando la política del FMI y el BM, expresando nuestra solidaridad con José Bové, y anunciando la protesta en Praga.
Mike Orr
El 25 de agosto, se hizo en el casal «El Forn» de Girona, una charla informativa acerca de lo que es el MRG y las actividades que se están preparando para luchar contra el FMI y el BM.
Se pasó el vídeo sobre Seattle y se habló sobre cómo se podía montar una plataforma en la ciudad. Se está intentando implicar al máximo de grupos, partidos, ONG's, sindicatos y gente.
Las actividades que se harán son, una huelga en la universidad e institutos, charlas informativas para explicar a cuanta más gente mejor, en qué consiste la globalización del capital y qué podemos hacer para luchar, así como una manifestación contra el BM y el FMI.
Albert Cornellà
El MRG de Jerez se ha propuesto la labor leónida de montar la resistencia global en 2 meses. Para ello, hemos intentado reunir al mayor número de colectivos, partidos, ONG's y asociaciones que puedan identificarse con el movimiento.
Entre nuestras intenciones tenemos la de ser un referente a la hora de criticar a la triada FMI, BM y OMC. Se hará una manifestación el 23 de septiembre. La labor propuesta en la asamblea hasta que llegue esta fecha, sin olvidar que seguiremos después, es la de ir creando una opinión crítica entre la población. Creemos en la necesidad de que el MRG de Jerez sea un referente no-violento, pero sí crítico, frente a lo que seguramente saldrá en los medios de manera manipulada.
Intentamos darle a nuestro discurso un acercamiento a las realidades de nuestra ciudad. Promover la crítica local, es promover la crítica global.
Por otra parte, el MRG de Jerez ha seguido el esquema de Seattle. Somos distintos grupos de visiones diferentes que nos hemos unido en una protesta común. Es importante pararse en esto, el descrédito que queremos conseguir, ante esta nueva táctica capitalista, no se hace sólo desde visiones generales, sino también desde colectivos dedicados a sectores determinados. Inmigración, mujeres, parados, ecologistas, sindicalistas, y todos los que cabrían en la lista, se alzan en la protesta como ejemplos claros de los oprimidos.
Este es un proyecto importante para nuestra ciudad: junto a la importancia de la lucha, cantidad de gente inquieta está creciendo en el entorno. Hemos visto importante el hecho de luchar contra la invitación forzosa a sacrificios que imponen el FMI, BM y OMC, en una ciudad donde el paro ha hecho estragos durante los últimos años.
Nuestra ciudad ha perdido la práctica de la movilización y de la crítica. Uno de nuestros principales objetivos es recuperar estos dos valores fundamentales para el desarrollo de un mayor grado de democracia.
José Manuel Sanz, MRG Jerez
Otros compañeros nos han informado de reuniones del MRG en Granada, Burgos, Aranjuez...
Este 12 de octubre y 20 de noviembre:Como en Francia contra Le Pen y en Austria contra Haider |
Por Tani Escobar
"Hay que poner coto férreo a los inmigrantes, porque, si no, la reacción de los españoles va a ser más dura que en otros países" Fco Pérez Corrales, secretario general de Democracia Nacional, partido integrante de la plataforma ultraderechista España 2000, que apuesta en su programa "por el sistema democrático para llevar a cabo su proyecto".
La pregunta es... ¿qué entienden ellos por democracia?
Las crisis económicas inherentes al sistema capitalista causan un clima de desesperación, descontento y malestar que en muchos casos propicia el aumento de grupos fascistas.
La política demagógica fascista se presenta entonces como una posibilidad para acabar con esta situación pues, entre sus argumentos, destaca la lucha contra el modelo capitalista para establecer un nuevo orden.
La historia ha demostrado la falsedad de este argumento desenmascarando la relación existente entre fascismo y capitalismo. Así lo explica Sebastian Balfour en su libro, La dictadura, los trabajadores y la ciudad, que trata sobre la clase trabajadora durante el franquismo:
"De hecho, el principal objetivo del nuevo orden fue restaurar plenamente el sistema capitalista en fábricas, minas, oficinas y haciendas y asegurar que nunca más sería amenazado por un levantamiento social".
Ésta es la realidad del fascismo, acabar con los sindicatos, con las organizaciones populares, con los partidos obreros, torturar y asesinar a militantes de la oposición, destruir cualquier idea contraria a su régimen. El fascismo elimina todo resquicio de resistencia a sus intereses. ¡Así funciona su "democracia"!
