Editorial | Contra la UE: movilización y anticapitalismo
La presidencia de turno de la Unión Europea (UE), que recae sobre el gobierno español los primeros seis meses del año 2010, será una de las oportunidades más claras para visualizar las propuestas de la izquierda anticapitalista y movimientos sociales para hacer frente a la crisis y sus consecuencias. El discurso dominante tiende a menospreciar nuestras propuestas, tachándolas de radicales o utópicas. Por nuestra parte, sabemos que a pesar de tener recetas claras y factibles (seguramente también radicales) de cómo hacer frente a la crisis y evitar que la acabemos pagando trabajadoras y trabajadores, éstas no serán escuchadas a menos que las configuremos en torno a un discurso alternativo claro y completo. Para que este discurso pueda ir más allá de los círculos activistas y militantes, la clave es basar nuestras propuestas en una movilización social lo más amplia y combativa posible. En este sentido, los próximos cinco meses de presidencia española de la UE son claves para hacer patente que existe una salida progresista a la crisis.
Nos encontramos ante una ocasión brillante para desenmascarar el supuesto ‘espíritu progresista’ de la UE y poner de relieve que el modelo de la UE es un modelo que desde su nacimiento ha servido a las clases dirigentes europeas para imponer el neoliberalismo, basado en la competencia ciega y la desregulación. Esto queda patente con las diferentes políticas impulsadas desde las esferas europeas. Por ejemplo, la Política Agraria Común (PAC) se ha mostrado como una apuesta clara por la agroindustria de grandes multinacionales que aplasta la pequeña agricultura, creando desequilibrios territoriales y sociales, y favoreciendo la proliferación de transgénicos y la continua destrucción del medio ambiente.
Hay que entender la UE como un centro de poder desde donde se impulsan las políticas racistas de la Europa fortaleza y que culpabilizan a la inmigración de los efectos de la crisis, o las políticas que hacen que las mujeres sigan cobrando un 15% menos que los hombres por el mismo trabajo. En el 2002, durante la pasada presidencia española de la UE, supimos aprovechar este hecho para dar un impulso a la oleada de protestas contra la Europa del capital y la guerra y contra el gobierno del PP. Ahora, a pesar de encontrarnos en un momento político diferente al del 2002, menos marcado por la movilización, tenemos que saber ligar nuestro discurso contra la crisis con uno de sus principales responsables, como es la UE y sus políticas.
Zapatero y su gobierno intentarán aprovechar este semestre para hacer una huida hacia delante y escabullirse de pagar un precio político por la crisis y su gestión. Ante las fórmulas vacías del socioliberalismo que representa el actual gobierno, es necesario que entre todos demos pasos en la construcción de una alternativa anticapitalista que sea capaz de parar los pies a la envestida neoliberal y la crisis. Los próximos meses deben servir para aglutinar luchas, dando un paso más en la construcción de un referente político basado en la movilización en la calle y la unidad de los y las anticapitalistas.




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