Situación política estatal
Documento sobre la situación política estatal de la Asamblea Estatal de En lucha/En lluita 2009. La situación política a nivel estatal sigue estando marcada fundamentalmente por la crisis económica global. Desde la primavera pasada las noticias sobre la situación económica son dispares y a menudo profundamente contradictorias. Fue en el mes de mayo cuando la ministra de Economía Elena Salgado habló por primera vez de la aparición de los “brotes verdes” y el inicio de la recuperación económica.
Una semana más tarde, tras conocerse los datos de la actividad económica en los países de la OCDE, tanto el Banco Central Europeo como el Banco de España y la Fundación de Cajas de Ahorro repetían los mismos argumentos. Se hablaba del principio del fin de la crisis, de un giro en la economía global y el abandono del oscurantismo.
Seis meses más tarde no se han hecho realidad ninguna de sus previsiones. Incluso insistiendo en la abstracta idea de que el panorama económico estaba mejorando, el ministro de Trabajo Celestino Corbacho declaró durante las vacaciones estivales que quedaba un largo camino para abandonar la crisis. Unos argumentos avalados por las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) que a primeros de octubre de 2009 informaba que la actividad económica en el Estado Español caería un 3,8% en 2009 y un 0,7% en 2010 alcanzando una tasa de paro del 20,2% de la población activa. El informe del FMI señalaba además que no se alcanzarían los índices económicos de 2008 hasta el 2014.
Durante este tiempo, tanto el gobierno como las instituciones económicas globales se han mostrado incapaces de dar, por lo menos, unas previsiones coherentes, poniendo en clara evidencia la gran incertidumbre existente. Si en primer lugar los rumores de recuperación se mostraron falsos, cabe decir también que aventurarse a señalar cual será el escenario económico dentro de cinco años o incluso dentro de seis meses es prácticamente imposible, convirtiendo la situación económica en poco menos que impredecible.
Motivo por el cual la crisis seguirá siendo un eje transversal en las políticas del gobierno y un tema fundamental a nivel ideológico tanto para los movimientos sociales como para las organizaciones políticas de la izquierda antineoliberal. Campañas como el Foro Social Mundial en Madrid y el Fòrum Social Català en Barcelona y la presidencia española de la UE en 2010 deben incidir políticamente en este tema.
Escenario de crisis
El último informe del Ministerio de Trabajo una vez finalizado el mes de septiembre sitúa el paro en el 17,9% de la población activa, algo más de 3.709.000 personas. Con los datos disponibles en los primeros siete meses de 2009 se han finalizado un total de 13.299 Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) afectando a más de 414.000 trabajadores. A todas estas cifras hay que añadir los resultados del informe que el Ministerio de Hacienda realizó en agosto cuyos resultados muestran que un 63% de los y las trabajadoras cobran menos de 1.100 euros brutos mensuales. Cabe sumarle también la situación absolutamente precaria de cientos de miles de personas inmigradas en condiciones de clandestinidad que no figuran en ninguna estadística.
Ante esta coyuntura el gobierno de Zapatero sigue haciendo un esfuerzo por mostrarse como una alternativa progresista ante los ataques de la derecha y la patronal. Las últimas decisiones anticrisis, los famosos y polémicos 421 € mensuales para cierto tipo de parados, la negativa a reformar la contratación y el despido, y la subida de impuestos se han presentado con un carácter progresista con el fin de extender las ayudas, proteger a los y las trabajadoras y garantizar el gasto social. Pero a pesar del pretendido carácter de izquierdas de sus reformas, éstas empiezan a ser poco convincentes para algunos sectores afines al PSOE, votantes y simpatizantes que confiaban en un salida progresista a la crisis y que lentamente empiezan a perder la confianza en el gobierno. La credibilidad del gobierno socialista muestra ya unas primeras fisuras. Desde la izquierda anticapitalista será más necesario que nunca desenmascarar este inocuo progresismo del gobierno. De hecho, el gobierno ZP ya a inicios de octubre empezó a anunciar, por boca de su Vicepresidenta Económica Salgado, que hará una reforma laboral, aunque ésta no afecte al despido y la contratación. Veremos dónde acaban estos cambios.
El polémico Programa Temporal de Protección por Desempleo e Inserción que ofrece 421 € mensuales durante seis meses a quienes no cobran ningún tipo de subsidio es la mejor de las muestras del progresismo del que se disfraza el gobierno del PSOE. Si para los más desprotegidos el gobierno ha destinado 1.140 millones de euros hay que recordar que el plan español de rescate de bancos donó más de 200.000 millones a las entidades financieras. Ésta es la política del gobierno en tiempos de crisis y así seguirá siendo.