Para conseguir poner en práctica su política totalitaria, los partidos fascistas necesitan algo más que resultados electorales favorables. Hay dos puntos básicos sin los cuales el fascismo no llegaría al poder.
l El primero de ellos, es la existencia de un movimiento de masas capaz de imponer el miedo y sofocar cualquier expresión de desacuerdo con su régimen. Estas organizaciones -que Hitler denominó tropas de asalto y que llegaron a estar formadas en 1932 por 400.000 militantes- deben introducirse en todos los ámbitos de la sociedad y actuar en cada uno de ellos, infundiendo el terror.
l El segundo punto, es el apoyo de la clase dominante, de la Iglesia y del ejército. La alianza con éstos es decisiva para conseguir la victoria fascista. Tanto Hitler como Mussolini recibieron el apoyo de los partidos burgueses, la iglesia y el ejército para llegar al poder. La Iglesia española tildó al alzamiento franquista de "nueva cruzada".
Su política demagógica-populista tiene respuestas distorsionadas pero suficientemente convincentes a la hora de explicar los problemas del sistema. En 1930, los culpables de la crisis alemana eran los judíos. Actualmente, el chivo expiatorio ha cambiado, siendo el inmigrante el culpable de las incongruencias del sistema.
La construcción de una alternativa de izquierdas, que sea capaz de dar la respuesta correcta a qué es lo que no funciona (el sistema capitalista con sus cíclicas crisis) y demuestre que la alternativa no es, en absoluto, la política fascista, sino la construcción de una sociedad justa, basada en la igualdad y la libertad, es fundamental para detener a los nazis.
El 12 de octubre en Barcelona y el 20 de noviembre en Madrid, como cada año, grupos fascistas saldrán a la calle para ejercer su "derecho a la libertad de expresión". No se les puede conceder libertad de expresión a quien desea acabar con toda libertad.
Su libertad de expresión permitió que en la Alemania nazi fueran asesinados 6.000.000 de judíos, 2.500.000 de polacos, 500.000 gitanos, 400.000 prisioneros rusos, 100.000 disminuidos físicos o psíquicos y decenas de miles de socialistas, comunistas, gays y demás víctimas de los campos de concentración.
Su libertad de expresión permite, hoy, brutales ataques contra inmigrantes, transexuales, homosexuales, comunistas, independentistas... No debemos dejarles actuar.
Estas dos fechas son claves para el antifascismo en el Estado español. Cada año se realizan manifestaciones de protesta en estas dos ciudades. Pero, desgraciadamente, también cada año son menos las personas que participan y más criminalizadas sus protestas.
El antifascismo no debe ser la lucha de una minoría. El movimiento antifascista debe reunir a todas las personas que desean pararle los pies a quienes promueven el odio racial, la homofobia y el totalitarismo. La unidad de acción es la clave para acabar con ellos.
Tenemos la oportunidad, este año, de actuar unidos demostrando la repulsa que nos causa su presencia en las calles de nuestra ciudad. Una campaña que una a la izquierda radical con las asociaciones de vecinos, los sindicatos, los grandes partidos que se identifican como de izquierdas, etc. No hemos de ser reacios a unirnos a estos últimos por el trabajo de sus cúpulas, puesto que la lucha no viene de ellas sino de sus bases, que son quienes realmente sufrirían la toma del poder por parte del fascismo.
Una gran movilización como las habidas en Francia contra el Frente Nacional o en Gran Bretaña, promovidas por la Liga Anti Nazi, conseguirán acabar con la amenaza fascista.
En el Estado español el movimiento fascista no es muy grande, pero puede llegar a serlo con la agrupación de los partidos ultraderechistas en la plataforma España 2000. Entre sus consignas destaca "la lucha sin cuartel contra el sistema de partidos actual", el "perseguir con dureza la inmigración" y la creación de una "España para los españoles". Si no nos ponemos manos a la obra, lo que ahora parece un peligro lejano, pronto puede llamar a nuestra puerta.
Hitler dijo que "si nuestros enemigos nos hubiesen parado los pies desde el primer momento, desde que éramos un pequeño grupo, habrían acabado con nosotros. Nunca después, cuando ya éramos un gran movimiento unido".
Entender estas palabras es la manera de ponerse en marcha y crear un gran movimiento de masas que corte de raíz las pretensiones de un nuevo holocausto.