Tal injusticia social, ante las ya mermadas economías domésticas, se verá agravada aún más por la retirada de la deducción de 400 € en la declaración de la renta y la reciente subida de impuestos indirectos sobre el consumo, principalmente el IVA. En este sentido, si el gobierno del PSOE asegura que tales medidas van destinadas a garantizar el gasto social, no queda la menor duda de que la medida se ha tomado porque el gasto social está en peligro. Eso ya se encarga de recordarlo el PP en sus declaraciones insistiendo en que el gobierno debería reducirlo.
Por otro lado, el gobierno ha vuelto a impulsar en octubre el “diálogo social” entre empresarios y los sindicatos mayoritarios para analizar, en primer término, las negociaciones de los cientos de convenios colectivos pendientes. Todo parece indicar que estas negociaciones acabarán por un pacto que limitará las subidas salariales afectando otra vez más a la pérdida de poder adquisitivo de los y las trabajadoras.
Nos encontramos, pues, ante un gobierno que quiere aparentar estar junto a los trabajadores en los momentos difíciles, pero que su práctica le lleva en otra dirección. Partiendo del carácter social-liberal del PSOE, gobernando sin mayoría absoluta y sin ninguna fuerza política a su izquierda capaz de intervenir significativamente en su acción de gobierno, podemos imaginar fácilmente hacia dónde bascula la práctica de gobierno en estos tiempos.
A Zapatero y a su gobierno no les resultará nada fácil mantener durante mucho tiempo el equilibrio necesario para defender un discurso que no cuadra con sus prácticas. Por un lado, porque el PP y la patronal española seguirán arrastrando al gobierno a la derecha, machacando las vacilaciones del ejecutivo en pro de una reforma laboral que únicamente busca mantener las tasas de beneficios de la grandes empresas y cargar –más todavía– el peso de la crisis en las espaldas de la clase trabajadora. Pero por otro lado, aunque todavía no sea muy visible, para un número creciente de personas el gobierno se está mostrando incapaz de dar una respuesta favorable a los y las trabajadoras. Y ahí existe el potencial para abrir un nuevo ciclo de movilizaciones. Sin embargo, también debemos tener en cuenta que con cifras de paro tan elevadas hay mucha gente que tiene miedo a perder su empleo y esto puede, a su vez, frenar las movilizaciones. Además, las cúpulas dirigentes y los cientos de sindicalistas burocratizados de CCOO y UGT se resisten como pueden a movilizar en las calles y aún más a convocar una necesaria huelga general.
Compromiso con la Europa neoliberal
Durante este próximo curso será especialmente importante remarcar el compromiso del gobierno con la Europa del capital y la guerra. Durante los seis primeros meses del año, el gobierno español presidirá la UE. Para los movimientos sociales y la izquierda anticapitalista será una excelente ocasión de denunciar el carácter neoliberal del gobierno Zapatero y plantear la necesaria construcción de alternativas políticas.
En muchos aspectos el PSOE se ha escusado en Europa para poner en marcha políticas y directrices abiertamente regresivas. Solo es necesario recordar su campaña favorable primero a la Constitución Europea en 2005 y después al Tratado de Lisboa en 2007 con todo lo que ello significa: desregulación del mercado de trabajo, liberalización de los servicios y privatizaciones. O sin remontarnos tan lejos, la aplicación del mercantilista, precarizante y privatizador Espacio Europeo de Educación Superior.
Durante el curso pasado, el discurso europeo sobre la “necesaria” aplicación del Plan Bolonia no fue ningún freno para asistir a uno de los cursos políticamente más agitados del movimiento estudiantil de los últimos años. Las manifestaciones, los referéndums y las ocupaciones de las facultades fueron la tónica general del curso. Esto nos enseña que a pesar de usar a Europa como escudo de protección, también es posible poner en marcha grandes campañas en su contra.
Sin ningún género de dudas, las directrices europeas son responsables de la situación económica y política actual. La campaña contra la presidencia española de la UE será sin duda uno de los focos de actividad más importantes del segundo semestre. Con movilizaciones en distintas ciudades del Estado español, deberemos hacer un esfuerzo extra para hacer que éstas sean lo más amplias posibles y centren sus esfuerzos en construir grandes movilizaciones con mensajes lo más radicales y combativos posible.
Militarismo
También es necesario recordar otros aspectos de la política de Zapatero. Especialmente en cuanto a política exterior se refiere. Cuando en 2004 el PSOE llegó a la presidencia del gobierno lo hizo bajo la bandera del pacifismo retirando las tropas españolas de Irak de forma inmediata. Bajo un rechazo social masivo a la guerra, el PSOE supo aprovechar el rédito político de esa situación.
Hoy, sin embargo, el gobierno socialista sigue la estela dictada por la OTAN y la administración Obama al respecto de Afganistán. Unas directrices que continúan con la lógica de la guerra contra el terror. Altos cargos de la OTAN han repetido en distintas ocasiones que es necesario incrementar la cifra de soldados extranjeros en Afganistán y esa está siendo la política que sigue Carme Chacón, ministra de Defensa. El contingente militar español desplegado en Afganistán ha ido en aumento. A los más de 700 militares presentes en suelo afgano hasta ahora hay que sumarle un nuevo contingente de 220 recién llegados durante el mes de septiembre y la modificación al alza de la ley que establece los cupos de militares españoles en el extranjero.
Mientras la situación en Afganistán es de principio a fin un escenario de guerra abierta, el gobierno de Zapatero sigue insistiendo en la retórica de la misión de paz y en una la falsa operación de la ONU cuando es de la OTAN. Aunque las protestas organizadas hasta ahora han sido extremadamente débiles, el continuo goteo de soldados españoles y el aumento de la resistencia en general contra las tropas extranjeras podría provocar que mucha gente se plantee qué hacen allí las tropas españolas y la retirada de las tropas vuelva a la agenda política. En ese sentido la situación en Palestina puede ser una chispa que encienda otros debates sobre Oriente Medio, entre ellos Afganistán. En este contexto, es clave unir la guerra con la crisis económica a través de los enormes gastos militares.
La izquierda desde abajo
Durante todo este tiempo no hemos visto grandes luchas de la clase trabajadora, aunque sí es cierto que existe un pequeño repunte. El pacto social entre gobierno, sindicatos mayoritarios y patronal mantenido hasta este verano ha sido muy efectivo a la hora de frenar las movilizaciones. Una situación que para mucho y muchas militantes y activistas resulta muy incómoda.
La débil situación de IU certifica la magnitud de su crisis interna. Pese a la elección de Cayo Lara como líder de la coalición, IU parece haber desaparecido del arco parlamentario y mucho más aún de las calles, salvo excepciones puntuales. Es cierto que en su interior sigue existiendo militantes muy válidos, pero como formación política no tiene ningún peso en la política parlamentaria y lo que es más grave, tampoco en los movimientos sociales.
No obstante, algo se mueve a la izquierda de la izquierda. Durante el pasado curso vimos una clara intención por parte de movimientos y organizaciones de intervenir en política. Especialmente importante fueron los debates iniciados en torno a las elecciones europeas. Las candidaturas de Izquierda Anticapitalista (IA) e Iniciativa Internacionalista (II) aceleraron los debates sobre el reagrupamiento y su significado. Debates que hace sólo un año parecían un poco abstractos para mucho y muchas activistas de repente se han materializado en algo más tangible. Cuando apostamos por un reagrupamiento de la izquierda amplio, hoy por hoy parece mucho más sencillo identificar los posibles actores de ese proceso.
Los resultados que obtuvieron IA e II están todavía a años luz de otros países tal y como hemos visto recientemente en las elecciones alemanas y portuguesas donde Die Linke y el Bloco de Esquerdas obtuvieron unos resultados espectaculares. Sin embargo, demuestra también que este proceso tiene aún un largo recorrido por delante en el Estado español y en él debemos poner todo nuestro empeño.
Los debates generados en torno a las candidaturas de IA e II, la más dilatada experiencia de las Candidatures d'Unitat Popular en Catalunya, las movilizaciones del Sindicato Andaluz de Trabajadores o las huelgas y movilizaciones de trabajadores en Galiza y Asturies deben inspirar un acercamiento con toda esa capa de gente que lentamente profundizan en su desencanto con las políticas del PSOE.
El semestre de presidencia española de la UE en 2010, las elecciones regionales de 2010 y la incertidumbre de la actual situación económica podrían acelerar esos procesos si la izquierda anticapitalista, como propulsora de este proceso, apuesta fuerte por ello. Poco o nada tiene que ver la actual situación con la vivida durante la última presidencia española de la UE en 2001 con el PP gobernando y acabando el semestre con la huelga general del 20-J. Sin embargo, los movimientos y organizaciones involucradas en las movilizaciones pueden verse inmersas en procesos más maduros políticamente.
Las movilizaciones contra la presidencia europea y contra la crisis serán una buena oportunidad para mostrar abiertamente el compromiso del PSOE con la Europa del capital y la guerra. Así como poner en marcha procesos unitarios que vayan más allá de la autoconstrucción de diversas organizaciones. Sin duda, un nuevo referente político para la izquierda combativa sería capaz de animar las luchas que tanto anhelamos en tiempos de crisis.
Asamblea Estatal En lucha/Enlluita, 7 y 8 noviembre 2009.
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