"Recientes campañas han demostrado que hay mucha gente dispuesta a movilizarse por temas concretos, si se hace bien el trabajo...
Sin embargo, queda claro que las fuerzas más moderadas de la izquierda, igual que la burocracia sindical, o bien no se dan cuenta del potencial de movilización que existe, o bien tienen pocas ganas de organizarlo.
¿Qué podemos hacer desde la izquierda radical para responder a esta situación?...
El problema es que, demasiadas veces, la izquierda radical ni se plantea ganarse a otra gente para sus posiciones...
La consulta social contra la deuda externa y la protesta contra el desfile militar han sido un éxito. Hay que tomar la misma postura política para las próximas luchas que se darán en un futuro.
Convirtámonos en activistas todavía radicales, pero capaces de construir movimientos que puedan ganar el apoyo de miles, incluso decenas de miles de personas... Hay dos caminos para la izquierda radical: seguir por el de siempre, siendo una minoría que, por culpa de una estrategia cerrada, no consigue extenderse a miles de personas; o mantener firmes los principios, pero teniendo a la vez una flexibilidad estratégica que ayude a conectar con grandes sectores de la sociedad.
La izquierda radical no puede conformarse con ser una minoría aislada y perseguida. A pesar de las diferencias, la izquierda radical debe aceptar el desafío de movilizar de forma mucho más ambiciosa... Entre todas y todos podemos dar un vuelco importante a las luchas que vienen.
Los que firmamos esta carta queremos hacerlo, y te llamamos a compartir con nosotros este desafío."
Esto es un extracto de una carta que muchos activistas están firmando, a favor de una lucha unitaria contra el fascismo, y en otros ámbitos. Algunas de las firmas hasta ahora son:
Rubén Bastida González, RCADE Alcobendas, MRG Madrid; Miguel Berbel Sánchez, CGT Madrid, RCADE Pozuelo; Elvira Boix, Redactora, En lucha; Ivan Borderas, Coordinadora Antifascista de Rubí; Antonio Buitrago, Estudiante de secundaria, Jerez; Marga y Fausto, Profesores, Zaragoza; Jordi Aubia i De Hiçes, Miembro de El Militante; Eduardo Andradas, Sec juventud U.C.N. CCOO (Alcobendas); Javier C., Administrativo, CCOO Madrid; David Carrido Palacios, Profesor de deportes, Albacete; Mireia Crespo, Campaña contra Pedro Varela; Chema de los Ríos, Trabajador de telecomunicaciones, Madrid; Xavier de Pedro Puente, RCADE, Sants-Montjuïc - BCN, biólogo parado; David Díez, Associació d'estudiants progressistes, UPC; Marta Digón, Afiliada a Iniciativa-Verds, JOC y a la Federació d'Ensenyament de CCOO.; Pere Duran, Sindicat d'Estudiants; Pau Duran de Haro, Dependiente; Jordi Gaitx Moltó, Historiador, Sant Feliu de Guíxols; Teresa García, Activista, USTEC; Jordi Giménez Duran, Enginiero técnico topógrafo; Rufo Gómez, Funcionario, Toledo; Dani González, RCADE Madrid; Ioné González Meneses, Acción Ciudadana Contra la Globalización Neoliberal, Canarias; José Luís Gredilla, Delegado sindical de CCOO, Departament de Treball, Generalitat de Catalunya; Albert Juanola Galceran, Estudiante de secundaria, Girona; Cristina Juárez, Ecologistas en Acción, Madrid; Marta Martínez, Estudiante de telecomunicaciones superior; Jorge Muñoz, Secretario organización JCM Alcobendas; Sergio Oliete, Miembro de la RCADE; Alejandro Pérez, IU Alcorcón; Rocío Pérez Jiménez, Teleoperadora, estudiante UA Madrid; Francisco Perez Martinez, Secretario de medio ambiente CC.OO. Norte.; Francesc Rota, RCADE - Nodo de Gracia; Lluc Salellas Vilar, Plataforma Revolucionària d'estudiants de Secundària, Girona; Ahmed Sidi, Activista saharaui; Oscar Simon Bueno, Biólogo; Oriol Teixidó, Trabajador del PAS, UPC; Empar Tomás, Plataforma Antifeixista del Maresme; Juan Vázquez Arango, Solidaridad Obrera, Aranjuez... y 50 más.